Lisboa, el encanto de la decadencia

12/8/2014

Manteigas-Lisboa (316km)

Apareció de repente a los 150 quilómetros más o menos de haber abandonado la Serra da Estrela, así, sin avisar. Fue en uno de esos constantes subes y bajas q me estoy encontrando en toda carretera portuguesa que lo vi, delante mío, majestuoso, a simple vista casi estático y de repente me recorrió por el cuerpo esa sensación que te entra cuando sabes que estás haciendo algo que no debes pero que sin embargo sabes que no podrás evitar hacer. Y es que después de una semana siguiendo el Duero por España y Portugal y haciéndolo mío, probando sus frutos, disfrutando de su aroma, ahora mismo se abría delante de mí su hermana mayor y sabía que estaba predestinado a caer en sus encantos. Y es que he de reconocer que la primera imagen del Tejo delante de mí como una gran lengua de mar en tierra firme me impresionó bastante, y el pensar que aún tenía más de 150 quilómetros por recorrer a su lado hasta llegar a Lisboa me encantaba. Todo estaba fluyendo. Nada costaba. Y eso que los casi 20 quilómetros de pateada que nos habíamos marcada esa mañana Fona y yo pesaban en las piernas pero en ese momento daba igual. No quería que acabara nunca ese momento. Es como cuando te estás leyendo un libro que te gusta y vas viendo que cada vez quedan menos paginas para que termine y eso te mata. Pues lo mismo me pasaba a mí con los quilómetros para llegar a Lisboa. Pero era irremediable. Todo termina.

Y a eso de las 17:00 de la tarde estaba ya metido en el meollo de una ciudad que no conocía, que me asustaba como toda nueva ciudad, buscando una calle que mi viejo GPS se empeñaba en colocar en un sitio que no era y buscando ese rostro amigo para serenar esa ansiedad que generaba en mi ese ritmo frenético que tiene en su seno absolutamente todas las ciudades del mundo.

Y la verdad es que salió bastante mejor de lo que esperaba porque en nada ya tenía a la Fiera metida dentro del parking de Victor y Vera y todos mis bártulos en la habitación que durante un par de días se convertiría en nuestra casa, poniéndole de esta manera los cuernos a mi querida furgoneta, pero es que la verdad que una buena ducha y una lavadora de vez en cuando se agradecen. Y mucho.

Estaba deseoso por empezar a empaparme de esa ciudad que tanto me intrigaba pero la verdad sea dicha también estaba absolutamente muerto de cansancio así que cogimos su coche para ir a cenar al Barrio de Graça y tener una primera toma de contacto con ella y después de unos jureles a la brasa y unos trozos de pluma ibérica regados con las imperiales de rigor nos dimos un tiempo para coger fuerza y meternos ya de lleno en el meollo de esta gran ciudad. Así que tres, dos, uno…cargándose.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

13/8/2014

Antes de seguir con esto me gustaría presentaros en un momento a mis anfitriones de Lisboa. Victor es uno de mis amigos con los que crecí. Nos conocemos des de hace muchísimos años y hemos sido compañeros de las más diversas correrías así que quien mejor que él para guiarme por esta gran ciudad sabiendo lo que me gusta y lo que no. Hace questión de tres años se vino a vivir a Lisboa con su pareja, Vera, así que se podría decir que ya es uno más. Pero por si aún tenía alguna duda solo hace falta escucharlo hablar portugués con esa vocecita que, muy a mi pesar, no hace otra cosa que descojonarme cada vez que la escucho para reafirmarme en mi postura.

Hoy por eso estamos él y yo solos ya que su compañera se ha ido a pasar unos días al campo así que de bien temprano empezamos a calentar  motores ya que nuestra idea es tirarnos hoy absolutamente todo el día fuera de casa y no dejar ni un rincón de esta ciudad por recorrer.

En la estación de metro sacamos la el billete de día entero que por 6 € nos da derecho a utilizar todos los transportes que queramos y nos subimos al metro en Entre Campos para dirigirnos hasta el centro de la ciudad, en Rato donde empezaremos nuestra visita.

