100 RUTAS LEGENDARIAS, Tras los pasos de los grandes exploradores, escritores y aventureros

Hoy es lo que yo le llamo una mierda de día, así es, con todas y cada una de sus letras hoy es una gran mierda de día. Sabéis esos días en los que todo lo que puede salir mal, sale mal y todo lo que solo puede salir bien también sale mal?? Pues eso es hoy. Es un día cuestión que se dice, porque todo el santo día te estás cuestionando que cojones haces aquí  metido hasta el cuello en esta rutina asfixiante rodeado de estrés y de ansiedad, cuando a ti lo que realmente te gusta es viajar, descubrir, que cada mañana sea una nueva aventura, que tu única preocupación sea el pensar si seguir viaje o quedarte un día más donde estés y no las mil y una cosas que te pasan en este preciso instante por la cabeza: que si este mes no llegarán las ventas, que si ahora me cortan el gas, que si el del banco no para de llamarme, que si esto que si lo otro, mil cosas y nada bueno.

Cuando ya estás en este punto las opciones son varias y todas ellas legitimas.

Esta el recurso fácil de, coger el poco dinero que te queda a estas alturas de mes, quedar con el típico amigo de perrerías que nunca tiene un no por respuesta y coger la gran borrachera para que todos tus problemas se queden en un juego de niños. Digo que se queden en un juego de niños más que nada porque lo más probable sea que al día siguiente, al despertar, los problemas que te vuelven loco hoy serán nada comparados con los que te habrás creado tu solito en tu noche de desenfreno y autodestrucción. A favor de las borracheras?? Completamente, pero para pasártelo bien, no para olvidar, aunque repito, es una opción legítima como cualquier otra y a la que todos hemos recurrido alguna vez.

Otra opción es la de la generación de endorfinas mediante el esfuerzo físico. Correr siempre se puede hacer en cualquier sitio, a cualquier hora y con el clima que sea. El problema mayormente recae en que en estas situaciones lo que se acostumbra a intentar es el olvido por amago de infarto, o lo que es lo mismo, hacer ejercicio hasta que no podamos ni hablar, hasta que se nos empiecen a dormir las manos y a recorrernos el típico sudor frio que anuncia la llegada del hombre del mazo, experiencia desagradable donde las haya y que lo único a lo que nos lleva es al rechazo sistemático de cualquier actividad física en nuestra vida. Según mi humilde opinión, grave error.

Por suerte en mi caso, después de no pocas mañanas sin atreverme a salir de mi casa por él a saber qué demonios hice ayer y después de varias lesiones musculares casi crónicas y un par de luces al final del túnel, cuando llego a este punto se muy bien lo que tengo que hacer: Entro en el portal, subo las escaleras, abro la puerta de mi casa al mismo tiempo en que pienso en que cada vez cuesta más de abrir esta cerradura pero obviamente hasta que no se rompa y me quede en la calle no la pienso arreglar, ni saludo a mi perra, no hay tiempo que perder lo siento, un giro a la derecha, un giro a la izquierda i voilà! Allí está, como si me estuviera esperando, sobresaliendo por encima de los demás, listo para hacerme olvidar todo lo que hoy a sucedido, listo para una necesaria sesión de entrenamiento. Os presento a uno de mis mejores psicoanalistas en momentos de crisis:  100 Rutas Legendarias, tras los pasos de exploradores, escritores y aventureros.

Soy de los que piensa que en estos casos no nos conviene un entrenamiento muy técnico y concreto sino todo lo contrario, nos conviene volver a los orígenes, nos conviene olvidar nuestra pesadilla para introducirnos en nuestro sueño y que mejor para eso que este pedazo de libro de la editorial Blume que lleva conmigo la verdad que no más que unos 4 años pero que ya me ha salvado de alguna buena.

