Crónicas del Danubio. Etapa 7: Kelheim – Regensburg

Hoy etapa totalmente de transición, de ni llega a 40 km, con el claro objetivo de llegar temprano a Regensburg para poder dedicarle a la ciudad el tiempo que se merece.

Aún así, aunque poco, se tenía que pedalear así que puntual como un reloj a las 8 toca recoger campamento y ponerse en marcha. Aunque hoy con una novedad y no es otra que el tiempo y es que, a diferencia del resto de días, hoy se ha levantado feo feo de verdad, con el cielo completamente nublado y con mucha pinta de echarse a llover en cualquier momento.

28/08/2015 Etapa 7 : Kelheim – Regensburg (38,2km) [445,8 km]

Pero eso no es excusa así que a levar anclas y a pedalear. Los primeros quilómetros de la etapa pasan volando teniendo en cuenta que vamos por una carreterita regional sin un coche apenas y donde, con ese asfalto, la bici vuela sin apenas esfuerzo. Aquí empezamos ya a cruzar los primeros puertos deportivos y es que a estas alturas, el Danubio, ya es un río navegable completamente y cada vez va adquiriendo más tráfico.

Seguimos con los idilicos paisajes a orillas del Danubio..

Seguimos con los idilicos paisajes a orillas del Danubio..

Si hace uno días apenas podías ver en él algún que otro kayak, hoy ya puedes ver de todo, lanchas a motor, veleros, ferrys de pasajeros, cargueros llenos de coches, de troncos, de chatarra.

De la misma forma encontramos también cada más a menudo playas fluviales donde parar y pegarse un chapuzón y, aunque hoy el día no acompaña, para mañana, que toca etapa maratón con casi 100km, será de agradecer, seguro.

Rodamos?

Rodamos?

Al nada de salir entramos en Bad Abbach, un tranquilo pueblo a orillas del Danubio para, al salir de él, coger ya un paseo sin asfaltar que nos llevará, en unos 15 km, hasta nuestro destino el día de hoy: Regensburg, también e igual más conocido como Ratisbona.

Bad Abbach

Bad Abbach

En Regensburg hay un camping a unos pocos quilómetros antes de llegar, justo al lado del paseo por el que entramos a la ciudad y para mi alegría es un camping de los de toda la vida, lleno de gente, con recepción y esas cosas. Digo para mi alegría porque, si bien es cierto que el formato de zona de acampada de todos estos días ya me va bien por tranquilidad y por precio, hoy, que lo que yo quería era dejar todos los bártulos y irme a recorrer la ciudad, de ser de otra forma pues no podría haberlo hecho. Eso sí, el precio se nota: de un máximo de 10€ que he pagado estos días, normalmente menos, a 18,5€ que me ha tocado pagar hoy. Pero bueno, un día es un día.

Regensburg es una de las ciudades mejor conservados de toda Baviera y sus orígenes se remontan al reinado de Marco Aurelio, momento en el que se tiene constancia por primera vez de su existencia.

Llegando a Ratisbona..

Llegando a Ratisbona..

Si seguimos el paseo por el que veníamos con la bicicleta (yo he ido en bici, si queréis ir a pata tampoco es tan mala idea, y así os podéis pegar algún que otro bañito en el Danubio si aprieta la calor) lo primero que nos encontramos es con el Steinerne Brücke, sin duda el puente más famoso del Danubio y no solo por ser el primer puente que lo cruzó hace 900 años, sino por el hito de ingeniería que supuso en esa época. La verdad, dicen que es bonito de ver, yo no lo he visto, sabéis porque? Siiiiii!! Estaba en obras y un inmenso andamio lo cubría de una orilla a otra. Ya ni me molesta la verdad, lo encuentro como algo normal. En fin.

El famoso puente de entrada a la ciudad...en obras

El famoso puente de entrada a la ciudad…en obras

Desde aquí se puede entrar al centro histórico, repleto de terrazas (igual demasiadas, la verdad) para dirigirnos hacía el ayuntamiento, a mano derecha, o bien hacía la catedral de la ciudad, a mano izquierda. Da igual el orden en que lo hagáis tanto el uno como el otro seguirán cuando les toque su turno.

