Escapada a Roma: Ciudad del Vaticano, entre el cielo y la tierra

Cuando, la noche anterior, de forma totalmente primitiva devoraba uno detrás de otro todos los trapizzini que se me ponían por delante junto con alguna que otra suppli (croquetas de arroz) no teníamos ni idea que eso, mi primitivismo, nos iba a hacer ahorrar mucho dinero y algún que otro disgusto también, la verdad. El motivo? Pues muy sencillo.

Si bien es cierto que Fátima, en algún momento de la noche, propuso que le echáramos un vistazo a las reserva del Coliseo para confirmar que fuera la que teníamos mañana y no la de los museos vaticanos, la verdad es que ahí quedó, en una propuesta y los tres, rendidos, nos acostamos con la intención de levantarnos a las 8 para, después de desayunar irnos hacia el Foro Romano para empezar nuestra visita guiada del Coliseo a las 11.

Pues bien, los Trapizzini estaban buenísimos, eso os lo aseguro pero el prácticamente aspirarlos no favorece su digestión así que, a eso de las 6:00 de la mañana recibí una llamada para incorporarme a filas que no pude rechazar. Que me cagaba, vamos. Y menos mal porque entre retortijón y retortijón que me dio por mirar la reserva y, mierda!, que hoy tenemos la visita a los Museos Vaticanos para las 9:00 de la mañana!!!

No tengo ni idea de porque teníamos en la cabeza que el vaticano era mañana pero eran más de las 6:00, Cristian estaba clínicamente muerto en su cama (se necesita alrededor de media hora para despertarlo) y no teníamos ni idea de cómo llegar hasta San Pedro así que solo teníamos una opción: Correeeeer!!!!!!

Río Tiber hacia arriba!!

Río Tiber hacia arriba!!

Tardamos una hora más o menos en estar listos así que poco después de las 7:00 estábamos ya río Tiber hacia arriba con la intención de chocarnos con el Vaticano. El ritmo era frenético y la verdad es que podíamos haber subido algo más relajados ya que antes de lo que esperábamos nos hemos encontrado con Castel Sant’Angelo, señal inequívoca de que habíamos llegado.

Castel Sant'Angelo

Castel Sant’Angelo

Aún disponíamos casi una hora para dirigirnos hacia la Basilica de Sant Pedro y encontrar los Museos, cosa que, creíamos, no sería muy difícil.

Aunque antes de eso nos quedaba nuestra primera imagen (recordar, LA primera imagen) del Vaticano, y esta sí que no defraudó. Desde Sant’Angelo se divisa como un muro infranqueable con su desproporcionada cúpula pero es a medida que vas avanzando por la Via della Concilizione que te das cuenta de lo que tienes en frente. Además, al ser tan temprano nos encontrábamos prácticamente solos y os aseguro que entrar en la Piazza de San Pedro completamente vacía es algo realmente espectacular. La habíamos visto centenares de veces tanto en la televisión como en fotos pero ninguna le daba justicia.

Primeras vistas de Sant Pedro

Primeras vistas de Sant Pedro

Fachada des de la Plaza de San Pedro

Fachada des de la Plaza de San Pedro

De todas formas, después de salir de los museos ya tendríamos tiempo para dedicarle a este pequeño (y nuevo) país pero ahora lo que teníamos que hacer era irnos hacía los museos que aún no sabíamos donde estaban aunque, la verdad, poco costó saberlo. Por un lateral de la plaza, fuera de la columnata ya, había un chorreo de gente que desentonaba con la tranquilidad del lugar y además, los ojos rasgados les delataban, y teniendo en cuenta que tanto los japoneses como los coreanos acostumbran a madrugar mucho para llegar a los sitios antes que nadie no había duda: era hacía allí.

La columnata de Bernini desde dentro...

