Escapada a Roma: El Centro Storico, entre Iglesias, Fontanas y andamios….

El lugar donde antiguamente se hacían las ejecuciones públicas estaba situado en la entrada norte de la ciudad, donde, hoy, se encuentra la conocida Piazza del Popolo, y es precisamente hacia allí donde nos dirigíamos, Via di Rippeta hacia arriba, con aún el Panteón en nuestras cabezas y el chute de cafeína en nuestra sangre para continuar con nuestro periplo por el centro romano.

Piazza del Popolo

Piazza del Popolo

Como no podía ser de otra manera la Piazza del Popolo nos recibió con un inmenso obelisco egipcio de 36 metros de alto en su centro, este dedicado a Ramses II y antiguamente situado en el centro del Circo Máximo, y con un aire familiar en su rutina, imitadores de Michael Jackson en un lado y cantautores que compiten por ver a quien se le oye más en el otro, inmigrantes vendiendo todo lo vendible e incluso lo invendible, gente dándole de comer a las sarnosas palomas pan duro que alguien vende en un rincón a precio de oro. Es la típica plaza que encontramos en todas las ciudades del mundo, cada una con su nombre y su estilo pero en esencia la misma plaza, y Roma no podía ser menos.

En el centro justo de la plaza...

En el centro justo de la plaza…

El obelisco alineado con las Iglesias gemelas...

El obelisco alineado con las Iglesias gemelas…

Si miramos la plaza desde la antigua entrada a la ciudad, la que se conoce como Porta del Popolo encontramos 3 calles diferenciadas que parten de ella y cogen direcciones levemente distintas y entre ellas, dos iglesias gemelas que las separan. Nuestra intención es bajar por la de más a la izquierda para encontrarnos con la Piazza di Spagna pero no sin antes asomarnos al Monte Pincio, parque que se encuentra en la colina que domina toda la plaza por su derecha y que ofrece una de las mejores vistas de Roma y del Vaticano. La subida es un poco tediosa, sobre todo después de lo que llevamos arrastrando pero el esfuerzo bien vale la pena. Un genial mirador se abre ante nosotros y además aliñado con un artista callejero que solo sabe que tocar auténticos temazos para acompañar esas vistas. Bien se merece un buen puñado de monedas por nuestra parte, sí señor.

La Piazza del Popolo desde el Monte Pincio. Al fondo, San Pedro del Vaticano...

La Piazza del Popolo desde el Monte Pincio. Al fondo, San Pedro del Vaticano…

Azoteas romanas con la Basilica de San Pedro controlandolo todo..

Azoteas romanas con la Basilica de San Pedro controlandolo todo..

Y ahora ya sí, con ese espectáculo en nuestra retina que tomamos la Via del Babuino hacia la escalinata más famosa de toda Roma pero no por la vía directa sino por un pequeño callejón que queda a mano izquierda, la Via Margutta, lleno de galerías de arte donde, en una de ellas, Pablo Picasso conoció a su mujer. Bueno elección para salir un poco del bullicio del que veníamos y, sobretodo, al que nos dirigíamos.

La cocina italiana es, sin duda, una de las más completas del mundo y, porque negarlo, una de mis favoritas así que, como no podía ser de otra manera, al acercarse la hora de la comida y porque no decirlo, en homenaje a mi queridísimo Pepe Carvalho, no nos servía el ir a comer “cualquier cosa” sino que teníamos que saber donde iríamos y, sobre todo, que no nos defraudaría, y todo eso combinado con un buen precio, claro está.

Pastificio

Pastificio

En un extremo de la Via della Croce, la calle que limita la Piazza di Spagna por el norte encontramos el legendario Pastificio, una tienda que lleva casi 100 años vendiendo pasta fresca a los romanos pero que, de 13 a 15, se convierte en una restaurante de pasta para llevar. Cada día hay dos tipos distintos de pasta a escoger y por tan solo 4€ te llenan un plato de plástico hasta los topes para que te lo comas donde más te apetezca. Obviamente las colas también son legendarias pero el estilo zafarrancho de combate hace que la espera sea bastante corta. Nosotros pillamos de los dos tipos para probar y, aunque no tengo ni idea de lo que comimos, lo que sí que se es que estaba tremenda y, además, tener como comedor a la Piazza de Spagna pues la verdad es que a ayudado bastante a su digestión.