Nada más salir del metro ya te puedes hacer una idea de lo que te vas a encontrar con sus calles adoquinadas y sus edificios con aires nostálgicos de lo que habían sido y ya no son ni seguramente serán. Todo en Lisboa desprende un aire de un pasado mejor, de un pasado prospero pero que sin embargo sume a la ciudad en ese ambiente de decadencia encantadora, tipo Budapest o en mayor grado La Habana, que hace que al pasear por sus calles uno no haga más que darle a la imaginación y transportarse a un pasado en el fondo no tan lejano ya que se ha de tener en cuenta que la gran parte de la ciudad data de la segunda mitad del siglo XVIII cuando, después de que Lisboa quedara arrasada por el terremoto de 1755 y los posteriores Tsunamis, el Marqués de Pombal diseño la ciudad tal y como la conocemos hoy en día y claro, basándose en los estándares del momento que no eran otros que París.

Empezamos por el Jardim das Amoreiras donde nos tomamos nuestra primera Ginginha, un licor de frutos del bosque que se vende en los quioscos de Lisboa, pareció un poco al Patxaran y que ya nos acompañaría todo el santo día para después seguir hacia Príncipe Real, un barrio restaurado de la ciudad donde sus edificios recubiertos de azulejos de colores distintos se mezclan los unos con los otros creando un arcoíris de colores en medio del gris de la ciudad.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Le siguieron el miradouro de Sao Pedro de Alcantara y el Bairro Alto, que reservaríamos para la noche ya que es donde se concentra la zona de ocio de la ciudad y nos fuimos hacia el Chiado, zona de shopping de la ciudad, exactamente igual que cualquier otra zona de shopping  de cualquier otra ciudad, de cualquier país del mundo así que sin hacer mucho ruido nos fuimos de allí totalmente indiferentes y paramos a comer en el primer antro que nos encontramos por el camino, sabedores de que solo los antros grises y desgastados conservan la autentica esencia de la comida lisboeta. A ver, y también porque son los únicos sitios que nos podemos permitir pero siempre queda mejor todo el rollo ese de la esencia y demás.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Con todo esto nos plantamos a las 14:00 del mediodía ya comidos y bebidos. Sobre todo esto último ya que para la comida, por si no fuera poco las Ginginhas que llevábamos encima también cayeron algunas imperiales, una botella de vinho verde y unas copas de autentico matarratas, un aguardiente que sabia a rayos y que caía más o menos igual.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Empezamos a descender la zona más bohemia de Chiado hasta llegar a la inmensa Praça do comercio o también conocida como Terreiro do Paço, que es un impresionante espacio que se abre al igual de impresionante rio Tajo, o mejor dicho, Tejo, donde, después de otra cerveza, claro está, nos sentamos a ver el espectáculo de los cientos y cientos de guiris (como yo, si, si, no estoy menospreciando) haciéndose las más variopintas y absurdas fotografías que he visto nunca.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Ahora nos tocaba quizás la zona más turística de Lisboa con permiso de Belem que no es otra que Alfama, ubicada en una de las tantas colinas que cubren Lisboa y que se conoce por ser la cuna del Fado, el canto típico de Lisboa, un canto hondo, como el Flamenco, que destapa el alma y estremece la piel pero que, también como el flamenco, se ha turistificado hasta el punto de, al menos aquí en Alfama, es un mero producto comercial y para vivir una autentica velada de Fado has de ser muy afortunado y estar en el sitio adecuado y en el momento adecuado. Nosotros probaremos suerte esta noche, así que luego os contare.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Ya para acabar el día visita exprés a la catedral des de fuera, dos fotos i ultima ginginha en Rossio antes de volver para casa a descansar un poco antes de la noche. Llevamos 6 horas sin parar de andar y no lo voy a negar, también de beber así que un pequeño paréntesis no iría mal así que de nuevo a amortizar el Day pass de transporte y hacia eso de las 18:00 de la tarde ya estábamos en casa del Víctor mirando un poco el plan de mañana que la idea es ya partir hacia el sur. Siempre hacía el sur.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Por la noche la idea era clara: Bairro alto. Es decir, la zona de copas del centro de la ciudad y concretamente al Mascote da Atalaia, que es un bar de unos conocidos de Vera que de vez en cuando organizan veladas de Fado como las de antes, es decir, de espontáneos clientes que se lanzan a cantar entre copa de vino y copa de vino. Quizás no fueran esas cocineras que una vez concluido su jornada salían con el delantal a cantar en la cantina Fados que llevaban dentro pero la verdad es que dentro de lo que se puede encontrar hoy en día en Lisboa en cuanto a Fados se refiere la experiencia fue totalmente satisfactoria y recomendable. Así que apuntar el nombre: Mascote de Atalaia.