La columnata de Bernini desde dentro…

Musei Vaticani

Musei Vaticani

El tema es ir siguiendo la muralla hacia su derecha que de vez en cuando ya te vas encontrando con indicaciones de los museos y entonces, en una curva cerrada de la muralla, de repente: Yeeeep! Toma cola!! Por dios como madruga la gente!! Sin exagerar estamos hablando de unos 500 metros de cola para llegar a los museos, que ya se divisaban al final de esta. La fila estaba formada en su totalidad por esos grupos de japoneses y coreanos que seguíamos antes (había muchos pero muchos eh) y a su lado, completamente vacía, otro carril más pequeño para, aquí está el truco, la gente con reserva, es decir, nosotros!! Madre mía que gustazo ir avanzando sin ningún impedimento hasta meterte de cabeza dentro de los mismos museos. Sin duda alguna, 100% recomendable hacer la reserva. Pagas 4 euros más que si compras la entrada en taquilla pero te digo yo que dos o tres horas de cola te ahorras seguro. Aquí explico cómo hacerlo.

Esta cola no va con nosotros...

Esta cola no va con nosotros…

Una vez dentro la estrategia era clara: Correr sin parar a mirar absolutamente nada hasta llegar a la Capilla Sixtina, a la que esperábamos tener para nosotros solos, dedicarle el tiempo que hiciera falta y luego, ya con la calma y con más gente volver hacia atrás para visitar el resto del museo y la verdad es que mejor idea no pudimos tener.

Antes de empezar la visita, por eso, en el primer piso, está el stand donde coger las audio guias. Nosotros cogimos una por 7€ para los tres y la verdad es que le sacamos provecho. Ni mucho menos escuchamos todo pero sí que donde veías algo de lo que querías saber más pues marcabas el número y listo.

Madre mia esto es inmenso...

Madre mia esto es inmenso…

Así que con nuestro walkie a mano y el mapa desplegado empezamos a recorrer los interminables pasillos de este museo siguiendo siempre el mismo cartel: Cappella Sistina. En el mapita que te dan parece estar cerca pero joder, no veas con el museo madre mía, es enorme!!

Terraza del museo..

Terraza del museo..

No sé lo que tardamos en llegar pero he de reconocer que, al llegar a ella y levantar la cabeza de repente todo, y digo todo se te olvida. Y lo que buscábamos: estábamos solos. Bueno, solos y con más de media docena de vigilantes de seguridad que no te quitaban la vista de encima para que no hicieras ninguna foto (está prohibido hacerlas). Es realmente espectacular, estamos hablando de más de 800m2 de frescos que representan diversos episodios bíblicos y que te envuelven como si de un sueño se tratara. Y el hecho de estar completamente solos…sin palabras. He de reconocer que aquí, la audioguia nos fue de perlas ya que explica, con todo lujo de detalles la historia de la capilla y la media hora larga que gastamos en ella la verdad es que pasó volando. Tampoco hemos de olvidar que es precisamente aquí donde se reúne el conclave papal para elegir a un sucesor y esto es así desde hace más de 5 siglos eh. Se dice rápido.

Con todo, al cabo de media hora ya empezaron a llegar los primeros intrusos en nuestra intimidad con lo que decidimos seguir hacia adelante en busca de nuestro segundo objetivo sin gente pero que al final fue un fiasco: La pinacoteca. Y digo que fue un fiasco porque nuestro interés por la Pinacoteca no era otro que la archiconocida Escuela de Atenas de Rafael pero resulta que no estaba aquí sino en la sala anterior a la Capilla Sixtina, la que se conoce como las Estancias de Rafael así que, vueeeelta a empezar y ahora ya si, disfrutando de todo. Bueno de todo no, de todo es imposible. Para que os hagáis una idea, si se dedicara un minuto en observar cada pieza de las que encontramos en el museo tardaríamos ni más ni menos que ¡12 años en visitarlo todo!! Imaginaros entonces el tamaño de lo que estamos hablando.

Pinacoteca

Pinacoteca

Laconte y sus hijos

Laconte y sus hijos

Hercules

Hercules

Sala de los mapas

Sala de los mapas

Se trata de ir avanzando a un ritmo constante y pararte solo en lo que realmente te llame la atención. Así pues, despacio pero sin pausa fuimos avanzando una a una por las enormes galerías del museo. Momias egipcias, esculturas etruscas, y fuentes romanas se iban alternando hasta llegar, ahora sí, a la Stanze di Raffaello, la primera que decoró el artista y donde encontramos una de sus grandes obras: La Escuela de Atenas.

