Baja California Sur: Isla Coronado y el Parque Nacional Bahía de Loreto

10 de octubre de 2020

La Tía es una panga que lleva más de medio siglo surcando las aguas que hoy ocupan el Parque Nacional Marino Bahía de Loreto y es en ella, restaurada, claro está, que hoy nos embarcaremos para descubrir los secretos de una de sus islas, Coronado, la más cercana aunque, no por ello, menos espectacular.

Lo haremos de la mano de la gente de Vive Loreto Tours, una de las empresas más antiguas de la localidad, y que con mucha amabilidad nos armaron un Tour de última hora (casi literal) en el que iremos solo Adri y yo, junto con Cindy, nuestra simpática guía y nuestro capitán, un viejo lobo de mar que se sabe todos los secretos de estas aguas.

Parque Nacional Bahía de Loreto

Y es que si Loreto nos fascinó nada más poner un pie en ella y las playas de ensueño de Bahía Concepción, donde ayer pasamos el día, ha sido algo que no vamos a poder quitar de la cabeza en mucho tiempo, ni una ni otro eran el principal motivo por el que nos habíamos acercado hasta aquí sino que este era conocer de primera mano el Parque Nacional Bahía de Loreto, y eso era precisamente lo que íbamos a hacer durante los dos próximos días.

Este Parque Nacional fue creado el 19 de julio de 1996 y se extiende nada más y nada menos que 200.000 hectáreas que abarcan las aguas de la Bahía de Loreto junto con 5 de sus islas principales: Coronado, Isla del Carmen, Danzante, Monserrat y Santa Catalina, así como otros tantos islotes que hay diseminados por la bahía, todos ellos de origen volcánico y que junto a otras islas del Golfo de California están inscritas desde el año 2005 como Patrimonio Mundial de la UNESCO, algo que ya nos da una idea de lo que en él se cuece.

No en vano, pensar que en sus aguas se concentran hasta 30 especies de cetáceos distintas, siendo el lugar de todo México que alberga un mayor número de estas especies y en especial, está considerado uno de los mejores lugares del mundo para encontrarse cara a cara con la gran ballena azul, el animal más grande de la tierra con más de 30 metros de longitud y de 150 toneladas de peso, que viene a pasar, como a los americanos les ocurre con Los Cabos, los inviernos a Loreto, siendo los meses de febrero y marzo los mejores meses para tener este impresionante encuentro.

Pero correcto, nosotros estamos en octubre, así que no vamos a tener esa suerte pero ojo, que no solo de la ballena azul vive Loreto, y es que como hemos dicho, son muchas las especies de cetáceos que aquí viven también durante todo el año, como las orcas, los rorcuales, los calderones y otro de sus grandes atractivos, los delfines, y es que se han llegado a ver grupos de miles de estos ejemplares juntos en las aguas del Parque Nacional Bahía de Loreto, desplazándose o alimentándose, siendo el delfín común (Delphinus delphis) y el delfín nariz de botella (Tursiops truncatus) los más comunes de ver, aunque no los únicos.

Y claro, luego tenemos las tortugas, lobos marinos, mobulas, y un sinfín de peces de todo tipo y tamaño habitando estas aguas así que si, exacto, no veo el momento de empezar a descubrirlas -empezamos??

Tour a la Isla Coronado, zarpamos hacia la aventura

El simple hecho de salir de la marina de Loreto ya es todo un placer, de buena mañana, con un mar en calma que parece un espejo, reflejando en él los primeros rayos del sol, y que solo se ve alterado al pasar nosotros, creando una sensación más parecida a estar flotando que navegando.

