Crónicas del Danubio. Etapa 9: Deggendorf – Passau

El último día siempre todo es distinto. Piensas en que es la última vez en este viaje que te pondrás el maillot, que desmontarás la tienda, último desayuno…todo último, último, último, dándole este toque bíblico tan absurdo y demencial.

Pero esta vez quería que fuera diferente. Quería saborear cada metro hasta que llegara el fin por eso me lo he tomado como un día más que, de hecho, es lo que era.

Para hoy, el parte meteorológico, daba aún temperaturas más altas que las de ayer con lo que la jugada buena consistía en madrugar más de la normal, no sé, levantarse como a eso de las 6:30 de la mañana para a las 7:00 ya estar en la bicicleta y llegar a Passau antes de las 12:00 cuando ya estaría cayendo toda la furia sobre nosotros.
Repito que esta era la buena jugada y de hecho la que llevo a cabo el 80% de los 5 grupitos que nos habíamos juntado en el camping. Solo hubo uno de los grupitos que no hizo esto y hizo lo mismo que todos los días: despertador a las 8:00, cagar, desmontar tienda, cargar bici y partir: Yo.

En serio, por mucho calor que hiciera no pienso levantarme más temprano que cuando voy a trabajar, es una ley no escrita que tengo. Pero no os penséis que no tenía también un plan para evitar el calor, eh. Claro que lo tenía: Correr más.

30/08/2015 Etapa 9: Deggendorf – Passau (57km) [603,8 km]

De esta guisa que salí del camping dando pedales como un loco. Después de 10 días en bici ya tenía buenas piernas y además era mi último día así que podía machacarme un poco más de lo habitual. Y funcionó.

Cruzando pueblos por encima del dique de contención

Cruzando pueblos por encima del dique de contención

El día de hoy, además de ser una etapa cortita, apenas 60 quilómetros, se presentaba como una continuación del de ayer, con pistas asfaltadas a orillas del Danubio y sin el paso por demasiadas grandes ciudades que visitar así que rápidamente los quilómetros fueron pasando.

Pedaleando bajo un sol de justicia

Pedaleando bajo un sol de justicia

Así, casi sin darme cuenta llegué a Vilshofen, donde me había propuesto parar a desayunar algo para no bajar el ritmo y ya de paso, echar un vistazo a esta bonita ciudad a orillas del Danubio.

Llegando a Vilshofen

Llegando a Vilshofen

Vilshofen

Vilshofen

Vilshofen

Vilshofen

Es a partir de aquí donde uno ya se da cuenta que esto llega a su fin y es que a partir de Vilshofen ya aparece el nombre de Passau en los carteles que te van señalando la ruta y ves como cada vez quedan menos quilómetros para llegar: 22km, 15km, 11km, 8km…de repente, como pasa en las grandes ciudades, y Passau lo es, sin darte cuenta ya estás en ella y ves que, ahora sí, esto ya ha llegado a su fin.

Esto se acaba...

Esto se acaba…

Aquí el Danubio ya es realmente impresionante

Aquí el Danubio ya es realmente impresionante

En cuanto a mi estrategia funcionó ya que llegué a la ciudad antes de todos mis compañeros de camping, que fui adelantando uno a uno y con una temperatura soportable dentro de la que cabe.

Nada más llegar a Passau la idea era acercarme a la estación de trenes para comprar el billete para mañana llegar a Múnich y que no me pegaran la puñalada del otro día pero, por circunstancias del destino no pudo ser, y es que, al llegar a la estación, esta estaba acordonada por la policía y no dejaban entrar a nadie, así que yo no iba a ser quien insistiera ya que un policía alemán cabreado da un poco de mal rollo, la verdad.