Escuela de Atenas

Escuela de Atenas

Ya os he comentado antes que no tengo ni la más remota idea de arte pero si algo siempre me ha llamado la atención de este fresco es la historia de la humanidad que sale representada en él, y me refiero a la historia de la humanidad “real” no como en la Capilla Sixtina que cuenta la historia en función de la biblia, no. En la Escuela de Atenas salen representados los grandes pensadores de la historia con Platón y Aristóteles presidiendo la pintura y discutiendo entre si sus distintos puntos de vista. Y la cosa no penséis que se queda aquí, eh. Repartidos por la escalinata encontramos a Sócrates, a Epicuro, Pitágoras, Heráclito (pintado con los rasgos de Miguel Angel) o al mismo Rafael representando a Apeles. Impresionante la verdad.

El tio que está mirando hacia el espectador es el propio Rafael...

El tio que está mirando hacia el espectador es el propio Rafael…

Aquí nos dimos cuenta, por eso, que cometimos un error ya que lo suyo hubiera sido venir a verla justo después de la Capilla Sixtina cuando aún las hordas de gente no se hubieran adueñado del lugar. A pesar de eso, con el buen regusto de boca que deja el trabajo bien hecho recorrimos de nuevo los pasillos, he de reconocer que esta vez ya sin levantar mucho la cabeza, en busca de la salida. Con la tontería llevábamos unas tres horas en el museo y más de 6 kilómetros recorridos solo por sus galerías, y, todo esto, sin apenas nada en el estomago así que era hora de buscar un sitio de garantías para comer.

La Archifotografiada esclaera de salida de los museos...

La Archifotografiada esclaera de salida de los museos…

Tiramos de guía y nos decidimos por uno de los, según ponía, mejores lugares de pizza al taglio de toda Roma: Pizzarium. Situado en el lado opuesto del Vaticano, nos costó como una media hora larga de constantes subebajas encontrarlo pero he de reconocer que el esfuerzo valió la pena, incluso las amenazas por parte de mis dos compañeros de viaje a la enésima vez que escucharon mi famoso:-Ya llegamos se me olvidaron rápidamente al meterme cosa tan buena en la boca.

El sitio es pequeño y está en un barrio de la ciudad que la verdad, al menos esa zona, no llama mucho a que lo visiten pero la pizza estaba simplemente deliciosa y los suplis más de lo mismo. Me encantaría describiros de que estaba hecha la pizza que me comí pero reconozco que no tengo ni la más remota idea. Solo sé que me hubiera comido 28.

Aquí nuestra comida

Aquí nuestra comida

Siempre sienta mejor si se come en la calle...

Siempre sienta mejor si se come en la calle…

Y por todo el mundo es sabido que, con el estomago lleno las cosas se ven de otro modo así que con las pilas cargadas ya estábamos listos para nuestro segundo, y último, objetivo del día: la Basílica de San Pedro del Vaticano.

La cupula desde el lateral de San Pedro

La cupula desde el lateral de San Pedro

En principio hoy teníamos que visitar los Museos Vaticanos, San Pedro y el Castel Sant’Angelo pero (nota para posibles visitas a la ciudad) los lunes el castillo está cerrado así que lo tendremos que dejar para mañana o, en su defecto, para otra visita a la capital italiana, y tampoco os creáis que al final nos sobró mucho tiempo eh, ni tiempo ni fuerzas y es que, no veas con el apartamentito del Papa, espectacular.

Y eso que a punto estuvimos de no entrar ya que la cara que se nos quedó cuando aparecimos de nuevo a la misma plaza que horas antes habíamos recorrido completamente vacía y vimos que la cola era quilométrica, y con lo que me gustan a mí las colas. Qué hacemos?? Nos vamos?? Es mucha cola, eh. Ostia pero, estamos aquí ya. Quien sabe cuando volveremos. Ya, ya pero tú has visto eso? Total, que al final nos hemos quedado y menos mal.

Dioooos!! sin cola...

