9 cosas que no se hacer cuando viajo

Pues bien, ya que por causas mayores hemos tenido que dejar el viaje a Viena para más adelante recojo el guante lanzado por los amigos de Sin Parar de Viajar de reconocer mis carencias a la hora de recorrer el mundo nombrando 9 cosas que por mucho que quiera no sé hacer cuando viajo. Seguro que si me paro a pensar saldrán bastantes más de 9 pero tampoco hace falta regocijarnos en la miseria vamos. Así que, a por ello!!

1. Controlar las cervecitas…

Lo reconozco, ese jodido liquido me encanta, así de simple, pero también sé que depende de en qué destino te encuentres una sola cervecita te puede costar más que una habitación para dos personas con desayuno incluido y eso, para el presupuesto de cualquier viaje, es un golpe brutal como no controles tus instintos alcohólicos. Y os juro que lo intento eh, i como norma general durante los inicios de todos los viajes lo consigo controlar pero a medida que pasan los días o los meses como que no sé, me voy convenciendo de que por una más y una más no pasa nada y al final ya es un autentico descontrol, sitio donde voy sitio que tiene que caer una cervecita, y claro, aquí te puedes tomar una cañita o un quinto en su defecto pero es que hay muchos sitios en donde lo más pequeño que tienen es medio litro con lo que claro, imaginaros . Y los últimos días ya ni te cuento. Me acuerdo el día antes de volver de un viaje por Asia después de unos cuantos meses dando tumbos por allí, con el dinero ya justo para comprar los recuerdos para amigos, familia y demás que nos dividimos en dos grupos, uno iría a Chatuchak para quemar el dinero que le quedaba en souvenirs y yo y German nos quedamos en Khao San Road para bebernos hasta la ultimo bhat. No hace falta que os diga el estado en que nos encontraron cuando volvieron de su día de compras, verdad? Ahora he ido profesionalizando mi afición y lo que hago es coleccionar las etiquetas de todas las cervezas que voy probando por todo el mundo así tengo una excusa para ir comprándolas y mi conciencia no se siente tan mal.

cervezas

2. No mirar el mapa cada 2 minutos…

Lo sé y a mucha honra, soy un autentico friki de los mapas, me encantan y no soy capaz de salir sin uno de ellos. Situarme en ellos y saber en qué punto estoy y lo que tengo alrededor me puede. También he de reconocer que tengo un don para ellos y un sentido de la orientación sobre desarrollado que me ayuda a no perderme demasiado cuando salgo, incluso, alguna vez, he salido victorioso del zoco de Marrakech y eso ya es decir, aunque también he tenido derrotas dolorosas que me han hecho claudicar y pedir ayuda para encontrar algo pero como norma general me valgo por mi mismo la verdad. No hace falta decir que soy el terror de las oficinas de turismo claro está. Mi paso por ellas es algo así como el paso de un tsunami; arraso con todo.

mapa 3. No puedo olvidarme del barça esté donde esté…

Ya puedo estar en una isla desierta en medio del Mar de Andamán o a los pies del Himalaya, irme un fin de semana o un año entero, y ya puede jugar contra el Real Madrid o contra un segunda B, lo tengo que ver, y me pateo todos los bares que haga falta para verlo y por suerte en la mayoría de sitios he tenido éxito. Me acuerdo una vez en el sur de Marruecos que acabé viendo un Barça-Osasuna de copa en una peluquería de menos de 10 metros cuadrados donde habían como mínimo 40 personas puestas estratégicamente y a cada cual más hooligan. Cuando se enteraron que éramos de Barcelona nos hicieron un sitio (por llamarlo de alguna manera) en frente de la pequeña tele por donde se retransmitía el partido i nos atendieron como si fuéramos el mismísimo Messi en persona que los hubiera visitado. Aunque seria honesto reconocer que por mi afición a viajar me he perdido algunos partidos épicos como el 2 a 6 en el Santiago Bernabéu. En esa ocasión estaba acampado en el Plan du Midi, a 4.000 metros de altura, en los Alpes franceses, descansando para intentar escalar al día siguiente una ruta en la cara este del Mont Blanc de Tacul y me fueron retransmitiendo por SMS lo que estaba pasando. Nunca diré que me arrepiento de haber hecho un viaje por un partido de futbol, para nada, pero he de reconocer que ese día fue el día en que más cerca he estado de que pasara, sobre todo cuando al día siguiente amaneció cayendo una tormenta de escándalo y lo único que pudimos hacer fue recoger y largarnos de allí.

