Crónicas del Danubio. Etapa 2: Tuttlingen – Riedlingen

La noche ha sido fría. Muy fría. Incluso me ha obligado a dormir con la chaqueta puesta pero una vez ha salido el sol la cosa ya ha cambiado. Viajo con un saco ultraligero pero sabiendo que igual sería un poco justo me traje la chaqueta de fibra para por si acaso y la verdad, hoy, lo he agradecido.

El despertador sonaba a las 8 en punto de la mañana y en menos de media hora ya estaba de nuevo encima de la bicicleta pedaleando como si el mundo se acabara. La idea era parar en el primer súper que encontrara (siguiendo la ruta te encuentras, a las afueras de Tuttlingen, con una zona llena de ellos, Aldi incluido) para cargar con desayuno y comida para hoy y mañana y de esta forma no tener que depender de encontrar un sitio en condiciones. 8€ y comida de sobras para dos días. Vámonos!

Saliedno de Tuttlingen

Saliedno de Tuttlingen

22/08/2015 Etapa 2: Tuttlingen – Riedlingen (85,6km) [124,4km]

En la guía de Bike Line, a parte de la ruta original del Danubio, te va marcando otras alternativas (también señalizadas sobre el terreno) de distintos puntos de interés que van surgiendo alrededor de la ruta y yo tenía especial interés en uno de ellos. Se trata del pueblo medieval de Mülheim a.d. Donau, del que hablaban maravillas y que nada más salir de Tuttlingen ya se divisa en lo alto de una colina. El problema es este, lo alto de la colina. Aún así, la verdad es que como acabas de empezar el día se hace muy llevadera la cuesta y al final solo sale un quilómetro que tira para arriba, eso sí, el calentón lo tienes asegurado.

Precioso, verdad?

Precioso, verdad?

Dicen que quién algo quiere algo le cuesta y en este caso os aseguro que vale muy la pena apretar para llegar hasta aquí. El pueblo precioso, pintoresco donde los haya, con sus casas triangulares y cada uno de un color distinto rasgando el cielo, sus balcones llenos de flores y una tranquilidad que te transporta a otra época. Y mucha gente no debe acercarse hasta aquí la verdad porque me miraban con cara rara cuando he parado en la fuente del pueblo a desayunar. Igual era por tener desparramado todo de embutido, pan y demás por todo el suelo de la plaza. Sea por lo que sea la verdad es que el almuerzo me ha sentado de lujo, y ya, con las pilas cargadas, a continuar que esto acaba de empezar.

Plaza de cuento en  Mülheim a.d. Donau

Plaza de cuento en Mülheim a.d. Donau

Desayunando

Desayunando

Saliendo de  Mülheim a.d. Donau

Saliendo de Mülheim a.d. Donau

A partir de aquí el valle del Danubio se convierte en eso, en un valle, que hasta ahora estaba un poco distorsionado pero no es hasta salir de la siguiente población, Fridingen, que la cosa se vuelva más salvaje hasta el punto de desaparecer el asfalto, desaparecer cualquier carretera alrededor y estar solo el río, y tu. El río, tu, y un sinfín de sube bajas que van cargando las piernas hasta la saciedad.

Primeras pistas

Primeras pistas

Al entrar al valle del fondo a la izquierda la cosa ya se pone para arriba

Al entrar al valle del fondo a la izquierda la cosa ya se pone para arriba

Castillos y valles, de eso se trata hoy

Castillos y valles, de eso se trata hoy

Los calentones te los vas llevando como sin darte cuenta, ahora sube, ahora baja, eso sí, sin duda alguna, el tramo más bonito desde que empecé. Entre los densos bosques que se abren a los márgenes del río van saliendo pináculos de piedra de la nada y de vez en cuando, estos pináculos están coronados por fortificaciones de más de 500 años de antigüedad. Tienes opción de subir a alguno de ellos pero os juro que ni se me ha pasado por la cabeza hacerlo, ya tenía bastante yo con lo mío. Aún así, si tienes claro que esto no es una carrera y sales temprano, se puede ir haciendo perfectamente con la calma y cuando tira mucho para arriba, pues si no puedes, te bajas y vas andando ningún problema. Yo igual es lo que tenía que haber hecho pero mi cabezonería pudo más y luego lo pagué en modo de agonía para llegar pero eso ya vendrá más tarde.