Dioooos!! sin cola…

Quizás fue una hora de espera, quizás algo más o quizás algo menos, no lo sé pero todo se olvida una vez pasas los detectores de metales instalados debajo la columnata de la plaza San Pedro y entras en la Basílica y, joder, que exageración por dios, y nunca mejor dicho claro.

La famosa guardia suiza...

La famosa guardia suiza…

La imponente fachada...

La imponente fachada…

Detector de metales...

Detector de metales…

Teníamos claro que queríamos visitar, obviamente a parte de la Basílica en sí, las grutas Vaticanas, donde se encuentran los restos de algunos papas y, sobretodo, subir los 551 escalones que suben hasta lo alto del todo de la cúpula. El orden de los factores no altera el producto per ya que íbamos con el subidón de estar en un país nuevo y tan espectacular como este pues venga va, para arriba sea dicho y así ya nos olvidamos del calentón.

Aquí hay dos opciones: una es pagar 7 euros y que te suba un ascensor algo menos de 200 escalones, hasta la azotea de la fachada para luego hacer los 300 y pico restantes ya por las escaleritas o sino pagar 5 euros y subir desde el mismo suelo escaleras arriba. La verdad es que durante el primer tramo todo es muy divertido ya que las escaleras son cómodas y aún vas fresco pero es desde la azotea cuando la cosa empieza a tirar hacia arriba y las pulsaciones se empiezan a acelerar. Las ventanas brillan por su ausencia y a no ser que lleves el control de los escalones que vas subiendo se hace difícil saber si queda poco o mucho. Lo que sí es seguro es que estás en la cúpula ya que, cada vez más, las escaleras se van ladeando hacia el interior haciendo el ascenso cada vez más incomodo y en estas, cuando lo que esperas es salir ya al exterior una puerta te lleva a una de las sorpresas del día: estamos en la cúpula de San Pedro sí, pero por dentro!!Y es realmente enorme!! Lastima de una valla que hay instalada para que supongo la gente no salte para morir en la casa de dios y le quita un poco de espectacularidad que si no ya seria la reostia. De todas formas las visión desde aquí arriba del interior de la basílica son de las que se recuerdan y hace que te quedes un buen rato embobado observando a tu alrededor y así, como quien no quiere la cosa, aprovechas para coger un poco de aire mientras haces ver que no estás cansado sino que estás contemplando tal belleza.

Aquí ya enpiezan a ladear las escaleras

Aquí ya enpiezan a ladear las escaleras

El interior de la basílica des de la Cúpula

El interior de la basílica des de la Cúpula

Detalle de lo alto de la Cupula

Detalle de lo alto de la Cupula

Eso sí, desde aquí ya se pone tieso del todo e, incluso, una cuerda sirve para ayudar a la gente a subir. Aunque ya una vez arriba del todo, entonces ya sí que te das cuenta de donde estás y el esfuerzo se te olvida por completo. Las vistas desde la cúpula te dejan sin palabras. La plaza de San Pedro con el Castel Sant’Angelo al fondo alineado a la perfección, el río Tiber rasgando el paisaje de arriba abajo y en la orilla opuesta el Coliseo como un gigante que contempla todo en silencio pero demostrando quien manda aquí. Unas vistas de 360 grados de estas bien valen los 5 eurillos de la entrada y el calentón de las escaleritas, sin duda. Lastima de la gran cantidad de gente con la compartes el momento que hace que tengas que meter codos para poder hacerte con un buen lugar en primera fila pero una vez lo has conseguido y te falcas bien falcado ya no hay dios que te moleste.

551 escalones paa tener estas vistas bien valen la pena

551 escalones paa tener estas vistas bien valen la pena

La construccion que queda a la sombra es la Capilla Sixtina

La construccion que queda a la sombra es la Capilla Sixtina

Sant'Angelo y el Tiber

Sant’Angelo y el Tiber

Esa cola es la que nos habiamos comido nosotros

Esa cola es la que nos habiamos comido nosotros

De la Cupula de San Pedro a la del Panteón de Agripa

De la Cupula de San Pedro a la del Panteón de Agripa

Los Jardines del Vaticano

Los Jardines del Vaticano

Llegar hasta aquí arriba te da derecho a un buen descanso pero la verdad es que en ese sentido somos bastante culo inquietos así que sin darnos casi cuenta que ya estábamos enfilando el camino de regreso hacia abajo. Este sí que no tiene desperdicio. Con lo fácil que es bajar y lo que cuesta subir.

