Crónicas del Danubio. Etapa 8: Regensburg – Deggendorf

Hoy tocaba la etapa más larga del viaje, llegando al centenar de quilómetros y además se le añadía que entraba una ola de calor que haría subir las temperaturas a saco y derretiría el asfalto por donde pasaría así que la consigna era clara. Tira millas Pol, o te vas a deshacer.

Lo bueno de todo esto era que la gran parte de los 100 quilómetros de hoy transcurrían por terreno asfaltado, lo que me permitiría darle caña a la bici y avanzar más rápido que de otro modo. Pero aún así, todo esto son conjeturas así que toca montarse en la bici y empezar a dar pedales.

29/08/2015 Etapa 8: Regensburg – Deggendorf (101km) [546,8 km]

La salida de Regensburg es un poco coñazo. Tengamos en cuenta que estamos hablando de una señora ciudad y obviamente toca callejear por sus barrios periféricos para encontrar la salida. Aún así, si seguimos las indicaciones no tendremos absolutamente ningún problema.

No es hasta los 10 km de partir que volvemos a coger la senda del Danubio propiamente dicha y empezamos a avanzar con rapidez hasta que, unos 10 quilómetros después debemos tomar la primera decisión del día y es que, a nuestra izquierda, aparece imponente el famoso Walhala. No el de los vikingos sino uno construido en honor a los alemanes más celebres y que es una copia casi exacta del Partenón de Atenas pero enterito ya que no tiene ni 200 años.

Walhalla

Walhalla

Yo me lo he pensado mucho si subir o no ya que tienes un buen calentón de escaleritas pero al final, y más por las vistas que debía haber desde allí que por otra cosa me he decidido y creo que ha sido acertado. Desde lo alto de todo puedes contemplar la verdadera dimensión del Danubio y del valle que va labrando a su paso, nada pequeñito, por cierto.

El valle de Danubio des de lo alto

El valle de Danubio des de lo alto

Un buen lugar para hacerse las fotos de boda

Un buen lugar para hacerse las fotos de boda

El valle del Danubio

El valle del Danubio

Walhalla

Walhalla

Y después de aquí ya sí que poco historia. Pista rápida a más no poder justo a la vera del río e ir pasando pueblos uno a uno: Frenkofen, Kiefenholz, Worth an der Donau…Así sin perdido hasta que llegamos al quilómetro 60 de la etapa, donde podemos elegir si saltarnos la ciudad de Straubing o cruzarla por el centro.

Con este calor ni bajarías de la bicicleta para meterte en el río

Con este calor ni bajarías de la bicicleta para meterte en el río

Paisajes del Danubio

Paisajes del Danubio

Yo he escogido la segunda opción por dos motivos: el primero es que después de 60 km resiguiendo el Danubio quería cambiar un poco y el segundo, mucho más relevante, necesitaba comer algo si o si y las provisiones se me habían acabado.

Llegando a Straubing

Llegando a Straubing

Y la verdad es que creo que he hecho muy bien, no solo por los dos bratswurtz que me he metido entre pecho y espalda ni por el Aldi que he saqueado llenando mis pequeña despensas sino porque la ciudad me ha sorprendido gratamente, con un centro histórico de un tamaño considerable lleno de edificios a admirar y porque, al ser sábado, las calles estaban repletas de gente con sus mejores galas para pasear y no ha dejado de ser curioso.

Straubing

Straubing

Más Straubing

Más Straubing

Día de mercado

Día de mercado

Con la tontería, por eso, se me han hecho ya las 12 de la mañana y la chicharrera que caía ya era de escándalo con lo que tenía dos opciones: una, sentarme en una terraza a la sombra a esperar que pasaran las horas de más calor y después llegar tranquilamente al camping con el fresco de la tarde, o tirar millas y agonizar al borde de la deshidratación y el golpe de calor durante los 40 quilómetros que me faltaban.

Obviamente he elegido la segunda opción ya que la primera la veía completamente falta de épica y con estas que he empezado a pedalear bajo un sol de justicia en busca de mi objetivo y mi destino.

Cualquier sombra es buena...

Cualquier sombra es buena…

No negaré que lo he pasado mal, incluso a veces muy mal, pero lo bueno que tiene el ir tooooodo el rato resiguiendo el Danubio es que cuando ves que ya tienes el cerebro a punto de cocción te paras donde te da la gana y te metes dentro del río para que te baje un poco la temperatura corporal. Y esto he hecho como unas 5 veces durante los 40 km que me quedaban.

Y es que desde Straubing la historia no tiene más secreto que ir resiguiendo el río una y otra vez durante estos 40 quilómetros que, la verdad, se hacen al final un tanto muy monótonos.

De todas formas, lo que sí que es cierto es que, una vez entras a la ciudad, y ves tú camping a mano derecha con una peazo de playa en frente para bañarte, todas las tonterías se te pasan de golpe. Lo único que piensas es en meterte en las frescas aguas del río y volver a tu temperatura corporal habitual. Para que os hagáis una idea, lo único que me he quitado al llegar han sido las bambas y porque ya me parecía exagerado meterme con ellas.

Mi camping y mi río

Mi camping y mi río

El camping de Deggendorf es mucho más pequeño que el de ayer y en él ya estaban esperando Peter, el holandés que conocí ayer en Regensburg y otra pareja de franceses que también estaban ayer en el camping lo que ellos, sabiendo la ola de calor que entraba hoy, han salido a las 7 de la mañana y no como yo, que me he levantado a las 8:00, pero bueno, aquí estoy, y la cerveza fría que me he metido nada más llegar os juro que vale millones.

Deggendorf

Deggendorf

Deggendorf

Deggendorf

Con todo, solo queda montar todo el tinglado, aprovechar la playa y sobretodo, disfrutar de la última noche en ruta que pasaré en este viaje ya que desde aquí, hasta Passau, solo quedan menos de 60 km para terminar mi Danubio alemán.

Atardecer en el Danubio

Atardecer en el Danubio

Un día más

Un día más

Pero muy a mi pesar el día aun tenia una sorpresa preparada para mi y es que fue meterme en la tienda y empezar a sonar un concierto de musica reggae a todo volumen a escasos metros de donde teníamos la tienda plantada. Al principio pensé que sería algo pasajero pero al ver que la osa iba a más tomé una sabia decisión: si no puedes con tu enemigo, únete a el, así que me volví a vestir y en menos de 5 minutos estaba metido en medio de un festival de musica africana, con una jarra de medio litro de cerveza en la mano y dando vueltas entre chiringuitos africanos. La noche es uno de mis terreno de juego favoritos así que los más de 100 km que llevaba en las piernas poco pudieron hacer para que me pasara un buen rato entre cervezas y buena musica para, al acabar, ya entonces si caer rendido en la tienda de campana buena penúltima noche, si señor.

Y parece que fue ayer cuando salí de Múnich en busca de las fuentes de este gran río que tengo delante…

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