Las vistas son de postal durante toda la etapa

Las vistas son de postal durante toda la etapa

Unos diez quilómetros después el asfalto vuelve a aparecer y para darte la bienvenida tienes a tu disposición una cuesta que nada más verla ya hace que te tiemblen las piernas. Justito para llegar arriba y una vez en lo alto, con la excusa de un monasterio que nos encontramos en la entrada de Beuron, te paras, sacas la cámara, haces ver qué haces fotos y a coger aire que seguro que lo has dejado todo en la rampa. O como mínimo conmigo fue así.

Regalito antes de llegar al pueblo...

Regalito antes de llegar al pueblo…

Al llegar al siguiente pueblo, uno tiene la falsa esperanza de que lo más duro ya pasó pero que va, no pasó, la cosa sigue en un continuó sube y baja un quilómetro tras otro. Lo bueno es que como mínimo las bajadas sirven un poco para recuperarte lo que con el paso de los quilómetros cada vez las piernas necesitan más y tú les das menos. Esto va así.

Foto = Pillar aire

Foto = Pillar aire

Pero bueno, que es precioso eh. Y el hacer fotos es una buena excusa para parar un momento cuando ya no puedes más. Yo creo que hoy he hecho unas 300 fotos. Solo digo eso.

Después de Hausem im Tal, la cosa se vuelve a encajonar y el asfalto vuelve a desaparecer aunque nuestras piernas tienen un poco de respiro, pero solo un poco porque de Guttenstein hasta Sigmaringen viene, sin duda, el peor tramo de todos. Pensar que ya llevamos más de 40km en las piernas y uno no está para hacer el tour vamos. El primer regalito te sale de la nada, cuando el río hace un giro de 180 grados y tú te encuentras una rampa por sorpresa de, os lo juro, mínimo, un 22%. Corta sí, pero y qué? Pero va, a apretar el culo y para arriba pero lo que no soporto, llamarme rabioso, es que yo estando apunto de vomitar del esfuerzo me pase por al lado una pareja de jubilados ¡sin pedalear! Y encima me animen. Pues prepararos porque esto os pasará mucho pero mucho y es que se ve que por aquí están de moda esto de las bicicletas eléctricas y ya los ves a ellos, divinos de la muerte, que a la que la cosa tira para arriba le dan al motorcito y te pasan como un rayo. Dios que rabia! Como mínimo que no me digan nada que ya tengo yo bastante con lo mío.

Puente Ferroviario cruzando el Danubio..

Puente Ferroviario cruzando el Danubio..

Plano decian...

Plano decian…

Eso si, má verde imposible

Eso si, má verde imposible

Pero ya el colofón ha sido cuando, justo antes de llegar a Inzigkofen, pueblo que se las prometía muy bonitas con una abadía y unos jardines que se ve que son la pera te encuentras con Nikhof, un puertecito de montaña que la madre que lo parió! Al menos estaba asfaltado pero no veas.

Obviamente ni abadía ni ostias, lo único que tenía en mente era hacer los pocos quilómetros que me quedaban hasta Sigmaringen, donde quería para a comer.

La verdad que la ciudad me ha sorprendido muy gratamente, con un centro peatonal muy a su estilo, con casas triangulares de colores chillones y llenas de flores y un palacio realmente impresionante en los jardines del cual he montado el chiringuito y me he puesto a comer.