Desde un primer momento ya nos dejan claro que en estas aguas todo puede pasar con lo que debemos ir con los ojos bien abiertos y atentos a cualquier señal que provenga del mar. Aún así, en el camino de ida no vemos nada destacable en cuanto a vida marina se refiere, pero la cosa rápidamente ya empieza a cambiar al acercarnos a las proximidades de Isla Coronado, nuestro destino, a la que llegamos después de una media hora de navegación y es que el color del agua cambia de repente y es en ese momento en que nos damos cuenta de la increíble transparencia de estas aguas cuando el mar pierde profundidad, el capi afloja el ritmo y aparece, debajo de nosotros, un autentico acuario, en donde vas viendo como las tortugas se van abriendo hacía un lado y hacia otro al pasar nuestra embarcación por encima, así como rayas y peces de todo tipos y colores.

Creo que nunca había visto unas aguas así, y es que se podía distinguir a la perfección absolutamente todo lo que ocurría debajo nuestro, y claro cuando a eso le sumas que estas aguas están llenas de tortugas, pues allí nos ves, siguiendo sus movimientos de estos preciosos animales, hasta que se cansaban de nosotros y se largaban por aletas aunque la lluvia de estos entrañables animales era constante, e ibas viendo como iban sacando la cabeza por encima de un mar increíblemente plano, dándonos, a su manera, la bienvenida a este excepcional lugar.

De las 7 especies de tortugas marinas que existen, 5 habitan las aguas del Golfo de California y en el Parque se pueden ver con asiduidad 4 de ellas, como son la tortuga prieta (Chelonia mydas), la tortuga carey (Eretmochelys imbricata), la tortuga caguama (caretta caretta) y la golfina (Lepidochelys olivacea), también conocida como olivacea, que fue la especie que pudimos liberar en nuestro primer día en la Baja California Sur, en Los Cabos.

A estas alturas aún no lo sabíamos pero el ver asomar las cabezas de estos increíbles animales por la superficies iba a ser un constante de nuestro día en Coronado, aunque las sorpresas, ya os aviso, iban a ser muchas más.

Esta parte de la isla es utilizada por distintos tipos de aves para nidificar, entre las que destacan la fragatas (Fregata magnificens), los piqueros de patas azules (Sula nebouxii) que ya tuvimos ocasión de ver en La Paz pero que aquí, en Coronados, pudimos observar y fotografiar de cerca y las gaviotas de patas amarillas (Larus livens), endémicas de esta zona del Mar de Cortés. También encontramos los omnipresentes pelícanos pardos (Palecanus occidentalis californicus), en grandes cantidades, y gavilanes (Pandion haliaetus), con los que tuvimos varios encuentros, atentos ellos desde cualquier atalaya para no dejar escapar el desayuno.

Un Gavilán, siempre atento, desde lo alto de un enorme cactus
Un precioso Piquero de Patas Azules posando para nosotros

La Lobera de Isla Coronado, nuestra segunda experiencia bañándonos con lobos marinos

Sin embargo, y sobretodo después de la gran experiencia que fue para nosotros bañarnos en Los Islotes, lo que estábamos deseando era llegar a la lobera de Isla Coronados, y podernos meter de nuevo en el agua con los lobos marinos tal y como hicimos ese día.

De todas formas, hemos de tener en cuenta que cada lobera es un mundo y que existen loberas de reproducción, como lo son Los Islotes, en donde las hembras dan a luz por lo que el numero de cachorros y juveniles (que al final son los que más interactúan con los humanos) es muy grande y loberas de descanso, como es el caso de esta de aquí, en Isla Coronado, donde los ejemplares que la habitan están de paso en su periplo por las aguas del Mar de Cortés.

Eso se nota nada más llegar a ella, y es que el ambiente que reina en ella poco o nada tiene que ver con Los Islotes: en una esquina dos machos sangrando, después de haber llegado a las manos, seguramente por que uno le ha intentado levantar la hembra al otro o se ha pasado de la ralla con su territorio, el resto, totalmente ajenos a nuestra presencia, tumbados al sol, descansando, y solo son algunos juveniles los que se lanzan al agua y se acercan a ver que narices estamos haciendo por allí. Bebés, a simple vista, ninguno.

