ALGARVE (2ª PARTE): DEMASIADO BONITO PARA SER VERDAD

19/8/2014

Sagres-Olhao (230km)

Uno no puede pretender venderle su alma al diablo y salir indemne del pacto, cuando pactas con él lo haces para siempre, no hay vuelta atrás y al menos si lo haces, no lo hagas por las sobras del pastel, por unas migajas.

Mucho había escuchado del núcleo duro del Algarve, de su costa central que va des de Lagos hasta Faro pero la verdad es que después de los dos días pasados en Sagres teníamos la secreta esperanza de que no fuera todo como acabo siendo y de encontrarnos, dentro del turismo de masas que puebla sus costas, un equilibrio, aunque sea frágil, entre este y el entorno pero con esto solo puedo reafirmarme en que es imposible, no hay lugar para estos conceptos en la misma frase, en el mismo mundo. Turismo de masas y equilibrio. Nada que hacer. Solo huir.

Con la moral por los aires abandonábamos Sagres con la idea de meternos de lleno en el Algarve y lo íbamos a hacer por Lagos, una ciudad situada en la desembocadura del rio Bensafrim y que se ha convertido en la capital del Algarve occidental con sus bares de moda y su vida nocturna. Obviamente nosotros no íbamos ni por una ni por otra razón sino porque además de la oferta de ocio, Lagos tiene una rica historia entre sus muros ya que des de que los Fenicios y los Griegos se instalaron en su puerto, las distintas civilizaciones que se han instalado en ella han hecho de Lagos una ciudad rica en historia y con un casco antiguo digno de visitar. A parte de esto, un concurso anual de grafitis en sus paredes en donde vienen artistas de todo el mundo hace que sea, en principio, una ciudad para no perdersa, al menos sobre el papel ya que una vez nos metimos dentro de sus murallas empezamos a temernos que las cosas sobre el papel se ven muy bonitas pero que a la hora de la verdad no tiene nada de real.

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Y eso que aún no habíamos visto lo que nos deparaba el día de hoy a medida que los quilómetros avanzaran pero si la idea era pasarnos la mañana en Lagos y desayunar en alguna de sus múltiples terracitas de sus adoquinadas calles, finalmente no estuvimos más de una hora y ya estábamos yéndonos lejos de allí. Vamos por sensaciones, no digo que Lagos sea lo peor, ni que sea feo, ni mucho menos. Muy turístico?  Sí, eso es innegable, pero estamos en el Algarve, ya lo sabíamos pero la verdad es que no nos apetecía pasear más entre sus tiendas llenas de turistas comprando y comprando, ni entre sus 1.000 estantes de diferentes empresas que abarrotan las calles ofreciendo la misma excursión ni entre sus bares con los carteles directamente en ingles para que los miles de británicos que pasan aquí sus vacaciones se sientan como en casa. Incluso en algunos sitios ni siquiera saben hablar portugués. No, eso no nos apetecía así  que largo y la Fiera a rugir.

Lagos

La siguiente parada, o mejor dicho, la que tenía que ser la siguiente parada no era un pueblo ni una ciudad para curarnos en salud sino una pequeña playa, el Algar Seco, que está considerado el punto de inflexión del Algarve, donde el abrupto y salvaje Algarve occidental da paso a las interminables playas del Algarve oriental, donde se acaban los acantilados y empieza la fina arena y eso es debido a que las placas tectónicas chocaron precisamente en ese punto creando todo un seguido de curiosas formas dignas de ver pero el problema era que para llegar allí se tenía que pasar por el mismísimo infierno, la ciudad de Carvoeiro, y una vez allí desviarse para llegar a nuestro destino pero no había manera de encontrar el dichoso cruce y acabamos metidos en todo el medio de una especie de Magaluf, lleno, pero lleno lleno de locales de ocio, discotecas, bares de copas y todo destinado al publico inglés que ya se empezaba a dejar ver en sus terrazas con sus inmensas jarras de sangría en frente. I por si fuera poco no una, sino dos veces acabamos metidos allí, en la misma boca del infierno, maniobrando entre sus estrechas callejuelas esquivando turistas de piel rosa y carteles de publicidad. Y nos quejábamos de Lagos. Lagos era el paraíso comparado con eso. Y como la sangre ya me hervía y no había hecho 3.000km de carretera para encontrarme en medio de un sitio así, ni Algar Seco ni ostias. Ahora sí que a volar de allí lo antes posible antes de que ocurra algo malo.

Ya llevábamos dos fiascos en un día y la verdad es que hasta teníamos ganas de largarnos definitivamente del Algarve y volver a nuestra querida costa Alentejana pero decidimos darle una última oportunidad. Si dicen que a la tercera va la vencida ya nos tocaba así que nos decidimos por visitar el Parque Natural de Ria Formosa, un parque natural que se extiende durante 60 quilómetros al este de Faro y que lo forman principalmente un conjunto de lagunas, marismas y salinas que forman un pequeño grupo de islas de arena en donde dicen que se encuentran las playas vírgenes más tranquilas del Algarve así que, o ahora o nunca, última oportunidad al Algarve.

Ria Formosa

El recinto del Parque Natural de Ria Formosa se encuentra en las afueras de Olhao y hacia allí que nos fuimos para recorrer alguna de sus senderos entre las dunas pero al llegar y visitar las oficinas del parque decidimos que lo mejor sería buscar un sitio para dormir antes de que se nos hiciera más tarde y dejar la excursión por el parque para mañana por la mañana cuando no cayera un sol de justicia.

