Imprescindibles de Múnich: que ver en la ciudad de la cerveza y no morir en el intento

Todo de luces psicodélicas me recibían puntuales como un reloj en el aeropuerto de Múnich recién tocadas las 9:00 de la mañana. Las poco menos de 2 horas de vuelo se habían hecho un eternidad debido a unas graciosas turbulencias que unido a mi pánico a volar hicieron que empezara mi viajecito con el culo apretado y sin poder echar ni una simple cabezada cosa que, por otra banda, necesitaba como agua de mayo ya que no llegaban a las 3 horas de sueño las que llevaba conmigo. Pero por suerte, sin hacer ni caso a lugares comunes, mi mochila verde lima apareció la primera por la cinta del aeropuerto dando así el pistoletazo de salida a este viaje.

Múnich

Múnich

Para ir del aeropuerto al centro de Múnich más sencillo no creo que pudiera ser. Se trata solo de seguir el dibujo del trenecito (que raro, eh) y una vez llegas a la estación decidir lo que quieres hacer. Hay dos líneas que llevan a la ciudad, la S1 y la S8. Las dos empalman con las principales estaciones de metro con lo que se tiene que hacer es mirar cual de las dos te va mejor y al lío. Yo, como sabía que luego utilizaría más el metro, me compré una Airport City Day Ticket que por 12€ te lleva a la ciudad y te permite utilizar todo el transporte público de esta durante todo el día hasta al día siguiente a las 6 de la mañana. Comprarla está tirado ya que las maquinas expendedoras están es 6 idiomas distintos entre ellos el castellano así que si te equivocas es para hacérselo mirar.

O una o otra, es muy sencillo

O una o otra, es muy sencillo

En mi caso tenía que pasar del centro y, después de un transbordo, bajarme en Harras, una zona residencial donde vivía mi Couchsurfer, Bernd, que me estaba esperando en su casa para que dejara las cosas allí y así me pudiera ir a descubrir la ciudad ligero de equipaje.

Entre una cosa y otra el tren salió del aeropuerto a las 10:10 de la mañana y, aunque cueste de creer, una hora después ya estaba picando a la puerta de mi anfitrión. Lo encontré todo a la primera!! Obviamente la suerte ayudó ya que la estación de Harras tiene ni más ni menos que 9 salidas distintas y depende de la que pilles te puede llegar a dejar muy lejos de tu destino y yo tuve la santa potra de que salí justo por donde tenía que salir. Pero bueno, hoy? Salió bien. Mañana? Ya veremos.

Donde esta la gente?

Donde esta la gente?

Mi primera experiencia Couchsurfer la verdad es que me tenía muy intrigado, y como mi inglés tampoco es para tirar cohetes pues aún más. Pero como pasa siempre, todos los nervios se esfumaron al ver asomar la cabeza de Bernd por la puerta de su casa. Él lleva haciendo Couchsurfing desde 2008 y lleva la hospitalidad en la sangre con lo que es muy difícil encontrarte incomodo en ella. Aún así, solo conversamos durante 10 minutos ya que él estaba trabajando y yo me moría de ganas por empezar a patearme la ciudad así que, cámara en mano y Múnich, allí voy!

Que ver en Múnich en un día

Cualquier visita a Múnich que se precie tiene que empezar por su centro, el Altstadt. Esta es la zona histórica de la ciudad y está flanqueada por murallas que se abren en preciosas puertas para dar paso a peatonales calles donde pasear sin preocupación.

Karlsplatz y Karlstor

Yo en mi caso quise empezar por una de las más famosas entradas que tiene el centro como es la Karlstor, que separa la bulliciosa y moderna Sonnenstrasse de la tranquila y peatonal. Esta, seguramente, es una de las fotos más repetidas de la ciudad y como para que me quedara bien clarito quien es que manda aquí me la encontré, como no podía ser de otra manera, totalmente cubierta de andamios. Ni un palmo de puerta ni de muralla quedaba a la vista. Así da gusto empezar. De todas formas ni lo penséis, seguramente si no estoy yo en la ciudad no estará en obras y será la mar de preciosa, seguro.

Neuhauser Strasse

Neuhauser Strasse

Frauenkirche

Con mi gozo en un pozo, pues para adentro que nos vamos. una vez dentro de la muralla, lo suyo es ir bajando lentamente por Neuhauser, arteria peatonal del centro hasta que, a mano izquierda sobresalen las omnipresentes dos torres encebolladas de la catedral de la ciudad, la Frauenkirche. Si nos dirigimos a ella podremos verla en todo su esplendor, no en vano, son las torres más altas de la ciudad y hay una ley explicita que prohíbe construir nada más alto que ellas. Para nosotros es genial ya que de esta manera siempre tendremos un punto de referencia en ellas y nos será muy difícil perdernos.