La escalinata de Piazza Spanga

La escalinata de Piazza Spanga

La Piazza de Spagna, y más concretamente su histórica escalinata que lleva hasta la Iglesia de la Trinità dei Monti es uno de los mejores escaparates romanos para darse a conocer y no hemos de olvidar que el mostrarse es uno de los hobbies favoritos de los romanos, sobretodo de los adolescentes aunque aquí tengan que competir con infinidad de turistas por haber quien es el más guay, aunque tengo que reconocer que siempre ganan los de casa.

Aunque está prohibido sentarse en ella, mucho caso no es que nadie le haga vamos...

Aunque está prohibido sentarse en ella, mucho caso no es que nadie le haga vamos…

Lleva este nombre debido a que en esta plaza se encuentra, desde 1647 la embajada española ante la Santa Sede pero igual es más conocida por ser en una casa de esta plaza donde vivieron (y murieron) los poetas ingleses Keats y Shelley después de una vida que se podría calificar de muchas formas pero aburrida no sería una de ellas.

Después de comer y de mezclarnos por los distintos ángulos la plaza que mejor manera para asimilar los hidratos de carbono que subir los 135 escalones de la escalinata para contemplar de cerca el fabuloso andamio que cubre toda la fachada de la iglesia. Un andamio de puta madre, si señor y por si no teníamos suficiente para acabar de bajar la pasta pues venga, Via delle Quattro Fontane hacia arriba (hacia arriba de forma literal) para contemplar, una vez recuperado el aliento, el cruce donde se encuentra la iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane no con uno, no, sino con ¡¡4 andamios!! Uno en cada esquina por si no con uno nos sabía a poco.

Venga que no ha sido nada...!!

Venga que no ha sido nada…!!

En este cruce, detrás de los andamios, encontramos 4 fuentes, una en cada esquina, que representan los ríos Tiber y Arno, que simbolizan la ciudad de Roma y la de Florencia, y otras dos que representan a las diosas Diana y Juno, que simbolizan la lealtad y la fortaleza.

Como mínimo aquí han tenido el detalle de imprimir la imagen de las fuentes en la malla que cubre el andamio que en lo que al de la Piazza Spagna se refiere nos hemos tenido que conformar con ver la cara sin photoshop (que va) de 10m x 25 de una tía mostrando un esplendoroso reloj Bulgary, joder me hubiera comprado uno, en serio, lastima del pequeño detalle de que te cuesten alrededor de 6.000 la pieza, lo que hace la publicidad.

Piazza della Repubblica

Piazza della Repubblica

A pesar de todo, el camino hasta aquí no ha sido en balde ya que hemos evolucionado a nivel experto nuestros conocimientos en lo que andamios se refieren y además hemos podido disfrutar de una de las vistas más curiosas de la ciudad y es que desde este punto es el único en toda la ciudad donde se pueden divisar, al fondo de tres de las cuatro calles que salen desde aquí sendos obeliscos egipcios de los 8 que hay repartidos por toda la ciudad. Una imagen curiosa como mínimo.

Si uno se acerca hasta aquí, es recomendable, para esas cosas de aprovechar el viaje y eso, acercarse a la vecina Iglesia de Santa Maria della Victoria para ver una de las esculturas más conocidas de Bernini, el Éxtasis de Santa Teresa. Resulta curioso ver en el interior de una iglesia una representación tan real de una mujer que, más que en éxtasis, parece estar siendo víctima de un tremendo orgasmo. No en balde, Bernini posiblemente era más experto en orgasmos femeninos que no en éxtasis ni en Santa Teresas.

Éxtasis de Santa Teresa, juzgar vosotros mismos...

Éxtasis de Santa Teresa, juzgar vosotros mismos…

Y ahora una recomendación, si habéis llegado hasta aquí no perdáis la oportunidad de acercaros a Begnino, una pastelería situada en una galería que encontramos a escasos metros de la Iglesia de Santa Maria della Victoria, en la calle que se dirige hasta la Piazza della Republica. La cara que se te queda después de probar alguno de sus miles de dulces es parecida a la de Santa Teresa pero sin necesidad de quitarse la ropa ni de tomar drogas de diseño. Y mucho menos sin la necesidad de que nadie te clave una flecha en el pecho, claro. Podrías probar un dulce diferente cada día que tardarías años en probarlos todos. Aunque posiblemente sería el médico quien antes te dictara una orden de alejamiento para que sobrevivieras al intento.