Y es que, para mí, es el formato ideal porque tienes  en menos de 200 páginas, tal y como su nombre indica, 100 rutas por las que cualquier persona que se sienta viajera mataría por realizar alguna vez en su vida, pero lo mejor de todo es que, huyendo del típico formato de guía de viajes, lo que este libro te hace es darte el pistoletazo de salida para que, a partir de aquí, seas tú mismo y nadie más el encargado de continuar con el sueño, es lo que se le conoce como tirar la piedra y esconder la mano en toda regla.

“Viajar con esperanza es mejor que llegar.”

Esta frase del gran Robert Luis Stevenson encabeza la introducción de este libro y con solo leerla parece que los grandes males insalvables por los que acudo a él vayan pasando a un segundo plano y el que se vaya llenando de esperanza sea yo,  pero realmente el momento cúspide de todos, el momento off que estaba buscando llega al poner delante de mis ojos el índice de su contenido.

Las 100 Rutas Legendarias se engloban en 10 apartados diferentes, ninguno de ellos tiene desperdicio y depende del momento en que estés puedes escoger uno u otro, dependiendo de lo que quieras hacer volar tu imaginación, aunque otra opción también muy interesante es la de simplemente abrir el libro por una página al azar y ver que sorpresa te encuentras.

 

“Si has planeado alguna vez ir al oeste,

 sigue mi camino, ve por la autopista, es lo mejor.

¡Lo pasarás bien en la Ruta 66!”

Get Your Kicks on Route 66, canción de Bobby Troup

Lanzarse a la carretera es con lo primero que te encuentras, y no te voy a negar que sea uno de mis preferidos ya que en él aparece des de la mítica Ruta 66, la gran Carretera Madre que une Chicago con Los Ángeles a través de más de 4.000km salpicados de América en estado puro o la también archiconocida Ruta de la Seda con sus diferentes variantes hasta otras menos conocidas pero igualmente interesantísimas como puede ser la Autopista 61, o autopista del blues, que une Nueva Orleans con Wyoming partiendo por la mitad el gran corazón de América o el Gran Eje Viario de la India,  que une Kabul con Calcuta a través de 3.200km i que fui mandado construir ni más ni menos que en el siglo XVI por el mogol Sher Shah Suri y que aún hoy en día se utiliza por todo tipo de vehículos, des de grandes camiones cargados hasta los topes, pasando por bicicletas, Rickshaws o carros tirados por los omnipresentes búfalos.  No os engaño si os digo que cualquier viajero que se precie se podría morir muy tranquilo solo con hacer las 9 rutas diferentes que inauguran este libro pero la cosa no acaba aquí.

 

“Viajar en tren es contemplar la naturaleza y

el ser humano[…]de hecho, es ver la vida”

Agatha Christie

Después de las rutas por carretera nos toca subirnos al tren en El caballo de hierro, donde nos ofrecen 10 viajes para rememorar esta manera de viajar, que hoy en día se relaciona más con el viaje interior, pasando largas jornadas frente a una ventanilla simplemente viendo el mundo pasar  pero que antiguamente fue uno de los medios de transporte favoritos para los grandes viajeros y en sus vagones se han escrito grandes paginas de nuestra historia. Tenemos para escoger des de los más conocidos como el Ferrocarril Transiberiano, el más largo del mundo que une Moscú con Vladivostok a lo largo de más de 9.000km o el lujosos Orient Express hasta otros de los que quizás ni habíamos escuchado hablar hasta ahora como El Chepe, que va des de Chihuahua hasta el Pacífico a través de la Barranca del Cobre o otros mucho más modernos como el tren que va des de Beijing hasta Lhasa alcanzando alturas de más de 5.000 metros respecto al nivel del mar.