Siempre omnipresentes

Siempre omnipresentes

Yo llegue con todo el monazo y a que no sabéis que? Premio!!! Estaba en obras!! Genial dos de dos!! Un gigantesco andamio cubría toda la fachada y gran parte de una de las torres y por dentro, pues la verdad, nada del otro mundo. Tengamos en cuenta que el 85% del centro de la ciudad quedó totalmente arrasado durante los bombardeos de la segunda guerra mundial y todo lo que estamos viendo son reconstrucciones posteriores así que tampoco se puede pedir más. Si quieres ver iglesias ve a Roma, en Múnich son otros sus encantos.

Bueno, dicen que a la tercera va la vencida, no?

Marienplatz

Y más me vale porque ahora ya mis pasos me llevan hasta nada más y nada menos que la Marienplatz, la plaza más famosa de todo Múnich donde encontramos el ayuntamiento y como está también este en obras ya sí que no respondo. Por suerte para mi, a pesar de algún que otro andamio repartido por la plaza por unas obras en una de las salidas del metro, el Neues Rathaus, es decir, el nuevo ayuntamiento, que es principalmente lo que le da personalidad a la plaza está intacto, en todo su esplendor. En su fachada de 100 metros de largo y ennegrecida por la humedad encontramos infinidad de estatuas y gárgolas que le dan un aspecto tétrico que me encanta. Es como si allí dentro viviera el mismísimo diablo, genial. De la fachada sale una torre en la misma tónica de 85 metros de alto y a media altura, en ella, encontramos una de las escenas más fotografiadas de toda la ciudad, el Glockenspiel, o carrillón, donde se representan 3 veces al día (11, 12 y 17) diferentes escenas de la historia de la ciudad como las bodas reales de 1568 o la Schäfflertanz. Es curioso de ver, la verdad, sobretodo, supongo, si vas con niños. Para mí, de todas formas, lo más destacado, repito, es el aspecto de la fachada, de miedo.

Fachada del Neues Rathaus

Fachada del Neues Rathaus

La torre del Neues Rathaus con la Columna de María en frente

La torre del Neues Rathaus con la Columna de María en frente

El ayuntamiento desde uno de sus patios interiores

El ayuntamiento desde uno de sus patios interiores

En medio de la plaza encontramos a lo que da nombre a esta, que no es otra que la Mariensaüle, una columna del siglo XVII coronada por la virgen Maria en dorado que resalta con el oscuro fondo de pantalla del lugar y en la banda opuesta tenemos la iglesia de St. Peterskische. Sin duda, lo mejor de esta iglesia es subirse a su campanario mediante sus 302 escalones para observar desde sus 92 metros de altura unas vistas de 360 grados de toda la ciudad. Tener en cuenta que las escaleras de subida son las mismas que las de bajada con lo que hay que tener paciencia. Sin duda, por 2€ que vale la entrada, vale la pena. Desde lo alto podemos divisar nuestro recorrido hasta el momento y nuestro recorrido que vendrá, con el Viktualienmarket por un lado y el Englisher Garten por otro, sin duda dos de las atracciones principales de la ciudad y que estarán al caer aunque aún tendrán que esperar un poco.

Escaleras de subida a la torre

Escaleras de subida a la torre

Panorámica de la Marienplatz desde la torre

Panorámica de la Marienplatz desde la torre

Múnich desde el aire

Múnich desde el aire

Asamkirche

Una vez ya con el pie en tierra realmente tira mucho irse hacia el mercado y sentarse en alguna de sus Biergarten a empezar a catar las cervezas de la ciudad pero yo lo que hice fue, para ir por orden, volver hacia Sendlinger Strasse para encontrarme con una de las iglesias más curiosas de todo Múnich, Asamkirche, una pequeña iglesia barroca hecha construir por unos hermanos como su iglesia privada y que a ver, para que nos entendamos, cargado es poco, la definición de rococó aquí cobra todo su significado ya que no hay un rincón de la iglesia sin adornar, y sobre todo si la comparamos con lo austero de las otras iglesias de la ciudad. Curioso de ver, vale la pena el desviarse unos centenares de metros hasta aquí, a mi al menos me gustó, no se.

Rococococó

Rococococó

Viktualenmarket

Y ahora sí, ya podemos ir corriendo si queréis. El Viktualenmarket nos espera.

Estamos hablando de un espacio de 22.000m2, donde podemos encontrar absolutamente de todo. Es el mercado de la ciudad desde que en el año 1807 Maximiliano I hizo que este se trasladara aquí desde la vecina Marienplatz y hoy en día es una olla de actividad. Lo suyo es recorrerlo sin prisas y a la que veamos algún hueco en alguna de sus muchísimas mesas que lo abarrotan sentarnos a saborear una buena (y grande) cerveza como debe de ser, en uno de sus Bier Garten.