Detalle de una de las miles de fuentes que te encuentras por Roma...

Detalle de una de las miles de fuentes que te encuentras por Roma…

Así que, con todo el optimismo que te puede dar un buen trozo de pastel entre pecho y espalda hemos reanudado la marcha para dirigirnos a la que, seguramente, es la joya del Centro Storico con permiso, claro está, del Panteón: La Fontana di Trevi. Obviamente no éramos conscientes de lo que nos esperaba.

Mundialmente famosa, en parte gracias a la conocida escena de Anita Ekberg bañándose en ella en La dolce vita, es, con diferencia, la fuente más monumental de toda Roma, con una fachada superior a los 40 metros de altura lo que la convierte en una de las postales más fotografiadas de toda la ciudad. Dice la leyenda que lanzar una moneda a la fuente te garantiza el regreso, que si lanzas dos tendrás romance a la vista y que si lanzas tres lo que te espera es un matrimonio. Con la gracieta de las moneditas son alrededor de 3.000€ los que se acaban arrojando cada día a la fuente, así que fuera bromas. Si la leyenda es cierta, el turismo en Roma está garantizado de por vida. Y los matrimonios.

Cruzamos al galope el Palazzo del Quirinale (para que nos entendamos, la Moncloa italiana) para rápidamente empezar a callejear por el laberinto de calles que conforman el centro romano. A medida que nos acercábamos el bullicio se iba incrementando con lo que la dirección a tomar era evidente: hacía la multitud. Y entonces ocurrió. Fue al doblar la esquina de la Via del Lavatore justo a la altura de la fuente. He de reconocer que me encantan las primeras imágenes. Creo que es en ellas cuando se puede captar la esencia de un lugar. Hay primeras imágenes que pueden decepcionar y obviamente también hay que pueden sorprenderte gratamente pero esa emoción de ir con la cabeza gacha y de repente levantarla y encontrarte con lo que estabas buscando me encanta. Pues bien, a que no sabéis que nos encontramos aquí?? Ni Neptuno ni ostias: Andamios!!! Por todas partes, de todos los tamaños y materiales. Y la fuente?? Pues ni idea. Porque no tenía ni agua!! Los amigos de Nubes Viajeras ya nos habían dicho que le estaban haciendo una limpieza de cara pero joder, tanto? Repito: No hay ni agua!! Una fuente sin agua??Vaya chasco. Pero es que no os penséis que por eso no había gente eh, estaba lleno!! Hay instalada una pasarela por la que la gente avanza cual rebaño para acercarse lo máximo posible a los andamios (no le veo ninguna gracia, la verdad) y dos carabinieris en cada extremo regulan el trafico de ella. Madre mía que desastre. Lo curioso es que aún así la gente sigue lanzando monedas a su lecho seco. Sin comentarios.

Tachan!!! Aquí teneis la famosa Fontana di Trevi

Tachan!!! Aquí teneis la famosa Fontana di Trevi

"guiripasarela"

“guiripasarela”

Aún así la gente sigue lanzando monedas

Aún así la gente sigue lanzando monedas

Así que, con la cola ente las piernas, después de culminar nuestra sagrada trinidad rápidamente nos hemos largado de allí para dirigirnos a nuestro último objetivo de día, previo paso de nuevo por el Panteón para asegurarnos que lo de esta mañana no había sido un sueño, que no era otro que la que seguramente es la plaza más famosa y emblemática de Roma, la Piazza Nabona.

Fachada de Sant'Ignazio di Loyola

Fachada de Sant’Ignazio di Loyola

Esta plaza, levantada sobre el antiguo Circo Agonalis de la época romana, es una de las plazas más famosas de toda la ciudad y se podría decir que aúna, en un solo lugar, lo que es Roma en sí misma. Edificios monumentales, como el Palazzo Pamphili o la iglesia de Sant’Agnese in Agone, fuentes convertidas en autenticas obras de arte, carismáticos y legendarios cafés. Un compendio de lo que es Roma y de lo que ha sido.

La Piazza Navona

La Piazza Navona

Su estrella, al menos para mí, es la Fontana dei Quattro Fuimi, situada en el centro de la plaza y construida por Bernini representa los 4 ríos más importantes conocidos en la época (1651): El Ganges, el Nilo, el Danubio y el Río de la Plata. La mole de mármol blanca está decorada con distintos animales (serpientes, leones, cocodrilos, delfines) y coronada, como no, por un gran obelisco egipcio.