Dentro del palacio donde me he puesto a comer

Dentro del palacio donde me he puesto a comer

Sigmaringen

Sigmaringen

Sigmaringen

Sigmaringen

Rathausplatz de Sigmaringen

Rathausplatz de Sigmaringen

Estas vistas tenía desde donde comí

Estas vistas tenía desde donde comí

Hasta aquí hay desde Tuttlingen 52,9km y menudos. Sí que es cierto que desde aquí la cosa ya cambia un poco y los repechos no son tan habituales pero el tema es lo que llevas en las piernas y en mi caso en el culo. A pesar de llevar un buen coulotte, claro, al no estar acostumbrado y de repente tirarte mil horas encima de la bicicleta pues pasa factura y os juro que hoy estaba a punto de llorar. Ya contaba con ello de todas formas, espero que con los días la cosa mejore considerablemente porque sino…

En Sigmaringen hay un camping a la entrada del pueblo con lo que igual no es mala idea quedarse a dormir aquí y así uno se toma eso 50 km con más calma y ya no por lo duros, sino porque realmente es lo más bonito que me he encontrado hasta ahora y hacerlos agonizando pues igual no los disfrutas tanto no se. De hecho, ayer, de los 4 grupitos que nos juntamos al final en el camping, solo he llegado yo a Riedlingen con lo que entiendo que los demás, al final, habrán optado por hacer la etapa más corta y quedarse aquí.

Imposible perderse

Imposible perderse

A partir de aquí vamos alternando tramos asfaltados con tramos sin asfaltar e incluso algún que otro tramo larguito de carretera convencional. Yo he parado en Scheer, el siguiente pueblo después de Sigmaringen, en una terraza justo encima del Danubio a meterme entre pecho y espalda una cerveza de medio litro como un campeón, que me la he bien ganado.

Son alrededor de las 15 de la tarde y desde aquí son 25 los quilómetros que me faltan hasta el camping donde quiero dormir así que si algo tengo claro es que me lo tomaré mucho con calma. Más que nada porque no puedo hacer otra cosa vamos.

El ultimo pueblo así digno de mencionar que nos encontramos es Mengen, otro pueblo medieval, el cual cruzamos por el centro y que bien merece pararse unos minutos (y recuerda, coge aire) ya que al salir de él solo nos esperan campos y más campos de cultivo, los cuales los atravesamos en rectas interminables. La clave? No mirar. Pon la vista solo unos pocos metros por encima de la rueda (pero que veas si viene un coche o una curva, ahora no te escalabres por mi culpa) y ves pensando en tus cosas pero sobretodo no busques un punto de referencia al final de todo porque no lo encontrarás.

Llegando a destino

Llegando a destino

He de reconocer que aquí lo he pasado un poco mal porque entre las piernas, el culo y el viento que me entraba de frente se me ha hecho interminable pero al final, con cabezonería, llegué.

El camping está justo antes de entrar a la ciudad, es un desvío que pone Zelplatz, y aunque parezca que te metes en medio de la nada (que lo haces) tírale como medio quilómetro y al final te encontrarás con unas pistas de tenis que hacen a la vez la función de camping.

Zafarrancho desplegado

Zafarrancho desplegado

Yo y la tienda me ha costado 9,5€ pero la ducha de agua caliente que me he pegado no tenía precio. Y lo mejor de todo: cervezas de medio litro a 2€.

Aunque no tenía ganas de nada más que no fuera morir, he de reconocer que la ducha y la cerveza me han dado media vida más, al ser temprano (17:30) me ha dado tiempo de visitar ya la ciudad y hacer algunas compras. De cenarme un shawarma como mi brazo de grande, mirarme la ruta para mañana y ahora, que no son ni las 22:00 de la noche, ahora ya sí que si, echarme a sobar como un jabato que muy bien me lo he ganado. Joder si me lo he ganado, plano decían….

Este es mi hotel de mil estrella

Este es mi hotel de mil estrella

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