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El problema es que Olhao ya es una ciudad bastante grande (40.000 habitantes) y los únicos sitios donde encontramos para dormir eran aparcamientos bastante feos la verdad así que decidimos preguntar en el camping que hay justo a las puertas del parque natural y que sorpresa fue la nuestra cuando no solo era el camping más barato que habíamos encontrado hasta el momento (no llegaba ni a 20€) sino que además era, con diferencia, el que tenia mejores instalaciones, con piscinas, un supermercado decente, varios bares y unos baños grandes y limpios así que para adentro otra vez. 3 noches seguidas de camping!! Nos estamos aburguesando pero la verdad que después de el estrés de día que habíamos pasado se agradecía un poco de tranquilidad y poder pegarse un buen bañito en la piscina del camping.

Camping de Olhao

A partir de aquí el día ya tuvo poca más historia, lo único remarcable fue los calamares a la plancha que nos tomamos en un pequeño antro que había en las afueras y la tortilla de patatas y cebolla que hicimos ya en la furgoneta para despedir el día, sin duda el peor día des de que salí de Barcelona aunque días como este formen parte también de todo viaje. Y en el fondo supongo que todo esto no deja de ser cuestión de gustos pero en mi ideario, esto, el Algarve, es la imagen totalmente antagónica de lo que yo entiendo por viajar.

20/8/2014

El motivo de que hubiéramos dejado para hoy la visita al parque natural era por el calor que pegaba en él cuando el sol empezaba a calentar así que muy a nuestro pesar no eran ni las 8 de la mañana cuando sonó el despertador y nos pusimos en marcha.

Parque Natrual de Ria Formosa

Una de las tantas cosas buenas que tiene el Camping Olhao es que esta a escasos 500 metros de la entrada del parque así que dejamos la casa montada y a la Fona durmiendo (no la dejaban entrar en el parque si no era con un bozal y no estaba dispuesto a ponérselo) y nos fuimos al lío.

Parque Natural de Ria Formosa

Lo bueno del recinto del parque natural es que encuentras en poco espacio una síntesis perfecta de lo que albergan los más de 60 quilómetros del Parque Natural de Ria Formosa ya que en un sendero de algo más de 3 km de largo puedes encontrarte marismas, salinas, dunas, una muestra de la vegetación endémica de la zona e incluso, con mucha suerte y un ojo privilegiado hasta la única especie de camaleón que vive en suelo europeo. Nosotros nos tuvimos que conformar, al encontrarnos la marea baja, en ver a centenares de bocas de mar en busca de alimento por las marismas pero del camaleón ni rastro. Las lagunas que se forman también son el hogar idóneo para un sinfín de especies de aves que pasan aquí largas temporadas. Agosto no sería la mejor época para el avistamiento de pájaros pero aún así ya pudimos ver algunos des de los varios puntos de avistamiento que hay repartidos por el parque y sobretodo probar mi cámara de fotos nueva y alguna de sus muchas virguerías que no se pronunciar, y porque nos vamos a engañar, tampoco utilizar. También hay un centro de rehabilitación de especies que no pudimos ver y un criadero de la raza de perro de la región, el perro de agua, pero que sin embargo hace más de 3 años que no hay ninguno. Genial vamos. Aún así la mañana valió mucho la pena ya que, al margen de algunos pescadores, supongo que furtivos, estábamos completamente solos en el parque y la experiencia la recomiendo al 100%.

Parque Natural de Ria Formosa

 

Parque Natural de Ria Formosa

 

Parque Natural de Ria Formosa

 

Parque Natural de Ria Formosa

 

Parque Natural de Ria Formosa

Parque Natural de Ria Formosa

 

 

Y después de nuestro paseo matutino ahora sí, ultima ducha en el camping, y hacia las playas vírgenes de Tavira pero, aunque yo no soy mucho de lugares comunes, lo que empieza mal, termina mal y no nos podíamos despedir del Algarve de buenas así que una vez en el embarcadero para coger el ferry hacia la Isla de Tavira nos dijeron que la única manera de que pudiera subir la Fona en el barco era con un bozal. Joder con los bozales que manía tienen aquí. Obviamente bozal no tengo, en la vida le he puesto un bozal a Fona pero ellos me dejaban uno, previo deposito de 5€ por si me lo quería guardar de recuerdo. El hecho de ponerle un bozal a Fona no me hacía ninguna gracia pero el Ferry duraba menos de 5 minutos así que, muy a mi pesar, decidimos probarlo. Digo probar porque conozco a Fona y sé que será difícil, no ya ponérselo, sinó que no se lo quite y precisamente eso fue lo que paso.

Ferry hacia la Ilha de Tavira

 

Salinas de camino a Tavira

Primero intentamos pasar con el bozal en la mano y haciéndonos los longuis pero que va, el tío ya se lo tenía aprendido y después, con todo la cola detrás nuestro esperando que le pusiéramos el bozal a la Fona y esta flipando con lo que le estaba poniendo pues un poco por todo me entró el agobio y decidimos no subir. Quizás en otro ambiente, en casa y más tranquilamente se lo podía haber puesto pero la Fona se estaba poniendo nerviosa y se lo estaba quitando como una loca y pasaba de estar en un barco con esta fuera de sí y yo pasándolo mal. Que va, una playa no me vale ese mal rato así que, dejando la última posibilidad de que nuestra idea del Algarve cambiara atrás, pero al mismo tiempo sabiendo que no hemos estado ni el tiempo ni en los sitios suficientes para poder hablar con propiedad del Algarve, poníamos a la Fiera hacia el norte con la idea de llegar a nuestro retiro en la orillas del Guadiana lo antes posible.

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