Ferrys desde el paseo de Passau

Ferrys desde el paseo de Passau

Así que sin mi billete tenía que decidir que hacía para dormir hoy. Hay un camping como a unos 3 km al norte del Alstadt pero la verdad es que al ser mi última noche me apetecía un poco más de comodidad así que me fui hacia un hotel que marca en la guía y que la verdad, más feo creo que no lo pueden hacer ni proponiéndoselo. Se trata del Rotel Inn, al lado de la estación de tren y diseñado especialmente para ciclistas pero la verdad, pagar 35€ por una simple como esas, más parecidas a los hoteles capsula de los japoneses que a otra cosa, como que me iba para el camping.

Antes, por eso, quería mirar una pensión que también aparece en la guía, que además está situada muy cerca del centro y que por 35€ también tienes una habitación individual aunque la verdad sin muchas esperanzas ya que solo tiene 16 habitaciones y la verdad, con lo bien que la pintan y esos precios dudo que tuviera alguna libre. No perdía nada por ir.

Pero efectivamente, nada, no tenía habitaciones individuales disponibles como había imaginado aunque, wait a moment, si quieres tengo una doble disponible hasta mañana y te la dejo por 45€, con desayuno incluido y Wifi. Como??? Trae para aquí la llave que la última noche dormiré como un señor. Ducha en la habitación, cama de matrimonio, Tv por satélite, quien me ha visto y quién me ve pero un día es un día. Apuntar el nombre y olvidaros de los nichos del Rotel Inn: Pension Rössner, justo en la península de los tres ríos.

Autentico lujo

Autentico lujo

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Pensión Rossner

Y como no, tocaba disfrutarla así que sin ninguna prisa me duché, deshice las alforjas, me estiré en diagonal en la inmensa cama de matrimonio, incluso me quedé traspuesto por un rato pero, aunque el viaje en bici ya había llegado a su fin, aún me quedaba por delante conocer una de las ciudades más bonitas del recorrido así que, si tiempo que perder, y tan a gusto después de mi mini siesta, a patear Passau que esto no ha sido nada.

Y lo vale, vaya si lo vale.

También conocida como la ciudad de los tres ríos, la ciudad se ha levantado en el enclave natural donde convergen el Danubio, el Eno y el Ilz, dándole una importancia histórica que aún perdura.

Aquí se mezcla dos de los tres ríos , a escasos metros de la pensión...

Aquí se mezcla dos de los tres ríos , a escasos metros de la pensión…

El Eno desde Passau

El Eno desde Passau

Veste Oberhaus

Veste Oberhaus

Además, debido a la diferente sedimentación que arrastran cada uno de los tres ríos que aquí se encuentran bajan cada uno de un color distinto y al encontrarse forman un espectáculo digno de ver.

Y como no, dada su cercanía esa fue la primera parada de mi visita a Passau, la península donde esto pasa. La mía y la de tropocientas personas más y es que si que es cierto que Passau ya es uno de los enclaves turísticos por excelencia del Danubio y hasta aquí llegan infinidad de cruceros cargados de turistas.

Y después de aquí, al segundo sitio más visitado de la ciudad: la Veste Oberhaus.

Veste Oberhaus

Veste Oberhaus

Esta fortaleza domina toda la desembocadura y desde prácticamente toda la ciudad se ve con tan solo levantar la vista. Para los que la etapa de hoy se les quede corta, no problema, el calentón que te llevas para llegar hasta ella complementa el día a la perfección, y si además lo haces cuando el sol cae a plomo entonces ya es de lujo para dormir plano. Las vistas desde arriba bien lo valen, aunque igual, en mi opinión, el museo que hay en la fortaleza no. Yo de hecho pagué la entrada a él para luego quedarme tomando una cerveza (o dos) en el patio de este a la sombra de unos árboles más a gusto que dios. Obviamente después me pasee un rato por el pero mucho no llamó mi atención, no os voy a engañar.

Interior de la fortaleza...

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Passau desde lo alto de la Veste Oberhaus

Passau desde lo alto de la Veste Oberhaus

Aquí se ve como confluyen los tres ríos

Aquí se ve como confluyen los tres ríos

Entrada a la Veste Oberhaus

Entrada a la Veste Oberhaus

Passau

Passau

Y después de esto ya si, a hacer el guiri por la ciudad.