Las puertas de la ciudad

Las puertas de la ciudad

Ratisbona

Ratisbona

Callejeando

Callejeando

Yo lo que he hecho ha sido dejar aquí la bicicleta aparcada y recorrer la ciudad a pie, algo nada descabellado teniendo en cuenta el tamaño, más bien pequeño de su centro histórico.

Catedral de Ratisbona

Catedral de Ratisbona

Más calles de la ciudad

Más calles de la ciudad

Junto al puente y a la catedral, seguramente el edificio más famoso de Regensburg es el castillo de Turn und Taxis, situado en el otro extremo de la ciudad y que fue propiedad del fundador del primer sistema postal europeo, monopolio que conservó nada más y nada menos que hasta el siglo XIX así que hacer números del dinero que pudo llegar a hacer, de hecho, se considera que esta es la dinastía más rica de Alemania, y si hay algo en Alemania son eso, ricos. Por si fuera poco, este palacio que vemos delante de nosotros con iglesia adosada incluida, ni lo pagaron ellos ya que fue un regalo del estado en reconocimiento de sus servicios.

Turn and Taxis

Turn and Taxis

Interior de la capilla privada de la familia Turn and Taxis

Interior de la capilla privada de la familia Turn and Taxis

La putada es que solo se puede visitar el interior del palacio mediante una visita guiada que dura hora y media, vale 15€ y que dan alternativamente en Alemán y en Inglés. Demasiados factores en contra para que me metiera pero un buen vistazo por los alrededores ya le he dado y pequeño, lo que se dice pequeño, no va a ser.

Con todo esto, una vez vistos los puntos más conocidos de la ciudad, la mejor que uno puede hacer es guardar el mapilla y perderse por sus callejones, que son muchos y con mucho encanto hasta encontrar con el sitio ideal para comer, y esta ha sido, casualmente, donde ha empezado todo, en el fabuloso puente en obras y es que, en la orilla sur, es decir, donde estamos nosotros, hay un pequeño Bier Garten donde hay dos encantadoras abuelitas haciendo salchichas sin parar todo el rato y donde, por 5€, te comes dos bocadillos de Bratswurtz con una salsa que hacen ellos un poco indeterminada pero que le da mucho sabor al asunto y si lo riegas con una buena cerveza pues mucho mejor.

Más Ratisbona

Más Ratisbona

Esta gente me gusta...

Esta gente me gusta…

A partir de aquí la toncia del día ha sido la misma, una vueltecita por aquí, una cervecita por allá, otra vueltecita, otra cervecita. Me estoy volviendo un autentcio bavaro de los de pura cepa y mira por donde que se me da bien eh, esto de cervecear por todos lados. Aunque tambien te digo una cosa, esto lo hago con Voll Damm en lugar de con las cervezas de aquí y a las 14 de la tarde ya estoy tirado en una cuneta, eh.

Cerveceando a orillas del Danubio

Cerveceando a orillas del Danubio

Y con todo, para poco más a dado de sí el día de hoy, la verdad. La tarde la he pasado en una de esas playas que os he dicho, leyendo a orillas del Danubio, bebiendo cerveza y disfrutando del momento hasta la hora de cenar donde me he juntado con Peter, un holandés afincado en Alemania y con Manuel, un parisino, personaje donde los haya y que va en una pequeña bicicleta de esas plegables de ciudad con la idea de llegar hasta el mar muerto (y llegará, estoy seguro) para ir a cenar. Para vernos, eramos de chiste, saben aquel que dice que va un holandés un catalán y un francés por alemania en bici…jeje…pero bueno,  que nos hemos ido a cenar un buen codillo al horno como unos campeones, que es lo que somos y unas buenas risas que nos hemos pegado, la verdad.

Y así me podría pasar otros 1.000 km…sin problemas, la aseguro…

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