desde los pies de la fachada...

desde los pies de la fachada…

Y de repente un deja vú. Fue justo al cruzar la puerta de la Basílica y levantar la vista que me recorrió el cuerpo una sensación ya conocida, como de empequeñecimiento y que hacía apenas 24 horas que había sentido y es que si en el Panteón uno se sentía absolutamente insignificante aquí dentro la sensación era idéntica. Sabíamos que estábamos en la segunda catedral más grande del mundo (la primera, para mi sorpresa, es la de Nuestra Señora de la Paz de Yamoussoukro, en Costa de Marfil) pero es que aquí dentro, la concepción del espacio cambia por completo, incluso parece que las 3 dimensiones se queden cortas y haga falta una cuarta y una quinta.

La enorme cúpula de Miguel Angel

La enorme cúpula de Miguel Angel

Y nada más entrar, uno de los platos fuertes a mano derecha: La Piedad de Miguel Angel. Esta escultura de Miguel Angel, que simboliza a la Virgen Maria sosteniendo en sus brazos a Jesucristo muerto es una de las primeras obras del autor y quizás su obra escultórica más conocida y la única firmada por él. Se da el hecho de que se tiene que ver a unos metros de distancia ya que está protegida por un cristal antibalas. El motivo es que en los años 80 un zumbao australiano se lió a martillazos con ella al grito de: Yo soy Jesucristo!! Y la dejó casi tan hecha polvo como su cabeza. Desde entonces quien quiera observar la Piedad tiene que ser en la distancia y a través de un cristal.

La Piedad de Miguel Angel

La Piedad de Miguel Angel

La basílica en sí rebosa de obras de arte por todos lados pero es justo en su centro donde encontramos otra de las obras de arte más conocidas del Vaticano como es el Baldaquín de Bernini, de 29 metros de alto y construido con cobre robado del Panteón. No saben nada estos. Lo encontramos encima de la tumba de San Pedro y debajo de la espectacular cúpula de la Basílica, de 119 metros de alto y obra de Miguel Ángel, y que, como ya va siendo habitual en la mayoría de cosas que hizo este señor, te deja sin palabras. La construcción es gigantesca, no en vano estamos ante la cúpula más alta del mundo pero a mí, más que de la construcción en sí, lo que me sorprende es como a alguien se le puede pasar construir esto por la cabeza, los delirios de grandeza necesarios para imaginar algo tan sobrehumano no los puedo llegar a entender. Sin hablar de los costes claro para la época, allá por el año 1.500. La verdad es que digno de ver. Uno se podría tirar el día entero aquí dentro que descubriría algo nuevo a cada momento. Se nota que en ella trabajaron los mejores artistas del momento y se utilizaron los mejores materiales para su construcción, que barbaridad.

El Baldaquino de San Pedro

El Baldaquino de San Pedro

Detalle del interior de la Basílica

Detalle del interior de la Basílica

Cada rincón es una sorpresa

Cada rincón es una sorpresa

Entre tanto lujo y exageración, las breve visita que le dedicamos a las grutas vaticanas (entrada gratuita) pasó algo inadvertida ya que teníamos la mente puesta en el espectáculo que teníamos justo arriba de nuestras cabezas, aunque tuviéramos delante la tumba de papas como Juan Pablo II o Benedicto XV pero la verdad es que yo siempre he sido más de los vivos que de los muertos así que rápidamente volvimos a contemplar, por última vez, aquella exageración que el hombre (en principio) había creado para mirar de mantenerla lo máximo posible en nuestra retina.

El famoso balcón desde donde el papa bendice a los fieles..

El famoso balcón desde donde el papa bendice a los fieles..

La Piazza San Pedro

La Piazza San Pedro

Habíamos hecho el día con creces y he de reconocer que estábamos reventados. Llevábamos más de media maratón andada y la idea de visitar el Trastevere de vuelta a casa cada vez se nos hacía más lejana.