Otra cosa que nos sorprende es el fuerte olor que desprende el lugar, seguramente fruto de la testosterona que segregan los machos, y el escándalo que hacen, haciendo que en el momento de meternos al agua no las terminemos de tener todas con nosotros, aunque el avistamiento de un bebé en un extremo de la lobera hace que se diluyan todas las dudas y nos metamos en remojo, junto con Cindy para a ver que se cuece por allí.

Y si, de acuerdo, reconozco que esto no fue lo que nosotros teníamos en mente y es que el listón estaba muy pero que muy alto con Los Islotes, que por algo se consideran como el mejor lugar del mundo para nadar con lobos marinos, pero aún así, ver esos animales, enormes la mayoría de ellos, nadando por debajo tuyo, mirándote con curiosidad, atentos a tus movimientos, es una experiencia única que no me cansaría de hacer una y otra vez.

Y es que desde un primer momento vimos claro que nadie vendría a interactuar con nosotros, y es que como he dicho, la mayoría de los habitantes de esta lobera ya no estaban en esa edad, pero eso le añade el plus de que la gran mayoría de los lobos marinos con los que te cruzas son de un tamaño más que considerable, con lo que la adrenalina va a tope mientras nadamos de un extremo a otro de la lobera, con enormes machos cruzándose con nosotros por todos los lados, dejándonos llevar por la suave corriente, mientras nos deleitamos con los fondos marinos del lugar y los enormes bancos de pez cirujano (Prionurus punctatus) que en él habitan.

Haciendo de rancheros con los bancos de mantarrayas, uno de los mejores momentos del Tour

Con todo, el tiempo pasó volando, como siempre pasan los buenos momentos, y llegó la hora de continuar descubriendo los secretos que tenía aún escondidos para nosotros Isla Coronado, y para eso nos dispusimos a rodear la isla por el norte, cuya morfología es totalmente distinta, esta llena de escarpados acantilados, mientras que en el sur encontramos planicies que van ganando altura suavemente, todo ello fruto de su origen volcánico.

Con todo, hacía ya varias horas que habíamos dejado el puerto de Loreto y no habíamos parado ni un momento con lo que nos dirigimos hacia una de las hermosas playas que hay en la parte este de la isla, de arenas blancas y aguas que adquieren unos tonos increíbles, y que aunque a consecuencia de las restricciones impuestas por las autoridades a raíz de la pandemia no se podía desembarcar en ella, cosa que nuestra empresa, Vive Loreto, respetó en todo momento, y muchas otras no, como pudimos comprobar, bien merecía una visita aunque con lo que nos topamos nada más llegar hizo que, sinceramente, ni le prestáramos atención a esa playa que haría las delicias de cualquier mortal.

Y es que en el momento en que entramos en la preciosa bahía en forma de media luna que formaba la playa, nuestro capitán, que no se como se las arreglaba para estar atento a todo, nos indicó que justo por debajo nuestro estaba pasando un enorme banco de lo que aquí se conoce como gavilán dorada (Rhinoptera steindachneri), una mantarraya de tamaño mediano, que acostumbra a habitar en aguas someras de bahía arenosas, y que en este caso formaba un grupo de varias decenas de ejemplares moviéndose sin parar por el fondo marino.

Como os podéis imaginar aún no había terminado la frase que los tres, Adri, Cindy y yo, ya estábamos en el agua con la máscara y las aletas puestas para poder vivir ese espectáculo con el que no contábamos y es que las aguas apenas contaban con 2 o 3 metros de profundidad con lo que, como quien dice, las teníamos a tocar.

Fue aquí cuando nos dimos cuenta que no se trataba de solo un banco, sino de muchos, y empezó nuestro rodeo particular, con el capitán, de pie en la panga, dándonos instrucciones de hacia donde se dirigían o de que grupo era el más numeroso, y nosotros locos de un lado hacia el otro, dándole caña a las aletas para no perdernos ni un instante.

