Augsburgo y la Fuggerei, vivenda social desde hace 500 años

Como el plan es cambiar de plan en cuanto se presente ocasión, mi segundo día en Alemania iba a ser todo lo que no había preparado.

La noche anterior, tomando cervezas con Bernd y sus amigos, llegamos a la conclusión de que ir a Füssen solo para ver desde fuera el castillo de Neuschwanstein (para que no entendamos, el castillo de la cenicienta) y comerme dos horas y media de ida y dos horas y media de vuelta era un mal negocio para mí con lo que empezamos a buscar alternativas.

Rápidamente, Bernd me habló de una que llamó rápidamente mi atención y bien cerquita de Múnich, en Augsburgo, a tan solo una hora en tren y que, entre otras cosas, cuenta con la Fuggerei, una colonia urbana de carácter social que está considerada la más antigua del mundo.

Bayern Ticket

Poco más me hacía falta con lo que a las 8 de la mañana ya estaba en la estación de metro comprándome mi Bayern Ticket para el día de hoy.

Esto del Bayern Ticket es un gran invento sobre todo si viajas más de una persona. Os cuento como va. Es una especie de billete conjunto entre toda la red de transporte de Baviera, ya sea urbano o interurbano y la idea es que se comparta con más gente, es decir, si vas solo, como yo, te cuesta 23€, pero a partir de aquí por cada persona de más le tienes que añadir solo 4€, es decir, si vais dos sale por 27€, o lo que es lo mismo 13,5€ por persona y así va sumando hasta un máximo de 5 personas. En este caso viajar solo, como no, también penaliza y te acaba saliendo más caro.

En cuanto a los trenes que puedes utilizar entran la gran mayoría, pero hacerme caso, mirar que tipo de tren es antes de subiros no sea que os pase como a mí que como no, la lié.

Mirar, digamos que hay 5 tipos de tren diferentes: están los IRE, los SE, los RB, los S-Bahn y los ICE. En los cuatro primeros puedes viajar en segunda clase con tu BT, en cambio, en los ICE, que son los trenes rápidos no. La pregunta del millón, a cual se subió el Pol?? Premio!! En el ICE!!

Camino a Augbusrgo

Camino a Augbusrgo

Pues nada a pagar 7,20€ de diferencia y más que eso lo peor fue el bochornaco de todo un tren lleno de alemanes que te miraban como si hubieras cometido un asesinato.

Augburgo

Pero es lo que hay, que hi farem. Lo importante es que ya estaba en Augsburgo y que al ir con el tren rápido me había ahorrado media hora así al mal tiempo buena cara y a caminar.

Augsburgo es una de las ciudades más antiguas de Alemania ya que fue fundada por los hijos del emperador romano Augusto hace más de 2.000 y cuenta con un atractivo Altstadt peatonal al que se llega sin pérdida desde la estación de tren. Solo tienes que coger la calle que sale de la estación y andar algo así como un quilómetro para encontrarte de bruces en medio de la Rathausplatz, una gran plaza peatonal que es el centro neurálgico de la ciudad.

Calles de Augsburgo camino de Rathausplatz

Calles de Augsburgo camino de Rathausplatz

Al final de la calle ya se divisa la antigua torre de vigía, a la que subiremos

Al final de la calle ya se divisa la antigua torre de vigía, a la que subiremos

Fachada del ayuntamiento de Augsburgo

Fachada del ayuntamiento de Augsburgo

Como ya voy pillando (has visto que hábil, eh!) Rathaus significa ayuntamiento y en este caso, el de Augsburgo, es un inmenso edificio renacentista del que le salen dos agujas con sendas cebollas en su cúspide y entre ellas una gran piña, símbolo de la ciudad (la verdad, no tengo ni idea porque es el símbolo de la ciudad pero si te interesa mucho pues wikipedia seguro que te lo chiva) pero lo mejor para divisarlo bien es subirá a la torre que hay justo a la izquierda del ayuntamiento, la Perlachturm, que era una antigua torre de vigía a la que puedes subir por tan solo 2€ y que te dan una vista panorámica, no solo del centro sino de toda la ciudad.

Vista de pajaro de la Rathausplatz

Vista de pajaro de la Rathausplatz

Panoramica de la ciudad

Panoramica de la ciudad

Justo al lado de la Rathausplatz encontramos la catedral de Augsburgo, la Dom Mariä Heimsuchung, a tiro de piedra de la plaza así que vale la pena ir a echarle un vistazo pero la verdad que yo estaba impaciente ya por visitar el motivo de mi excursión a la ciudad que era, como os he dicho antes, La Fuggerei.