El día había cundido con creces y para mañana antes de partir solo nos quedaba el barrio de Belem así que después de los Fados aprovechamos que ya íbamos lanzados para tomarnos un par de copas más antes de, ahora ya si, volver a casa rendidos y con la única idea de coger la cama y dormir la mona que mañana ya veremos quién es el valiente que se levanta para seguir haciendo el guiri y empezar nuestro Road Trip.

14/8/2014

-No me jodas, ya??

Eso fue lo primero que se me paso por la cabeza cuando el despertador sonó y me di cuenta de todo lo que habíamos llegado a bebe ayer. Pero no todos los días se está en Lisboa y una cosa muy distinta es despertarte de resaca para tener que ir a trabajar y otra tenerte que levantar para empezar continuar un viaje que tenía que llevarte hasta la Costa Vizantina y el Algarve así que dé un salto de pie y a empezar a preparar todo.

Antes de salir hacía el Alentejo teníamos que hacer parada obligada en Belem, donde se encuentra el Mosteiro dos Jeronimos, construido después de que Vasco de Gama descubriera la ruta marítima a la India cambiando así los centros de poder y poniendo a Portugal en primera línea a nivel mundial y también se ha de decir, cubriéndolo de riquezas. Fue precisamente aquí en Belem de donde partió Vasco de Gama para su viaje de dos años y es aquí en el Mosterio dos Jeronimos donde está su féretro justo al lado de Luís Vaz de Camoes, uno de los poetas más venerados de Portugal.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La verdad que la larga cola que se tenía que hacer para entrar al monasterio izo que nos decantáramos solo por la visita rápida a la iglesia donde yacen sus cuerpos aunque de lo que no nos libramos es de la cola para comprar los pastelitos de nata típicos de Belem i que si que no estábamos dispuestos a dejar pasar. Así que con nuestro 8 pastelitos ya a buen haber y después de una visita rápida al Padrao dos descobrimentos, para ver las vistas des de la alto a este descomunal monumento en honor a los navegantes portugueses ahora ya si enfilamos la carretera que va a parar al Ponte de 25 de Abril, una copia del Golden Gate de San Francisco que cruza el estuario del Tejo para, ahora ya si definitivamente abandonar Lisboa y dirigirnos al sur. Recordad, siempre al sur.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

3 Respuestas a “Lisboa, el encanto de la decadencia

  1. Quina retrobada renoi! Jo ja estic a casa, però he deixat al Pol i la Fona (dins la Fiera), de camí cap a Madrid i Barcelona. Ha costat tres anys llargs però ha valgut la pena l’espera i l’experiència de descoberta i quilòmetres pel meu país, i per molts llocs que encara no havia tingut la sort de conèixer, el Gran Interior Alentejà! Sens dubte l’essència de moltes coses que reconec des de la capital.
    Així doncs, si el ritme de publicació de cròniques s’alenteix, és sens dubte per l’aïllament buscat i trobat.
    Gràcies per la visita rapaz!!

  2. Muy Buenas Rapaz!!
    Me ha gustado tu Blog. te han sorprendido los muy Portugueses Bom dia…que se parecen al catalán Bon día? Es que al final el idioma se parece, no?
    Muy Bien, has descubierto la fantástica ruta por la Serra da Estrela, sin prisa, pero, después, no has hecho el mismo para la mitad del camino mas bella: Pombal, Tomar, Alcobaça, Porto de mós, Nazaré (Estrada Atlantica), Buda Eden ( Carvalhais) Peniche…Te ha pasado algo o tenias ganas de llegar a Lx (Lisboa)?
    Muchas Gracias

    • Buenas!!
      me alegro que te guste…y la verdad es que si, si que me ha sorprendido Portugal para bien…el tiempo a final mandaba y tenia que priorizar y priorice Lisboa y el sur pero así tengo una excusa para volver y recorrer lo pendiente…
      Merciiiii por el llaverooo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s