 

“Mi objetivo no era ver posadas y carreteras de peaje, sino ver el país:

Ver a los granjeros en casa y a los labriegos en los campos,

Y para conseguirlo se debe ir o a pie

O a caballo”

William Cobbett, Rural Rides, 25 de septiembre de 1822

Con estas palabras convertidas en toda una declaración de intenciones nos recibe Por sendas, trochas y veredas donde nos aguardan 8 rutas para realizar a pie o a caballo (o por qué no, en bicicleta), sin duda alguna la mejor forma de viajar si lo que queremos es empaparnos de absolutamente todo lo que nos rodea, sin filtro alguno. Eso sí, aquí el físico sí que empieza a importar, aunque realmente todo es proponérselo. Desde la famosa Ruta de los Incas, que discurre por las antiguas redes de comunicación incaicas con fin en el majestuoso Machu Pichu, hasta la ruta por el desfiladero de Cumberland que utilizó Daniel Boone para cruzar por primera vez los Apalaches i abrir para el hombre blanco el interior de América, pasando por fabulosas rutas por la Pampa Argentina imitando a Martin Fierro o recorrer la columna vertebral de Inglaterra cruzando los Peninos. Todo esto es lo que nos espera si tenemos el coraje de echarnos la mochila a la espalda y empezar a andar.

 

“De modo que me afirmé en mi determinación

De dejar a mis seres queridos, mujeres y hombres, y abandoné mi hogar

Como el pájaro deja el nido”

Ibn Batutta, Mis viajes

A lo largo de los siglos, des de el inicio de nuestros tiempos, el viajar ha sido algo inherente para el ser humano. Los motivos?? Muchos y variados. Des de guerras y conquistas, pasando por el comercio, o simplemente el afán de descubrir algo nuevo, nuevas enseñanzas o simplemente el buscar un mañana. Tras las huellas de la historia nos lleva detrás de esos nombre propios de la historia para vivir esos Grandes Viajes que incluso hoy en día constituyen todo una gran aventura. Nombre propios como Alejandro Magno y su conquista de Oriente, Ibn Battuta que recorrió nada más y nada menos que 120.000km durante 30 años de viajes, o el gran Marco Polo son algunos de los que aquí nos encontraremos si nos atrevemos a seguir sus pasos.

 

“Si vosotros, los wasungu [hombres blancos],

Deseais malgastar vuestras vidas,

No es razón para que nosotros, los árabes, lo hagamos[…]

Solo andáis buscando ríos, lagos y montañas

y vivís vuestra vida sin ningún objetivo[…]”

Tippu Tip a Stanley

Realmente esto que le dijo Tippu Tip, un poderoso comerciante de esclavos suajili a Henry Morton Stanley no era del todo cierto, ya que la mayoría de exploraciones que se llevaban a cabo en la época tenían como una de sus principales finalidades la de anexionar los distintos territorios por los que las caravanas pasaban al imperio de turno aunque sí que es cierto que la única motivación que podían conocer estos comerciantes árabes era la de enriquecerse más y más por lo que no entendían el motivo que llevaba a esos locos hombres blancos a adentrarse en territorios salvajes llenos de peligros y penurias. Sea el motivo que sea, lo que no se puede negar es el coraje de esos exploradores que en gran parte fueron la cuna del viaje tal y como lo conocemos hoy en día.  En Exploradores, nos muestran algunos de los grandes nombres de la exploración a lo largo de la historia como el viaje, casi convertido en obsesión, de Mungo Park a través del rió Níger o como la obsesión, casi convertida en viaje de Speke y Burton para ser los primeros en descubrir las fuentes del Nilo. Pero no solo tenemos que hablar de África al hablar de exploradores que marcaron una época.  Eyre o Stuart dejaron su huella en el vasto desierto Australiano, aunque si hablamos de desiertos no podemos olvidar nombrar a Wilfred Thesiger y sus exploraciones del vacío de Arabia que dieron pie, entre otros, al genial libro de Arenas de Arabia.

 

“Un inglés no bromea nunca cuando se trata de algo tan serio como una apuesta.

