Viajar desde el sofá

Le puedes preguntar a cualquier deportista, practique el deporte que practique, el entrenamiento forma parte inherente de cualquier deporte y no se puede llegar lejos sin antes entrenar. Los deportistas de élite entrenaran a diario, y muchas más horas que las que entrenará un deportista amateur, igual que este a su vez entrenará mucho más que un deportista ocasional pero en el fondo todos lo hacen por lo mismo, para estar preparado para el gran día, para ese partido, esa carrera, en definitiva, para el día D.

A Nosotros, en nuestro Día D no tenemos grandes aficiones que coreen nuestro nombre, ni de nuestro resultado dependerá la felicidad de miles de personas, ni mucho menos tendremos delante nuestro a un entrenador que nos aliente con sus discursos motivadores y épicos. Y sabéis que?? Ni falta que hace. Nuestro Día D es lo más grande que podemos desear, es ese momento en el que escuchas el numero de tu vuelo llamando a embarcar con voz metálica des de cualquier sala de espera de cualquier aeropuerto. Es ese instante que le quitas el caballete de la moto y delante de ti solo tienes kilómetros y kilómetros por recorrer. Es el leve traqueteo de un tren que arranca con la gente aun en pie intentando poner su equipaje a buen resguardo mientras tu esquivas codos sudorosos empecinados en rozarse contigo. Es ese andén número 17 del que tiene que salir ese autobús que suspira justo en el momento antes de abrir sus puertas. Es cualquier cosa que se nos pase por la cabeza, es lo que nosotros queramos que sea, y si, también ay que entrenar, y mucho, pero des del mejor gimnasio que existe: desde el sofá de nuestra casa.

Y suerte de nosotros que hemos decidió vivir con una afición en la que los entrenamientos sirven para saciar nuestra sed porque seamos realistas:  pasamos muchas más horas entrenando que jugando el partido, y es que tal y como están hoy en día las cosas si no nos toca la lotería o encontramos un/a viudo/a que nos patrocine y mientras le echamos huevos al asunto y llega el día en que decidamos irnos con lo que tenemos y dios dirá, estamos condenados a viajar desde el sofá en la mayoría de los casos, pero queréis que os diga una cosa??: me encanta.

Y es que es así como empieza todo: un libro y un sofá y a viajar.

Y cada día que pasamos entrenando más viajes pendientes ponemos a nuestra agenda, de esta manera nos aseguramos que nuestra liga nunca acabe, ni por asomo. Yo, personalmente, tengo mil y un viajes por hacer. Todos y cada uno de ellos especial, y de todo tipo. Viajes de una semana, para un puente, de dos semanas, de un mes, viajes de verano, para el otoño, viajes para ir solo, para ir con pareja, viajes para ir con los amigos, viajes para no volver, viajes vitales, viajes de aventura, deportivos, viajes históricos, viajes en moto, viajes en tren, siguiendo a exploradores, a escritores, surcando los mares, viajes pasando penurias, e incluso con todo tipo de lujo, y luego obviamente las combinaciones: viajes de una semana de aventura, viajes de un mes históricos para ir con la pareja, viajes de 15 días en moto, así podría seguir durante muchas líneas pero tengo que hablar de EL VIAJE, la estrella, la quinta esencia de viajar, el porqué de todo: la vuelta al mundo.

Vuelta al mundo tengo cientos, miles diría yo, en la dirección que sea, en el medio de transporte que sea, con el único punto en común entre todas ellas, y quizás lo único que para mí no es negociable y es la atemporalidad de esta, y todas y cada una de ellas han salido de estos duros entrenamientos en los que ya no sabes cómo ponerte ni como aguantar despierto mientras lees a los grandes clásicos, o mientras sitúas en el mapa este relato, o simplemente mientras miras los requisitos de entrada de ese país que hasta ayer prácticamente no conocías pero del que hoy no puedes vivir sin saber, pero que van sirviendo para ir forjando poco a poco esos nuestros sueños, que nos van transportando, aunque sea por unos instantes, lejos, muy lejos de donde estamos y que a muchos de nosotros nos sirven para darle sentido a todo, para auto convencernos de que todo esto vale la pena. Que la libertad del viaje nos aguardara tarde o temprano.

Y son de estas tardes de las que precisamente quiero hablaros porque en el fondo forman una parte muy importante de cualquier viaje.

En estos viajes des del sofá quiero hablar de esos libros que pasan por mis manos, quiero compartir esas tardes, esas ideas que se crean de la nada, esos sueños pendientes de cumplir, pero al mismo tiempo sin perder el hilo practico de los entrenamientos que en el fondo no es otro que recopilar toda la información posible para algún día, más tarde o más temprano, repetir este viaje pero lejos de nuestro cómodo sofá, para algún día, jugar nuestro partido.

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