barça 4. Dormir en los trayectos…

Y sobre todo si son por aire ya que me dan autentico pánico la verdad. Ya puede ser un vuelo transoceánico de 16 horas que difícilmente echaré una cabezadita. Y mira que cuando era pequeño me lo pasaba en grande eh pero con los años he ido cogiéndole miedo hasta el punto de que ahora lo paso realmente mal. Creo que todo es debido a una mala experiencia que tuve en un Yakolev 62 que iba de La Habana a Cancún de apenas dos horas de duración en las que pille las peores turbulencias que he visto en mi vida y a eso le tengo que añadir que estaba situado en la ventanilla de emergencia y que esta tenía un juego que parecía que tenía que salir disparada en cualquier  momento y yo detrás de ella acto seguido claro está. A partir de ese momento la cosa cada vez fue a peor y sobre todo a partir del momento en el que dejaron de entrar las bebidas en el billete y las tenias que comprar a precio de oro. Antes al menos después de tres o cuatro pelotazos el miedo se transformaba en euforia y después se traducía en un placentero sueño pero ahora ya ni eso me puedo permitir mira por dónde. Pero es que no solo en los aviones no puedo dormir eh. En los autobuses me pasa exactamente igual, ya puedo estar reventadísimo que no puedo echarme a dormir por nada del mundo. A la que me empiezo a quedar grogui siempre hay algo que llama mi atención y me desvelo. Y no sabes la rabia que me da ver a todos mis compañeros de viaje durmiendo como troncos y yo que no hay manera, me encantaría ponerme a chillar que el bus se quema o algo parecido para despertar a todo dios con un buen susto pero me controlo, pero es que claro, no estamos hablando de trayectos de 2 horitas sino que me he tirado días enteros de viaje de un sitio a otro y que va, así que imaginaros mi estado deplorable al llegar al destino. Quiero dormir!!!

bus maldito 5. Estarme por las fotitos..

Sobretodo antes, ahora tengo que reconocer que desde que tengo el blog me estoy aficionando más a esto de dejar inmortalizado a todo lo que se mueve y lo que no, pero es que antes era incapaz. Me parecía una autentica pérdida de tiempo, pensaba que si estaba por hacer la jodida foto me perdería ese momento y que mi memoria ya sería lo suficientemente duradera como para que ese momento no se olvidara jamás pero que va, nada más lejos de la realidad. Con los años, y a medida que los destinos se van incrementando cada vez me cuesta más recordar según qué cosas y eso me jode inmensamente. Tengo la suerte de que algunos viajes no los hice solo y los tengo en las fotos que hicieron mis compañeros de aventuras pero hay algunos que ya son un vago recuerdo en mi memoria la verdad. Cuando tenía 19 años me fui a dar la vuelta a Cuba en bici y luego empalme con México y Centro América. Un viajecito de puta madre, verdad? Pues bien, no tengo ninguna foto. Bueno alguna que he podido ir recuperando de amigos que me crucé por el camino y que con el paso de los años nos hemos vuelto a encontrare pero al ir solo la gran mayoría del viaje se ha quedado en mi cabeza, en algún lugar porai perdido y difícilmente lo encuentro. No es que no me acuerde del viaje eh, para nada, tengo grandes recuerdos de esos meses pero los momentos estos de los que hablábamos antes, los lugares, los paisajes, las gentes, los detalles vamos, ya no están. Muy a mi pesar tendré que volver a poner en mi agenda a Cuba y Centroamérica para volver armado con mi Olympus cazalotodo… camara fotos 6. Pasar una frontera desapercibido…

Tengo un autentico imán para que me paren y me hagan la vida imposible y si no voy solo esto se hace extensivo a toda persona que vaya conmigo y desde siempre eh! No entiendo el motivo porque tampoco es que vaya con pintas de nada ni que me quede mirando a la policía con cara de malote, nada parecido, pero no sé, tendré cara de delincuente vamos. Y da igual donde vaya, que no hablo solo de países lejanos, eh. En Andorra mismo me tuvieron en el calabozo convencido de que llevaba droga en alguna parte de mi cuerpo no se durante cuanto rato, incluso me hicieron un amaga de tacto rectal que casi acaba con mi autoestima para siempre. En Barajas me han registrado hasta en 3 ocasiones en las misma escala por la cara y en una frontera Eslovena nos hicieron vaciar absolutamente TODA la furgoneta porque simplemente a un tipo le jodiera que nosotros nos fuéramos de viaje en furgoneta hasta Tailandia y el tuviera esa mierda de vida aburrida cada día. Y así prácticamente en cada viaje. Y ya mejor no hablamos de visados denegados por aquí también me llevo la palma: Si 4 jóvenes con pasaporte español piden un visado para Irán en la embajada de este país en Turquía a que no sabéis a quien es el único al que se lo deniegan?? Premio!!! A mi!!! Así que he aprendido ya a vivir con esto y me lo tomo con humor…todo es parte del viaje en el fondo…