Las torres de la catedral de Augsburgo

Las torres de la catedral de Augsburgo

Pintoresco camino hacia la Fuggerei

Pintoresco camino hacia la Fuggerei

La Fuggerei

Para llegar a ella tenemos que coger la pintoresca calle que sale de detrás del ayuntamiento y 500 metros después encontraremos la entrada a mano derecha.

Edificio de entrada al recinto

Edificio de entrada al recinto

La Fuggerei fue fundada ni más ni menos que en el año 1521 como una colonia de viviendas para los ciudadanos necesitados de Augsburgo. La fundó Jakob Fugger, al que llamaban el rico, un banquero con infinidad de negocios y que se puede considerar el alma mater de la actual Augsburgo.

No podía faltar Jakob Fugger

No podía faltar Jakob Fugger

En el recinto cerrado de la Fuggerei hay 140 viviendas repartidas en 67 casas donde, actualmente, aún viven unas 150 personas. El alquiler que pagan hoy en día es exactamente el mismo desde su fundación, el valor de un gulden renano, es decir, 0,88€ al año. Eso sí, tienen la obligación de rezar tres oraciones diarias por el alma del fundador y de la familia Jakob.

Puerta de entrada a la Fuggerei

Puerta de entrada a la Fuggerei

Lo que más sorprende de todo esto es que la fundación que lleva las viviendas sociales no ha cambiado en absoluto desde si creación, es exactamente lo mismo que hace 500 años!

La Fuggerei se encuentra en un recinto cerrado con su propia iglesia, murallas y puerta. Consta de 8 callejuelas que se pueden visitar tras pagar 4€ en la entrada, es decir, el alquiler de 4 años y medio. Mientras visitas el recinto, te vas cruzando constantemente con sus habitantes que te saludan amablemente y nos es difícil entablar conversación con ellos.

Jardines entre sus calles

Jardines entre sus calles

Hay como una especie de itinerario con flechas que marcan la dirección a seguir para no perderte ninguno de los secretos de la mini ciudad.

Callejuelas de la Fuggerei

Callejuelas de la Fuggerei

La escuela, la casa del sacristán, la del maestro pocero, la enfermería. Todo sigue igual que hace 500 años, menos por las antenas de televisión, entiendo. También tenía un bunker construido durante la guerra, que hoy se puede visitar para ver las condiciones en que la Fuggerei estuvo durante el conflicto y nada más salir de él nos encontramos con la casa numero 13, que hoy en día sirve de casa modela para que los visitantes puedan ver como son las casas por dentro hoy en día. Después ya antes de salir, también podemos visitar el museo de la Fuggerei que cuenta con otra casa modelo, pero esta vez de como eran las casas en sus inicios.

Habitación de la casa moderna

Habitación de la casa moderna

Salón, obviamente, moderno

Salón, obviamente, moderno

Estas son las actuales cocinas

Estas son las actuales cocinas

Y todas las casas con su jardincito privado

Y todas las casas con su jardincito privado

Una de las cosas que más me sorprendió fue la callejuela del Buey. En ella encontramos la Puerta el Buey que es la única de las 7 puertas que está custodiada por la noche. Todo el recinto se cierra a las 22 de la noche y si alguien está de lerele y llega más tarde de esa hora solo puede hacerlo entrando por esa puerta previo pago de una pequeña multa económica. Conmigo se forrarían, vamos.

Así es como vivían hace 500 años, la verdad es que no está tant mal, cierto?

Así es como vivían hace 500 años, la verdad es que no está tant mal, cierto?

El recinto también cuenta con un bar-restaurante donde tomarte la cervecita de rigor y una tiendecita de recuerdas. Si alguien quiere más información podéis entrar en www.fugger.de y allí os contarán con más detalle todo lo que queráis saber de la ciudad, y en castellano también.

Fuggerdei

Fuggerdei

Con todo esto ya se me había echado la mañana encima, contar que para una visita a la Fuggerei sin prisas mínimo 2 horas las gastáis así que ya era el momento de volverme hacia Múnich previo paso de la vivienda donde nació el gran Bertold Brech, uno de los ciudadanos de Augsburgo más conocidos, junto con, quizás, la familia de Mozart y, obviamente, Jakob Fugger.

Esta vez sí que mirando bien los trenes para no hacer más el ridículo regresé hacia Múnich con la buena sensación de haber descubierto un sitio diferente, que no estaba en los planes y con la certeza, una vez más, de que para esto sirven los planes, para cambiarlos.

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