Fue un momento mágico, pero obviamente todo ese jaleo atrajo la atención de las otras embarcaciones que se acercaron hasta nosotros para ver que narices estábamos haciendo con lo que los gavilanes, viendo todo el revuelo que se estaba generando a su alrededor, decidieron dar un paso al frente y en una abrir y cerrar de ojos, con un par de aleteadas más rápidas de la cuenta, desaparecieron de nuestra vista, y ya no se las volvió a ver más.

Y como no podía se de otra manera, aparecieron los delfines…

Un fenómeno muy espectacular que se da por aquí en estas fechas, uno más, mejor dicho, son los enormes bancos de sardinas que se resguardan cerca de la orilla creando autenticas nubes de miles y miles de estos pequeños peces, que se pueden distinguir perfectamente desde la superficie, primero por la mancha negra en movimiento que forman, y luego por que es común que a su alrededor se junten infinidad de aves marinas, que tienen comida asegurado con tal solo zambullirse.

Después de nuestro rodeo con lo gavilanes, hacía allí que nos fuimos para volver a sentir esa sensación que uno siente al nadar entre estas nubes enormes, que se abren a tu paso se vuelven a cerrar inmediatamente detrás de ti, y que ya habíamos podido vivir en nuestros primeros días en Los Cabos pero que aquí, en Isla Coronado, era aún más increíble y es que los bancos tenían unas dimensiones que no te acababas, y ya podías nadar y nadar, que en todo momento estabas rodeado por ellos, que incluso se chocaban contra ti.

Pero en una de esas, cuando estábamos cada uno ensimismados en nuestra movida, el capitán se agita y nos grita que volvamos al bote, sin nosotros tener ni idea de porque.

Pues bien, habían llegado los delfines.

La verdad es que al principio no los veíamos por mucho que afináramos la vista pero era indudable que nos dirigíamos hacia algún punto en concreto con lo que solo nos quedaba esperar.

Y vaya si la espera valió la pena.

De repente aparecieron, un gran grupo de delfín nariz de botella (Tursiops truncatus) que primero se mostraron un poco tímidos, pero que en un abrir y cerrar de ojos ya estaban en la proa de la panga, cruzándose por delante nuestro a una velocidad endiablada, mientras nosotros dos, como tontos con la boca abierta, no sabíamos ni donde ponernos.

Con todo, al final se congregó a nuestro alrededor un grupo de varias decenas de ejemplares, y nos quedamos solo con ellos, viendo como iban y venían, como se cruzaban, como saltaban, libres y salvajes, de la única manera que se debería poder ver a este increíble animal.

Eran ya las cuatro de la tarde pasadas, de un día que había superado con creces todas nuestras expectativas y que lo único malo que tenía era que en algún momento había de terminar, y gran parte de culpa, por no decir toda, de que esto hubiera sido así la tenía Cindy y nuestro Capitán, que se habían desvivido por y para nosotros durante todo el día, intentando que todo lo que decíamos se hiciera realidad y consiguiéndolo, hasta el punto de que ni nos acordamos de comer, y fue ya de vuelta, mientras dejábamos atrás ese pequeño gran paraíso en que se había convertido desde ese momento para nosotros Isla Coronado, que le dimos cuatro bocados al almuerzo, aunque de lo emocionados que estábamos apenas podíamos ni respirar.

Siempre digo que hay muchos lugares bellos e increíbles en el mundo, pero que tu experiencia en ellos depende de muchos factores, entre ellos la suerte, de estar en el lugar y en el momento adecuado, pero que esta, en muchas ocasiones, se consigue gracias a la gente que te acompaña, y en este caso no podíamos haber tenido mejores acompañantes.

Y ojo, que esto no terminaba aquí y es que mañana teníamos otra cita con el Parque Nacional Bahía de Loreto, esta vez, por eso, con la Isla del Carmen.