Obviamente las salchichas no pueden faltar

Obviamente las salchichas no pueden faltar

Estas alcachofas son muy grandes, no?

Estas alcachofas son muy grandes, no?

Los Bier Garten, literalmente, jardines de cerveza, son chiringos que encontramos desperdigados por toda la ciudad y en los que, cuando hace buen tiempo, se sirve cerveza a raudales, se come típica comida bábara (aunque te puedes llevar tú la tuya) y en la mayoría de ellos se toca música regional en directo, en medio de un ambiente festivo y distendido. Suena bien, verdad, pues es aún mejor.

A beber!!

A beber!!

Eso sí, nada de quintos ni de cañitas. Lo más pequeño medio litro y lo más común, jarras de litro más grandes que mi cabeza. Y ves que la gente se va bebiendo una y otra y otra, y como si nada. El paraíso, lo sé.

Esta es la cola para recoger tu cerveza

Esta es la cola para recoger tu cerveza

Una vez ya hemos refrescado la garganta, si hay hambre, y en mi caso lo había, podemos aprovechar el mismo Viktualenmarket para comernos nuestros primeros Weiswurtz, acompañados con pan o con patatas fritas, como guste, sin duda una forma rápida y barata (un par de ellos por unos 5€) para cargar fuerzas.

Con todo esto ya eran las 15 pasadas y yo, la verdad, estaba para el arrastre. Necesitaba dormir y el Englisher Garten se presentaba como mi salvación pero antes de llegar a él tocaba pasar por dos sitios emblemáticos de la ciudad: la cervecería Hofbräuhaus y la Residenz.

Hofbräuhaus

Sin duda la cervecería más emblemática de la ciudad y convertida actualmente en una especie de parque temático reúne más de 400 años de historia en un edificio que encontramos al salir del Viktualenmarket por Sparkasantrasse.

Super concurrida entrada

Super concurrida entrada

Realmente digna de ver, eso nadie lo negará, cada año pasan por ella más de 2 millones de personas, la gran mayoría de ellos turistas, y entre sus paredes se han escrito muchas de las grandes paginas de la historia de la ciudad e incluso de la humanidad, y no toda buenas la verdad, por que entre otros acontecimientos, en el último piso de esta cervecería fue donde Hitler dio el discurso considerado para muchos la creación del partido Nazi. Ahí lo dejo.

Este es su interior, como veis muy pintoresco todo

Este es su interior, como veis muy pintoresco todo

yo no se la de litros que se deben servir aquí de cerveza pero es realmente inmenso

yo no se la de litros que se deben servir aquí de cerveza pero es realmente inmenso

Yo he de reconocer que si que entré a hacer el guiri, me tomé una cerveza, hice alguna foto y me largué ya que con verlo ya tenía bastante.

Residenz

Seguramente junto a la Marienplatz el lugar más emblemático de la ciudad, fue la antigua residencia  de los Wittelsbach hasta la primera guerra mundial y en su interior guarda infinidad de tesoros de la familia así como más de 120 habitaciones algunas de ellas decoradas como en su época original. También una reconstrucción, obviamente ya que, para que os hagáis una idea, de los 23.000 m2 de cubierta que tiene el edificio solo quedaron intactos 50 así que nada más acabar la guerra, venga a reconstruirlo de nuevo.

La idea era entrar pero estando en la puerta ya para pagar los 7€ de entrada y viendo que me dormía creí oportuno dejarlo para el día de vuelta del Danubio que tendré todo el día para acabar de ver las cosas pendientes y desde ahora, la Residenz, es una de mis cosas pendientes.

No me apetecía mucho hacer un walking dead por el palacia la verdad, a veces una retirada a tiempo es una gran victoria.

Englisher Garten

Así que ahora sí que si, necesitaba un parque y estando en Múnich que otro va a ser que el Jardín Inglés? No hay que olvidar que estamos delante de uno de los parques más grandes del mundo, superando en tamaño al Central Park de Nueva York para poner un ejemplo. Mi idea era bien clara, o banco o césped, me daba lo mismo pero necesitaba cerrar los ojos por un rato sino mi espera hasta las 19:30 que había quedado con Bernd se me haría eterna así que ni me lo pensé. Cámara de fotos por dentro de la chaqueta, mochila de almohada y ala, a sobar. NO sabéis lo bien que me sentó. Lo necesitaba. Hasta se me cayó la baba y todo pero los 50 minutos que estuve dormido me dejaron como nuevo es poco.

Al lado de este estanque con patitos es donde me puse a dormir...

Al lado de este estanque con patitos es donde me puse a dormir…

Ahora ya sí que podía ir a ver a los surfistas, a las torres chinas y a lo que se me pusiera delante.