Este barrio, que nos quedaba entre la Ciudad del Vaticano y nuestro apartamento es uno de los barrios de moda de la capital y en él se encuentra una muy amplia oferta de ocio y restauración. Su aire desvencijado, casi como olvidado en el tiempo le da parte de su encanto y artistas e intelectuales se han instalado en él desde finales de la segunda guerra mundial haciendo del Trastevere el epicentro cultural de la ciudad.

Típica calle del Trastevere

Típica calle del Trastevere

Santa Maria en Trastevere

Santa Maria en Trastevere

Pero muy a nuestro pesar, nuestra visita a fondo del barrio se convirtió en una breve pasada por sus calles, un helado en un banco en estado casi catatónico y poco más.

y cayó la noche en el Trastevere

y cayó la noche en el Trastevere

Moríamos por llegar a casa y ducharnos y luego ya, si eso, ya saldríamos a cenar si no moríamos en el intento.

Tener tan pocos días para visitar una ciudad como esta hacen que los días sean autenticas maratones y si bien es cierto que no estamos corriendo en ningún momento y que estamos disfrutando de cada una de sus calles la verdad es que llega cierta hora en la parecemos salir de una escena de Walking Dead pero es lo que tiene tener poco tiempo en fin.

De todas formas, lo que decíamos, una buena ducha hace milagros y después de algún que otro ronquido furtivo que se escapó en la habitación cogimos los trastos y a cenar sea dicho. Para esto también tiramos de guía y fuimos a parar a la Pizzeria Remo, muy cerca de nuestra casa y que nos recibió llena hasta los topes de asiduos del lugar, con las mesas colocados nivel experto en Tetris y con los comensales codo con codo disfrutando como niños de autentica comida romana. Estos lugares son los que buscamos cuando viajamos, bueno, bonito y barato. Y autentico, sobretodo autentico. Unas pizzas que no caben en el plato de masa finísima y todo bien regado con unas buenas Perini de medio litro. Y, cómo no, de postre no podía faltar un buen tiramisú casero como colofón final.

No hace falta decir que ahora ya sí que si éramos auténticos cadáveres andantes, entre el palizón de andar y el atracón ya solo había un camino posible a nuestra redención. Cama, cama y más cama. Y no os penséis que mañana teníamos un día tranquilo, eh. Mañana ya, seguro, nos espera quizás el plato fuerte de nuestra escapada con el Coliseo y la Roma Imperial. 2.000 añitos de historia vamos, casi nada…

6 Respuestas a “Escapada a Roma: Ciudad del Vaticano, entre el cielo y la tierra

  1. Vaya tela jajaja me he reído mucho con tu “sinceridad” expuesta al inicio del día jaja pero oye, menos mal!!

    Las colas que se forman para el vaticano son mortales…Valorar que hora es mejor para cada cosa puede exasperar, porque claro, si vas a las 9 a losmuseos ves la capilla vacía, pero por contra luego pillas la megacola en la basílica…ais. me han dicho que al medio día es buena hora para los museos…pero a saber.
    Por suerte, nosotros pillamos la visita nocturna y así no tuvimos problemas xD

    Ah! y totalmente de acuerdo! en los viajes no se descansa jeje

    un abrazo

    • Sinceridad ante todo como debe de ser!!!!!xDDDD

      Ya estuvimos mirando lo de la visita nocturna pero la deben hacer ya con el buen tiempo, ahora no había…debe ser muy guapo también…..aunque lo pensábamos luego en el apartamento…te imaginas lo que debe ser que te dejen de noche solo en los museos vaticanos?? solo pensarlo ya me acojono…

  2. Me está gustando mucho tu crónica sobre Roma!! Estoy esperando con ganas el post del Coliseo que tengo ganas de saber si merece la pena la visita guiada! Muchas gracias por toda la info que seguro que me viene genial para la próxima semana…!!! :))

    • Por desgracia no pude disfrutar todo lo que me hubiera gustado del Trastévere pero siempre tienen que quedar cosas pendientes para poder volver, verdad?
      Saludos!!

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