Apuesto veinte mil libras con quien quiera a que daré la vuelta al mundo

 en 80 días o menos, es decir, en 1.920 horas o 115.200 minutos.

¿Aceptan?

Phileas Fogg

Del mismo modo que los grandes exploradores nos enseñaron el camino, no podían faltar los Escritores Viajeros en nuestro periplo por el mundo. 11 rutas de celebres escritores que con sus narrativas nos transportaron a infinidad de lugares, algunos de ellos reales, otros simplemente desarrollados por el autor en base a lo que captaban sus ojos pero todos ellos con la misma finalidad, que no es otra que la de hacer volar la imaginación y que pasaran a formar parte, una vez más, de nuestras vidas. Y como que a los viajeros eso de dejarlo para la imaginación no nos cuadra mucho, como no podía ser de otra manera, tenemos que visitar esos lugares, conocer esas gentes, admirar esos paisajes. Bendita curiosidad. Des de la clásica vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne, el Mississippi de Mark Twain o el Hindu Kush de Eric Newby nos aguardan en este interesantísimo itinerario por la literatura universal más viajera.

 

“Más antigua que la historia,

Más antigua que la tradición,

Más antigua incluso que la leyenda,

Y parece dos veces tan antigua como todas ellas juntas”

Mark Twain sobre Benarés

Como no podía ser de otra manera, si hablamos de Rutas de Leyenda tenemos que incluir en ellas algunas de las Rutas Sagradas que hay a lo largo y ancho de este mundo. Seamos creyentes o agnósticos, estemos de acuerdo o no, no se puede negar que a lo largo de los siglos la religión ha sido una de los principales motivos por el que la gente ha viajado, ha sido el motor que ha llevado a muchísima gente, peregrinos o simplemente curiosos, a recorrer miles de kilómetros y aún hoy en día, uno de los principales atractivos de cualquier viaje, son los santuarios, mezquitas o estupas que nos encontremos en nuestro camino, y repito, seamos creyentes o no.  Obviamente no pueden faltar las peregrinaciones a Tierra Santa o a La Meca aunque encontramos otras 7 rutas menos conocidas pero igual de interesantes como podrían ser las Líneas Ley Neolíticas de Gran Bretaña o el viaje a Benarés o a Lhasa.

 

“[…]para los antiguos soberanos chinos, las fronteras eran obra del cielo,

No del hombre[…]Sólo cuando los rudos nómadas rehusaron reconocer tan profundo concepto,

Se consideró necesario reforzar el don del cielo.”

The Great Wall of China, Steve Turnball

Que las guerras solo crean dolor y destrucción es un hecho. Si logramos dejar al margen esto y nos interesamos por el lado más histórico de ellas, entonces es imperativo que algunas páginas de este libro se dediquen a recorrer los escenarios bélicos más importantes a lo largo de la historia. En Aires de guerra, que por cierto es el capitulo con más rutas de todo el libro con 13 en total, encontraremos des de la gran muralla china al completo, con sus más de 6.000km de punta a punta i construida hace más de 2.000 años para contener a los nómadas bárbaros que llevaban a cabo sus incursiones des de la actual Mongolia hasta la Latinoamérica del libertador Simón Bolivar o los principales escenarios de la Guerra Civil Americana. Reconozco que quizás es el capítulo más friki de este libro pero no por ello deja de ofrecerte interesantes alternativas que quizás de otra forma nunca te hubieras llegado a plantear. Y no olvidemos que todo lo que sea movimiento, mientras sea hacia delante es positivo.