Fontana dei QUattro Fiumi

Fontana dei QUattro Fiumi

Los detalles dan para sentarse en sus bancos a contemplarla un buen rato pero la verdad es que después de todo el día contemplando edificios y monumentos cada vez les prestábamos menos atención así que, como volveremos a pasar por aquí, mejor tocar retirada y dejarnos la fuentecita para tiempos mejores. Como mínimo esta tenia agua, eso si.

Y ahora ya sí que podíamos decir que estábamos volviendo. Nuestros poco cuidados cuerpos ya no daban más de sí. Necesitábamos una ducha de agua caliente, cambiarnos de ropa y cerveza, sobretodo cerveza, así que nuestra última parada antes de poner rumbo al apartamento ha sido el Campo de’Fiori, una de las pocas plazas de toda Roma que no tiene ninguna iglesia y uno de los mejores sitios para satisfacer la sed. Durante el día es un mercado de barrio de toda la vida pero por la noche se transforma en uno de los sitios más animados del centro.

Campo de'Fiori

Campo de’Fiori

Aquí he de reconocer que no hemos tenido mucha vista y nos hemos metido en el primer garito que hemos encontrado que, de rebote, seguramente era el más caro de toda a plaza. Por tres pintas de Nastro Azzurro nos han clavado 16 eurazos, más de lo que nos ha costado la comida por ejemplo y, además, nos la hemos tenido que tomar al lado de 4 estudiantes completamente borrachos que no han parado de hacer el payaso ni un momento. Supongo que los más de 20 quilómetros que llevábamos andados hacían que no estuviéramos muy receptivos con lo que hemos tomado la sabia decisión de largarnos y dejar las cervezas para cuando lleguemos al apartamento que aún nos quedaba un trozo.

Cervezeando en Campo de'Fiori

Cervezeando en Campo de’Fiori

La plaza en si, por eso, es una de las más pintorescas de Roma y eso que desprende un curioso hedor a verdura podrida procedente de los restos del mercado diurno que hay esparcidos por el suelo al que, por suerte, rápidamente uno se acostumbra. En el centro de ella encontramos, además, una tétrica estatua de un hombre parecido a Dark Vader que responde (bueno, respondía) al nombre de Giordano Bruno, un científico que fue quemado vivo en este mismo lugar por la inquisición por decir que Jesús no era más que un buen mago. La verdad es que la estatua simboliza a la perfección la putada que le hicieron a este pobre hombre que mira amenazante desde dentro de una capucha como esperando su momento para vengarse.

Vistas atrás antes de llegar al apartamento..

Vistas atrás antes de llegar al apartamento..

Y ahora ya, sí que sí, hacia el apartamento. Una de las mejores recompensa para estas maratones, estaréis conmigo, es el momento de meterse en la ducha. Cuando el agua hirviendo te toca los pies. Dios que placer.

Hoy han sido más de 20 quilómetros andados con apenas 4 horas de sueño así que se puede decir que estábamos rendidos, derrotados. Pero con la sensación de el trabajo bien hecho eso sí. La primera impresión de Roma?? Pues la de una ciudad ordenada en el caos, con su historia como esencia y donde las sorpresas te pueden aguardar en cada esquina. Tengo la sensación de que mi Barcelona será así dentro de 1.000 años cuando tenga los galones para ser recordada eternamente. Roma es una ciudad cómoda para viajar, hecho por y para el turismo pero siguiendo siendo Roma y eso es precisamente el quid de la cuestión, lo que muchas ciudades por desgracia no saben conseguir. Ha sido nuestro primer día y ya estoy desando que el sol vuelva a salir para volver a patearnos la ciudad hasta que nuestras piernas ya no puedan más pero antes toca coger fuerzas para mañana poder rendir.

Nos decidimos por unos trapizzini en un local cercano a nuestro apartamento. Son como unos conos de pizza rellenos de lo que uno quiera, desde albóndigas con tomate hasta pollo al ajillo o ternera estofada con especias. Obviamente, delicioso, para que engañarnos y todo bien regado con unas Perini de medio litro que aún sienta mejor y con los lunnis, a dormir.

Mañana toca la Roma Imperial y su Coliseo, o como mínimo eso creíamos. Pero eso ya es otra historia…

A Volar!!

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