Crónicas de Fez: Volúbilis es nombre de flor

Si un plan sale tal cual lo habías planeado hay una cosa que está clara: era una mierda de plan. A mí no me sale ni uno a la primera, nunca jamás, supongo que porque me flipo mucho y se me disparan constantemente las pretensiones pero es que sino tu imagínate que las cosas sucedieran tal cual estaban planeadas, que aburrimiento por dios, donde quedaría entonces la improvisación y lo mejor de todo, la imaginación?

A nosotros, como debe de ser, nuestro plan se nos ha ido al garete a los pocos minutos de salir del hotel, exactamente lo que hemos tardado en cruzar la puerta de la Medina y plantarnos en la oficina de alquiler de coches a la que le echamos el ojo ayer, con la intención de, ilusos de nosotros, alquilarnos un coche con el que poder ir hasta Meknés y de allí visitar las ruinas romanas de Volúbilis y su vecina Mulay Idris.

A ver, de acuerdo, tampoco estaba muy planeado, ya que si hubiera sido un buen plan hubiéramos ido con el coche ya reservado con anterioridad, pero que queréis que os diga, lo decidimos ayer.

Pero sea como sea, el caso es que el chico nos ha dicho que lo sentía en el alma pero que no iba a poder ser, que el coche que tenían de alquiler estaba ya alquilado (si, si, una empresa de coches de alquiler que tenía solo UN coche para tal fin, eso es una flota! Pero bueno todo es saber sacarle rendimiento, mirar sino Pablo Escobar que tenía solo tres taxis y la de dinero que le facturaban al campeón). La verdad es que nos ha sorprendido, sabíamos que lo teníamos jodido esto de alquilar un coche pero nos pensábamos que sería porque ni Germán ni yo teníamos aquí la tarjeta de crédito y ya sabemos que la gran mayoría de empresas te la piden para ello pero que no pudiéramos alquilarlo porque solo tenían uno. Aquí nos han matao.

Pero bueno, pues a buscar soluciones venga.

Teníamos claro que para visitar Volúbilis lo primero que teníamos que hace era llegar a Meknés y para eso, desde Fez, hay tres opciones: Autobús, Grand Taxi o Tren.

El autobús sale desde la estación principal, a unos 500 metros en verdad de la puerta de la Medina donde estábamos y tardan poco más de una hora en llegar. Los Grand Taxis salen del mismo lugar, y no son otra cosa que coches compartidos con gente que va al mismo destino que tu. Se viaja un poco apretujado ya que en un coche de 5 plazas se acostumbran a meter 8 personas pero es una opción económica y puede que entretenida, aunque ni cómoda ni rápida, eso sí que no lo tiene.

Y por último está el tren. Sale de la Gare de Fez, en la Ville Nouvelle y es la opción más rápida de todas, unos treinta minutos en llegar y, por lo que habíamos visto, la opción que elegía la mayoría de gente que quería llegarse a Meknés desde aquí.

Sin preferencia por ninguna de las tres, al final nos hemos decidido por esta última por una sencilla razón. De las tres es la más fiable en cuanto a tiempos y como solo disponemos de un día para ir no nos la queremos jugar así que Petite Taxi hasta la estación (9 MAD, con taxímetro) y ver si hay suerte y pasa el tren rapidito que ya hay ganas de ponernos en movimiento.

Todo esto, por supuesto, si lo miráis con un poco más de antelación, podéis optimizar mucho más los tiempos y no ir tan a ciegas pero nosotros ya veis que vamos un poco sobre la marcha, que se la va a hacer, nos acostumbra a funcionar.

El tren, por suerte, pasa a los 20 minutos de llegar a la estación y os aseguro que sale puntual no, lo siguiente, sino que se lo digan a una señora a la que han metido, literalmente, volando dentro del tren por tomarse demasiado con la calma eso de subir al vagón. Menudo viaje le ha metido el revisor para que se diera prisa, la madre que lo parió. Los billetes, en segunda clase, salen por 22 MAD cada uno, es decir, Bueno, Bonito y Barato. 9:40 de la mañana y ya en movimiento, ahora ya podíamos empezar a pensar en el siguiente paso a dar, de Meknés a Volúbilis aunque al final no hemos tenido que ir a por ello sino que ello ha venido a nosotros, si es que cuando te dejas llevar, las cosas acaban saliendo por si solas.

Nuestra idea, desde la estación de Meknes, era acercarnos a donde acostumbran a salir los Grands Taxis hacia Mulay Idris y Volúbilis, delante del Institut Français y allí mirar de regatear a alguno para que nos llevara hacia las ruinas primero, nos esperara a que las visitáramos, Mulay Idris después y luego nos llevara de vuelta hacia Meknés para comer aquí y tener todo la tarde para visitar la ciudad antes de volver a Fez.

Sabíamos que eso nos saldría aproximadamente por unos 350 MAD aunque al ser temporada baja creíamos que por unos 250, directamente desde la parada de taxis, lo podríamos sacar cuando que en estas que se nos ha acercado un tío en el tren a darnos conversación. Desde un primer momento ya se ha visto que es lo que él quería y como a nosotros no nos iba mal del todo pues nos hemos dejado querer. El tío, se ha de decir que iba con un papelón aprendido, igual lo único que a flojeado ha sido cuando nos ha dicho que era guía de turismo y para demostrárnoslo ha sacado el carnet de trabajador de la compañía de ferrocarriles haciéndolo pasar por el carnet de guía turístico oficial. Hasta allí la estaba clavando pero ese trozo lo tiene que mejorar un poco pero sin más, a mi como si trabaja de panadero, me da lo mismo mientras me consiga un taxi en la puerta misma de la estación y dicho y hecho. Nada más salir allí lo teníamos esperando, repasamos las condiciones, todos de acuerdo, se paga al final y venga que nos vamos!