Con lo primero que me topé fue con los locos del surf. La verdad es que es muy meritorio en una ciudad como Múnich, que calurosa calurosa no es que sea, haya gente que, casi sin excepción, vayan cada día a surfear una ola que crearon artificialmente los precursores del surf en la ciudad aprovechando el cauce de un canal. Las autoridades lo intentaron prohibir pero obviamente poco pudieron hacer delante del clamor popular. Hoy se ha convertido en uno de los espectáculos más concurridos del Jardín Inglés y siempre está lleno de curiosos haciendo fotos a los surfistas. Hoy, yo entre ellos. Con los curiosos, claro.

Surfeando en Múnich

Surfeando en Múnich

Faltaba el surfista rubito

Faltaba el surfista rubito

Y mirar el nene que gracioso, verdad?

Y mirar el nene que gracioso, verdad?

La mejor manera de recorrer el jardín es, yo creo, andando a tu aire sin dirección. Eso sí, con un poco de cordura que puedes acabar bien lejos.

En mi caso, feliz ya por haberme despejado, me tope primero con el templo de Monopteros, situado en lo alto de una colina y en donde uno puede hacerse una idea de las verdaderas dimensiones de este parque.

Monopteros

Monopteros

Pequeñito, verdad?

Pequeñito, verdad?

Parque y más parque...

Parque y más parque…

Una vez en lo alto lo suyo es parar la oreja. Lo más probable es que escuchéis a lo lejos a una orquesta. Seguir la música, no tiene pérdida, y llegaremos a la también famosa torre china, construida en el VXII y que hoy en día es uno de los Bier Garten más concurridos de la ciudad aunque con el frío que hoy pega son pocos los osados que se acercan hasta aquí. Normal, si se pone a llover no tienes absolutamente ninguna otra opción que ponerte calado hasta los huesos para llegar a cualquier sitio. O eso, o te quedas a pasar la noche allí aunque no es muy recomendable ya que el parque se vuelve de noche una especie de Gotham City. Pero si te van las venturas de verdad ya sabes.

Torre China

Torre China

Cerveza de rigor

Cerveza de rigor

Con la tontería llevo en el parque casi dos horas y apenas queda una hora para mi encuentro con Bernd y eso está al otro lado de la ciudad. Con el tiempo que he tendido y manda huevos que llegue tarde.

Calentón para llegar a tiempo y al final para nada porque incluso me dio tiempo de tomarme un café en un Starbucks mientras esperaba a que apareciera.

Un consejo muy pero que muy importante que os daré. Si quedáis con un alemán a las 19:30 para ir porai: ir cenados. Os pongo en situación: obviamente, al quedar a esa hora, yo daba por hecho que iríamos a cenar pero cuando entramos en un garito donde estaban los amigos de Bernd y en el que solo servían bebidas empecé a sospechar. Después, al cuarto vaso de medio litro de birra cuando mi estomago, que solo llevaba las dos salchichas en todo el día ya rugía me dio por preguntar y la cara de sorpresa con la que me miró fue un poema. A esas horas? Estás loco o qué? Ya decía yo. Y es que ellos cenan como a las 18 de la tarde. Por suerte, por todo Múnich hay infinidad de locales turcos donde poder comerte un durum o un kebab para salir al paso. Ahora ya si listo y a seguir bebiendo. Es una pasada la de cerveza que llega a beber esta gente. Y no se le nota eh! EL único indicador que tienen es la cadencia entre brindis y brindis. Al principio es un brindis cada no sé, 15 minutos y a medida que van cayendo las cervezas este ritmo va bajando y bajando hasta llegar al casi brindis por trago, momento en el cual es mejor retirarse y a descansar.

Por mi parte hoy ha sido un día completísimo así que me voy a dormir con la sensación del trabajo bien hecho y de haberme pateado a más no poder una señora ciudad como es Múnich.

Gute Nacht Múnich, mañana será otro día…y nos volveremos a ver….

3 Respuestas a “Imprescindibles de Múnich: que ver en la ciudad de la cerveza y no morir en el intento

  1. Pero qué leen estos ojos que tengo debajo de las cejas!!!!! ¿Te da miedo volar? ¿Cómo te atreves a ponerle semejante título al blog?? Mare de Déu del Coll!! En fin, lo importante es que te lo estás pasando bomba ahora, granuja.

    • Miedo dice, me da panico!! Y no se porque pero creo que cada vez más, pero de algo se ha de sufrir, no? eso si, pasar me lo estoy pasando como un campeón!! esto es genial, aunque no haya ningún elefantito mecanico como el tuyo annick…

      • juas, juas, juas… el viernes me voy a una cozzata, que traducido es una mejillonada… en un chalecito italiano, nonainoooooonainoooooooooooo

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