Ayuntamiento de Passau

Ayuntamiento de Passau

Una de las cosas que más sorprende es lo poco alemán que es su centro histórico, la verdad. Y es que tiene una explicación: en el año 1662 un gran incendio destruyó gran parte de la ciudad y, como en esos tiempos, la ciudad era un importante punto eclesiástico, la reconstrucción de la ciudad en general, y de su catedral en particular, fue encargado a un equipo de arquitectos italianos que hicieron de Passau una ciudad Barroca en Alemania. Curioso como mínimo.

Catedral de Passau

Catedral de Passau

Marcas de las crecidas

Marcas de las crecidas

Pensión Rossner

Passau

Y de esta manera, paseando por su Altsadt he pasado gran parte del día. Entre paseo y cerveza, haciéndome a la idea que esto se acaba. Todo se acaba. Tarde o temprano, se acaba.

Eso sí, un buen homenaje para despedirme no me lo quita nadie. La difícil ha sido elegir en cuál de los tantos restaurantes que hay a orillas del Danubio y como todo está en alemán y no me entero de nada pues al final a suertes, y siguiendo la más importante de las pautas a la hora de elegir restaurante: donde haya más gente.

Y la clavé, un espectacular codillo con pastel de patata y dos cervezas de medio litro frías frías frías para despedir esta mi última noche en Alemania. Nada más se puede pedir, la verdad.

31/08/2015 Passau – Munich

Dios mío que bien se duerme en una cama por favor. Es un autentico lujo. Aunque si he de decir la verdad, al principio, incluso me costó. Por suerte, los casi 3 litros de cerveza que llevaba acumulado durante el día de ayer con eso de superar la depresión del final de viaje me ayudaron bastante no os engañare.

Y que me decís de desayunar en una mesa? Otro lujazo eh? Café calentito, zumo, tostadas con mermelada, con embutido, croisants. Madre mía parecía que no hubiera comido en años.

Pero muy a mi pesar, hoy tocaba recoger todo y largarse hacia Múnich, si la estación aún estaba en pie, claro. Y lo estaba.

Para volver a Múnich, a diferencia de la ida hacia Donaueschingen, el tren es directo y al ser parte de Baviera nos sirve la Bayern Pass y así también la podemos aprovechar para llegar luego al aeropuerto ya que sirve para todo el día hasta la 6.00 de la mañana del día siguiente. El precio: 23€ más los 5€ por meter la bici en el tren. Y aquí sí que es importante meterse rápido en el vagón de las bicicletas ya que se peta de ciclistas que vuelven a la ciudad después de sus rutillas. Yo tuve suerte y como que me lo encontré de morros y vacio pero en seguida se llenó y la gran mayoría tuvieron que hacer el trayecto de Passau a Munich a pie. Y son 2 horas y media, eh.

En el tren ya de vuelta a Munich

En el tren ya de vuelta a Munich

Y ahora ya sí. No eran ni las 12 del mediodía que el tren entraba en la estación central de Múnich poniendo ya oficialmente el punto y final a mi viaje en bici por el Danubio. Y como quien se despide de un ser querido, dejar a mi montura en su sitio de nuevo, pues no os voy a engañar, me jodió. Aunque está claro que para que empiece otro viaje solo tiene que terminar uno. Y no tengo ninguna duda que siempre el siguiente viaje es el mejor, pero aunque la teoría me la tenga aprendida esa cara de tonto que se me queda en estos casos no me la quita nadie.

Lo siento, no es por ti, es por mi...

Lo siento, no es por ti, es por mi…

Y aunque aún me quedaba prácticamente todo el día en Múnich para acabar de ver lo que tenía pendiente de la ida como que la mala ostia no me la quita nadie. Me jode, no lo puedo evitar. Será que el siguiente viaje no tiene que tener final??

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s