Y no en cualquier coche no, en un mercedes con 25 años mínimo encima y lo mejor de todo: con todo el interior forrado de Leopardo!! Así si!! Gansgta Style!! No podíamos pedir nada más.

Volúbilis está situada a unos 35 km al norte de Meknés, siguiendo la carretera nacional que lleva a Rabat. Para llegar a ella cruzamos enormes llanuras salpicadas de olivos (el principal producto de la zona) y algarrobos hasta la ciudad sagrada de Mulay Idris, donde toca desviarnos hacía el oeste con las ruinas ya divisándose en el horizonte y no más de media hora después de haber dejado Meknés ya estamos en el parking del yacimiento quedando con nuestro amigo a una hora para que nos venga a recoger.

La entrada cuesta 10 MAD y aquí si quieres puedes contratar un guía que te acompañe durante todo el recorrido. Una vez has pagado la entrada, pasas por un pequeño museo que te cuenta un poco de la importancia de la ciudad y ya te dejan suelto para que te andes por esta antigua ciudad que llegó a albergar a más de 20.000 personas y que hoy en día es el monumento arqueológico mejor conservado de Marruecos y considerado, desde 1997 Patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Se empieza la visita por el extremo sur después de cruzar un pequeño riachuelo y a partir de aquí ya empiezas a encontrarte de frente con los primeros edificios, o lo que queda de ellos mejor dicho.

Aunque no hicieron falta muchos para darnos cuenta que la guía que llevamos nosotros, la Lonely Planet de Marruecos, que lleva un pequeño mapa donde te marca (supuestamente) los distintos edificios de la ciudad, no servía absolutamente de nada ya que están todos los números mal puestos, no se salva ni uno, así que la única opción que teníamos si queríamos enterarnos de lo que teníamos delante era interpretar las descripciones que te da la guía e ir poniéndole nombre nosotros mismo. Igual un pequeño mapilla podrían dar en la entrada, digo yo, o va, no pido tanto, solo algún que otro panel informativo a lo largo del yacimiento ya estaría bien.

Pero que va, nada de nada así que si sois muy frikis de estas cosas o traéis de casa algo con cara y ojos o contratáis un guía en la entrada que os lo cuente.

Como hemos dicho, entramos por el extremo sur, el menos interesante sin duda y empezamos a merodear entre restos hasta encontrarnos con los primeros mosaicos, el elemento más significativo de Volúbilis. Los hay a montones y muy bien conservados, con su color incluso, cosa que contrasta con el mal estado en que se encuentran algunos edificios, chapeau. Una vez pasado este primer trozo de ruinas sin sentido llegamos al Decumanus Maximus y es alrededor de esta calle donde se encuentran los principales atractivos del yacimiento: Los baños de Galeno, la Basílica, el Capitolio, el Arco del Triunfo, pero sobretodo lo que decíamos antes, las casas, cada una con su Mosaico.

La Casa del Acróbata, con un atleta recogiendo un trofeo, la Casa del Efebo, con un mosaico que representa Baco en una cuadriga tirada por panteras o la Casa del Caballero, donde te encuentras a Baco y Ariadna, esta última con solo el relieve ya que ha perdido todas las piezas del mosaico de su interior, seguramente por salir ligera de ropa. Mira que no pensar estos romanos que 2000 años después esto no estaría bien visto por el mundo musulmán. Bueno, por una pequeña parte del mundo musulmán, puntualicemos.

Siguiendo hacia arriba, ya hacia la entrada norte de la ciudad, nos encontramos con otras dos casas que uno no se puede perder: la Casa de los trabajos de Hercules, con un mosaico que recorre sus 12 pruebas y con la Casa de las Nimfas bañándose aunque los mejores mosaicos de la ciudad los guarda para el final, y ligeramente apartados de la calle principal.

Para llegar a ellos tenemos que buscar un solitario ciprés que se divisa desde todo el yacimiento y dirigirnos hacía el donde encontramos La Casa de Venus que alberga, en una de las estancias, la Abducción de Hilas por las Nimfas, una imagen erótica que muestra al amante de Hércules, Hilas, siendo apartado por dos nimfas mientras que en otra de las habitaciones encontramos el Baño de Diana, donde la diosa es descubierta por el cazador Acteón y lo convierte en ciervo como castigo. En el mosaico se ve como este es cazado por sus propios ciervos, que majos, verdad?

Una vez ya visto esto, si has empezado por donde nosotros, es decir, por la otra punta, ya solo te queda volver con calma hacia el aparcamiento y hacerlo, en lugar de mirando hacia el suelo, mirando hacia arriba y es que si algo tiene este yacimiento, a parte de las piedrecitas, claro está, es el marco donde está situado, en medio de verdes laderas, campos de olivos y blancos pueblecitos como Mulay Idris, que sirve de telón de fondo de toda nuestra visita. Solo por esto ya vale la pena acercarse hasta aquí.

Por lo que respecta a nosotros, después de desandar todo lo andado bajo una buena solanera que cae ya, nos encontramos de nuevo con nuestro amigo del mercedes de leopardo en el parking del yacimiento esperándonos y con los tres portazos al subir al coche damos por concluida esta primera parte de nuestro día de hoy, a una hora más que razonable, las 12:30,y con todo el día aún por delante para lo que vendrá. Y lo dicho, que viva la improvisación!

Y los mercedes de leopardo, claro.

 

 

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