Seguimos??

DATOS PRACTICOS

· Cómo llegar a Loreto: Loreto, a pesar de ser una localidad relativamente pequeña, tiene un Aeropuerto Internacional que principalmente opera con algunas ciudades de Estados Unidos y algún vuelo semanal desde el DF. Esto es debido, sobretodo, a que es uno de los lugares con mejor fama para la pesca deportiva de toda la Baja California y eso atrae a estadounidenses durante gran parte del año.

Con todo, la mejor forma de llegar a Loreto en nuestro caso es, como he dicho durante la entrada, por carretera, siendo esta, además, un atractivo en si mismo.

Eso si, guardar para ello, desde La Paz, unas cuatro horas mínimo y, sobretodo, salir de esta con el depósito de combustible bien lleno ya que las gasolineras en las ciudades están casi una encima de la otra pero fuera de ellas brillan por su ausencia.

· Dónde dormir en Loreto: Nosotros estuvimos cuatro noches en Loreto y para dormir elegimos el Hotel 1697 Loreto, justo en el centro de la localidad, en la misma Plaza Cívica, y que tuvimos, durante toda nuestra estancia, entero para nosotros.

Y el lugar nos encantó, las cosas como son: se trata de un hotelito pequeño, regentado por un belga aficionado a la cerveza y por una mexicana, que consta de 8 habitaciones distintas que dan a un patio donde una piscina hace las delicias de todos durante las horas de más calor.

No es de los más baratos, las cosas como son, pero nos dimos el capricho: Doble con desayuno para 4 noches, 260€.

Muy recomendable.

· Dónde comer en Loreto: Y es que como Loreto lo tiene todo, hemos de decir que si, también en Loreto se come de maravilla. No pudimos ir a todos los lugares que nos recomendaron ya que principalmente solo cenábamos allí ya que durante el día estábamos descubriendo los secretos de los alrededores pero de los lugares a los que fuimos podemos recomendar absolutamente todos.

  • Mi Loreto: Sin duda alguna nuestro favorito de todos y en donde hubiéramos ido día si, día también. Comida mexicana de toda la vida hecha con mucho cariño y productos de calidad. Además la extrema amabilidad de su personal hacía que no pudiéramos resistirnos a entrar cada vez que pasábamos por delante aunque solo fuera a tomarnos una margarita que, por cierto, son las mejores de la localidad.
  • Playa Blanca Restaurante: situado en la avenida principal, a pocos pasos del centro, se trata del numero 1 de Tripadvisor y destaca por sus platos con el mar de protagonista. Un servicio también estupendo y en donde recomiendo las almejas chocolatas gratinadas. Que placer, por favor.
  • Hotel Oasis: este hotel es el único de Loreto que tiene salida al mar y fuimos a él porque nos lo recomendaron para ir a probar una de las especialidades de la región: la Almeja Totemada. Este plato se hace enterrando las almejas chocolatas en la arena de la playa y haciendo una especie de horno con ella, al mismo tiempo que se van quemando hojas de palma encima para darle el calor necesario para cocinarlas. Las almejas me encantaron, así como las vistas y la tranquilidad del lugar, aunque si no fuera por ello creo que no lo recomendaría ya que sus margaritas dejan mucho que desear y, la verdad, no es barato. Pero lo dicho, para ir un sábado (es el único día que hacen el espectáculo de las almejas Totemadas) y ponerse fino de almejas y ostras creo que vale la pena.
  • El Zopilote Brewing Co.: Este es el restaurante del hotel, en donde el dueño belga de este se ha montado una cervecería artesana. Hay varios tipos de cerveza según producción (yo las probé todas, obviamente) y hacen platillos para acompañar que están buenos y cuyas raciones son más que generosas. También recomendable.