control frontera 7. No meterme cosas en la boca que no debo…

Ya está mal pensados!! Es que mira que tenéis la mente sucia, eh. Hablo de comida. Siempre, tarde o temprano, me acabo comiendo algo que no debería comer y me acaba pasando factura. Que factura?? Pues la típica que todos conocéis: diarrea, diarrea y diarrea…y también algo de vómitos que se me olvidaba. Aunque la verdad, sería de menester decir que para todo lo que llego a comer cuando estoy por ahí de viaje aún me llegan pocas facturas de esas. Y pasa lo de siempre, empiezo muy con cuidado con lo que como, nada de agua, todo bien hecho y demás pero al final ya paso de todo y lo que me acercan me lo trago. Me gusta comer, no puedo hacer nada y me encanta cuando viajo probar todas las cosas raras que pueda. Así que ya sabéis lo que nunca falta en mi botiquín: Fortasec y Tiorfán para parar un tren. Nunca falla. O casi nunca.

diarrea 8. No achicharrarme vivo…

Sieeeeempre me quemo. Es viajar a algún país en verano y no hay manera. Siempre, en algún momento u otro me pilla desprevenido con la crema y zasca…la piel a tiras. Sobre todo en el Trópico, donde no hace falta mucho rato para que el sol te deje un recadito del cual te acordarás durante unos cuantos días. Pero lo realmente divertido de todo esto es si después te toca moverte. Entonces sí que te acuerdas del sol a cada momento. No hay nada peor que la combinación de una espalda quemada y uno mochila de siempre demasiados quilos que arrastrar. En serio es horroroso. Saltan hasta las lágrimas. Es en ese momento cuando te juras y perjuras que esto, a ti, no te volverá a pasar, que de todo se aprende pero que va. Nada más lejos de la realidad. Solo hace falta que te confíes, que bajes la guardia que el amigo sol está allí para demostrarte quien manda y para quemarte cuando y donde él quiera.

quemada 9. No volver…

“Al volver de un viaje uno tiene la secreta esperanza de que algún milagro puedo haber hecho que todo sea distinto, pero basta con salir a la calle un rato para que la esperanza se rompa, sin anestesia. Como tantas otras veces empecé a preguntarme qué carajo estabamos haciendo aquí, qué esperábamos… ¿Por qué no nos ibamos de una vez por todas? También como otras veces, no encontré la respuesta. Y nos seguimos quedando”

Federico Luppi (Lugares Comunes)

Esta frase que nos deja este film me atormenta cada vez que llego de un viaje y sin duda, de toda la lista, es lo que peor llevo. No quiero volver, odio la rutina que sé que seguro me espera a la vuelta, noto que me mata por dentro poco a poco y sin embargo, siempre acabo volviendo. Será por falta de coraje, estoy seguro, pero siempre encuentro un motivo para volver, o para no quedarme mejor dicho. Y nada, al día siguiente de volver ya estamos otra vez igual, refugiándome de nuevo en los mapas y las guías de viajes y preparando el siguiente viaje para sentirme vivo porque sino no quiero saber lo que pasaría. Y no es que no me guste mi tierra eh, nada de eso. Mi pueblo, mi ciudad, mi familia, mis amigos. Son míos, y no los cambio por nada del mundo pero es ella, es la rutina lo que no soporto, es el que los años pasen inexorablemente y que todo siga igual, que la gente no se plantee nada, ni siquiera vivir, solo sobrevivir, y ya es mucho, hasta que al final se acaba todo y lo único que puedes hacer es arrepentirte de todo lo que no has hecho mientras podías. Yo solo quiero que cuando llegue mi hora me salgan los números y estoy seguro que si al echar la vista atrás veo que todas las páginas de mi vida son la misma es imposible que esto pase. Mi Familia, mis amigos, mi tierra, estos ya tienen unas páginas de honor reservadas en este mi libro, esté aquí con ellos o viviendo la vida que yo he querido vivir lo que me falta son cojones para escribir las demás, y llenarlas de vida, no de mierda hasta el cuello, y lo conseguiré. Estoy seguro que lo conseguiré.

no volver   Y con esto yo creo que ya hay bastante para haceros una idea del desastre que estoy hecho. Ahora toca pasarle el testigo a:

·Dos mochilas en ruta

·De Patitas en el Mundo

·Nubes viajeras

6 Respuestas a “9 cosas que no se hacer cuando viajo

  1. Genial!! Me ha encantado y gracias por aceptar el reto 😉
    Coincidimos en algunas pero sobre todo, la de no volver, no es que no me guste la gente de aquí, mi lugar, mi familia o mis amigos es simplemente que la rutina me quema y viajar me da vida!!

    Un fuerte abrazo 😀

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