“Había decidido viajar alrededor del mundo, y, puesto que había buen viento

la mañana del 24 de abril de 1895, al mediodía,

leve el ancla, desplegué las velas y zarpé de Boston[…]

Sentí que podría no haber vuelta atrás,

y que estaba emprendiendo una aventura cuyo significado comprendía

plenamente”

Joshua Slocum, Navegando en solitario alrededor del mundo, 1899

He de reconocer que el penúltimo capítulo de este libro es una de mis debilidades y posiblemente es el que más me hace soñar de todos. Igual porque es el que veo más lejano de todos (aunque no imposible, que quede claro, todo llegará) ya que hombre de mar, lo que se dice hombre de mar no es que sea, la verdad, igual porque transcurre por el medio más impredecible de todos y aun tiene pegado a él, por muchos avances tecnológicos, ese punto de aventura antigua que quizás sí que se haya perdido en tierra firme, no lo sé. Lo que sí que se es que en Navegantes las horas pasan como si nada, resiguiendo las andanzas del Beagle , en un viaje que cambió por completo la percepción del mundo hasta entonces, o las aventuras de Homero en la Odisea o simplemente imaginándome en una felucca Nilo arriba. El mar, y no solo el mar sino también los ríos han sido las cunas de las civilizaciones des de los inicios de los tiempos y son símbolos de prosperidad, de hecho no es casualidad que la gran mayoría de grandes capitales mundiales estén a orillas de ellos. De esta manera es lógico que la mayoría de grandes viajes empezaran en ellos y, a diferencia de los viajes terrestres, mucho más controlables, los viajes por mar era la quinta esencia de la aventura, eran y son, repito. No sé si es esta aura imprevisible, o el simple hecho de navegar entre horizontes sin dirección aparente, completamente entregado al medio, el hecho de que este es el único sitio donde, junto a las grandes montañas, quizás más insignificante nos podemos sentir, no lo sé. Pero me llama, y mucho. Pero estoy tranquilo, se que tarde o temprano nos vamos a encontrar.

“Y allí estábamos […] en un mundo de ensueño, el mundo perdido […]

tan lejos de cualquier otro ser humano

como si estuviéramos en la Luna.”

Sir Arthur Conan Doyle, El Mundo Perdido

Y para terminar este gran generador de sueños tenemos 10 recorridos donde el principal aliciente no es otro que la contemplación, la admiración de la que lo naturaleza puede crear por sí sola. 10 Maravillas de la Naturaleza que nos dejarán boquiabiertos y que guardaremos en nuestras retinas para el resto de nuestras vidas. Algunas no son de fácil acceso, como escalar el Everest o las 7 cumbres más altas de cada continente, pero otras no las podemos dejar escapar como el Gran Cañón del Colorado, los fiordos noruegos o las grandes circuitos a través de Nueva Zelanda. Y es que si el viajar es una búsqueda de lo distinto, de lo nuevo, tenemos a la naturaleza como nuestra principal aliada. En este libro salen 10 maravillas pero realmente podríamos encontrar 10.000 más que podrían estar incluidas en el, y es responsabilidad nuestra que esto sea así durante muchos años. Dicen que no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes. En este caso yo creo que no nos damos cuenta del mundo en que vivimos hasta que lo vemos de verdad y sería un pecado imperdonable echarlo a perder…más aún.

Como podéis ver ya ni me acuerdo el motivo por el que recurrí a él, no me quiero morir de la resaca i no tengo agujeta hasta en las pestañas. Las horas han pasado, y los problemas antes insuperables se han convertido en simples piedras en el camino para llegar a nuestros sueños. Estos nuestros sueños que no hacen otra cosa que hacernos volar más y más y darle sentido a cada día de nuestra vida.

Por esto recomiendo fervientemente 100 Rutas Legendarias, tras los pasos de los grandes exploradores, escritores y aventureros, para ayudarnos a soñar y sobre todo a superar estos momentos de qué coño hago aquí, pero repito, no es una guía de viajes, no encontrarás más información que un mapa, algunas ilustraciones y alguna lectura recomendada para empezar TU viaje. 3,2,1…Ya!!!     

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  • Editorial: Blume
  • Autor: Keith Lye
  • Precio aproximado: 24.90€
  • Numero de Paginas: 192
  • Lengua: Castellano

 

 

 

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