El Making Of de una escapada a Fez

Sin contar el fin de semana alcoholizados que pasamos Germán y yo, por estas fechas, hace un año, en Mallorca, del que no recuerdo nada pero dicen que nos lo pasamos genial, la última vez que pisamos un aeropuerto juntos fue hace 8 años, también por estas fechas, y volvíamos de haber pasado varios meses viajando por Europa y Asia, primero en nuestra Volskwagen del 82 y luego, cuando las fronteras nos impidieron continuar en ella, como buenamente y malamente pudimos.

No es de extrañar, entonces, que volver a hacer algún viajecito con él me hiciera especial ilusión ya que nos traería muy bonitos recuerdos a parte de que, obviamente, pasar unos días con una amigo en mayúsculas como es él tendría que ser algo que recetara el médico como mínimo una vez al año.

La historia, por eso, al final, la de siempre: que si, que tenemos que hacer algo, que ya nos vale, que del mes que viene no pasa y bla bla, bla bla, pero por una cosa o por otra siempre lo íbamos dejando. Lo típico, vamos.

Pero entonces, en mi afán de hacer más llevadera mi estancia aquí, llegó mi propósito de hacer, como mínimo, un viajecito al mes. Una escapada, lo que fuera, pero pillar aire. Eso significaba un mínimo de 12 oportunidades este año para coincidir con él y si en enero y febrero ya estaba París y Basilea con mi compañera titular, óyeme tío, que tal si nos pillamos unos días en marzo y nos escapamos por ahí?

-Donde nos vamos, Germán?

Y, dicho y hecho, como la gente de bien hace las cosas de bien, sin pensar, móvil en mano, skyscanner en pantalla y mira tío sale Fez, que te parece, lo pillamos? Lo pillamos dale, pues premio!

Y es que Fez siempre es una buena opción para esas escapadas entre fechas ya que a la ciudad operan varias compañías de bajo coste, como Ryanair o Vueling que, aunque no vuelen a diario, si tienes algo de flexibilidad en las fechas puedes encontrar auténticos vuelos a precio de ganga de esos que no puedes dejar escapar.

En nuestro caso finalmente nos salió por unos 45€ por persona, saliendo un sábado por la tarde y volviendo un martes al anochecer con Ryanair. Skyscanner para estas cosas va fenomenal, la verdad.

Y además Fez, ciudad a la que le tenía una visita pendiente, y es que, después de, si no me descuento, 8 veces en Marruecos, solo había pasado una tarde entre sus muros y a la que le tenía unas ganas tremendas. Incluso en alguna ocasión, hace muchos años, creo haber tenido un billete de avión comprado y todo pero al final, no sé por qué motivo, no pude utilizar.

También se da la casualidad de que, como he dicho antes, después de muchas veces ya en el país, sería la primera vez que escribiría sobre él ya que en las anteriores ocasiones, como acostumbran a ser visitas de desconexión total, más que de descubrimiento, nunca me había decidido a hacerlo y en esta ocasión me hacía también especial ilusión así que todos contentos, esto pinta de puta madre! Para Fez que nos vamos, si señor!

-Y donde dormiremos, tío?

Esta pregunta en mi Marrakech no necesitaría ni formularse ya que siempre que voy (y ya van muchas veces) me alojo en lo que ya es casi mi segunda casa pero allí, en Fez, la verdad es que no tengo ni idea.

Al ir con Germán la verdad es que me daba un poco lo mismo, hemos compartido, junto con varias decenas de insectos y algún pequeño mamífero, cabañas hechas polvo en Mamallapuram a un euro la doble con desayuno así que en Fez, por poco decente que fuera, sería un autentico lujo.

Solo había una cosa a tener en cuenta, que estuviera bien situado para poder patearnos la ciudad y todo lo demás ya es cuestión de comparar. Airbnb tiene un montón de oferta en la ciudad, igual que hoteles y Riads salen a patadas en buscadores como Booking, que es el que suelo utilizar, así que al final, como en la mayoría de los casos, acaba siendo todo cosa de la suerte y, igual un poco también, de la intuición. Si en algo me fijo igual es en los comentarios, sobretodo en Airbnb, no tanto en booking porque la gran mayoría de ellos me parecen de gente amargada que se queja por gilipolleces cuando ha pagado 5 euros por una habitación, aunque también los leo y, he de reconocer, que en algunos casos me han hecho desistir de mi intención.

En esta ocasión al final nos decidimos por el Riad Les Idrissides, que reservamos a través de Booking por 90€ las tres noches que íbamos a estar en la ciudad. Bien situado, muy cerca de la principal puerta de entrada a la Medina, un precio razonable, comentarios mayormente positivos, cosa, como decíamos antes, algo difícil de encontrar en Booking y lo más importante en cualquier viaje a Marruecos, el desayuno pintaba muuuuy bien. Además, para acabarlo de rematar, nos venían a buscar al aeropuerto y eso, a las horas que llegábamos, era algo de agradecer así que venga, no se hable más. Reservado!

Que ver y hacer en Fez

Con el vuelo y el alojamiento ya atados, solo quedaba esperar y es, en esa espera, donde se vive una de las partes que más me gustan de cualquier viaje: la imaginación.

No es que sea mucho de atar las cosas al extremo, en verdad no soy de atar prácticamente nada y además todo lo que ato luego lo tengo que desatar porque se me aparecen otras cosas por delante que me interesan más pero si me gusta leer un poco de donde voy y hacerme una idea de lo que me voy a encontrar. De esta manera viajo dos veces, desde el sofá primero y luego desde el lugar en cuestión.

Aunque, para ser sinceros, poca presentación necesito para Fez, no nos vamos a engañar.

Y es que, no en vano, estamos hablando de una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto con Rabat, Marrakech y la vecina Meknés, ciudades que, en algún momento de la historia, fueron capital del país, con lo que esto representa en cuanto a su legado.

Pero es su Medina la que me llama la atención, como en la gran mayoría de ciudades árabes que visito, ese caos que me encanta, esas laberínticas calles, y allí, en Fez, se habla en superlativo. Y es que al hablar de la medina de Fez hablamos del recinto amurallado más grande del mundo donde poder pasar el día medineando sin parar, del verbo medinear que, por supuesto, me acabo de inventar.

Obviamente las madrazas, mezquitas y demás florecen en cualquier esquina de la ciudad, sus curtidurías de piel (y su repugnante olor) son conocidos en el mundo entero, su universidad está considerada una de las más antiguas del plameta y las colinas que rodean la ciudad albergan tumbas centenarias con las mejores vistas que se pueden querer para pasar la eternidad pero yo lo que busco es el pasear sin ninguna otra intención que el cotillear una vida que no se detiene, el tomar un té a la menta tras otro en un café tras otro, conversar, esquivar, oler, preguntar, observar, eso es lo que me encanta de las ciudades en Marruecos, ese lapso de tiempo y espacio, ese descontrol, ese caos amable en el que me siento cómodo.

Después, una vez allí, ya se verá, está claro. Tenemos Meknés a tiro de piedra, las ruinas romanas de Volúbilis también, incluso Ifrane o Sefrou si nos lo propusiéramos de verdad.

Lo único que tengo claro es que lo que realmente necesito ya lo tengo en mi haber y eso no es otra cosa que un billete de avión y una buena compañía que aprovechar. Lo demás, como todo en Marruecos, simplemente, ya se verá. Sobre la marcha, como debe ser.

En breve…a volar…otra vez…y me encanta…

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