· Qué hacer en Loreto: Pues sinceramente, sería más fácil hablar de qué no hacer en Loreto porque en esta localidad dejada de la mano de dios hay infinidad de cosas por hacer. Nosotros estuvimos 4 días pero si hubiéramos estado dos semanas no nos hubiéramos aburrido ni un solo día.

  • Avistamiento de Ballenas: Como he dicho antes, la actividad estrella de este lugar es el avistamiento del animal más grande del planeta, la Ballena Azul, que pasa aquí los meses de febrero y marzo aunque no solo de esta especie de cetáceo vive Loreto y es que en sus aguas, durante todo el año, se pueden ver orcas, ballenas de aletas, calderones y grandes grupos de distintas especies de delfín, y cuando me refiero a grandes grupos hablo de miles de ellos nadando a la vez.
  • Tours por el Parque Nacional Bahía de Loreto: Todas las islas que conforman el Parque Nacional pueden ser visitadas, y ello significa un día de aventuras en el mar, en donde te cruzaras, de bien seguro, con lobos marinos, tortugas, mobulas, ballenas, infinidad de aves y los mencionados delfines, cuyo avistamiento está prácticamente asegurados. Nosotros realizamos dos Tours distintos por el parque, uno a la Isla Coronados y otro a la Isla del Carmen que os contaremos en próximas entradas del Blog.
  • Buceo en el Parque Nacional Bahía de Loreto: Yo me quedé con las ganas de bucear en el Parque Nacional pero hay varias decenas de puntos de inmersión que harán las delicias de los que hasta aquí se acerquen y, lo mejor de todo, aún hay muchos más por descubrir y es que como decíamos, todo es aún posible en Loreto.
  • Visitar la Bahía Concepción: Situada unos 100 kilómetros al norte de Loreto, en esta bahía de aguas calmas y cristalinas se encuentran uno de los secretos mejor guardados de la Baja California Sur: las mejores playas que hayamos visto en nuestro Road Trip. Nosotros visitamos algunas de ellas uno de los días que pasamos en Loreto y no defraudó. Lo subiremos, también, en próximas entregas.
  • Visitar la Sierra de la Giganta: Y si por algún extraño motivo te cansas de mar, la vecina Sierra de la Giganta te regalará excursiones salvajes en busca de misiones perdidas, pinturas rupestres o petroglifos. Nosotros no la pudimos visitar por el calor extremo que aún hacía pero lo tenemos, sin duda pendiente.

· Tour a Isla Coronado con Vive Loreto Tours: son varias las empresas prestadoras de servicios en Loreto, y una de ellas, a la que llegamos como quien dice, por casualidad, es Vive Loreto Tours, y por si no ha quedado suficientemente claro, terminamos encantados con ellos.

Ofrecen tours a las islas de la Bahía así como también al interior de la Sierra de la Giganta, a las misiones y por supuesto, en época de ballenas ofrecen salidas de todo el día para ir al encuentro de este maravilloso animal. Y estoy seguro que si queréis hacer algo que no esté en su catalogo y os lo pueden organizar, lo harán, porque si algo me quedó claro es que están dispuestos a todo lo que esté en sus manos para que salgas de Loreto enamorado.

La verdad es que se agradece mucho cruzarse con empresas así, porque hacen la experiencia más enriquecedora aún.

Ademá también regentan Dolphin Dive Baja, aunque de las salidas de buceo no puedo hablar ya que, por desgracia, me quedé sin poder realizarla.

A nosotros el Tour a Isla Coronado, para nosotros dos solos ya que para ese día no había más gente apuntada, nos costó 150 US$ si no recuerdo mal, cosa que agradecimos que nos nos cobraran de más por ser solo nosotros y que además disfrutamos mucho más que si hubiéramos ido en grupo.

Muy recomendable y en nuestro caso, con ganas de volver para poder realizar más tours con ellos.

AQUÍ tenéis su página web.

También los podéis encontrar en Instagram en: @viveloretotours

Buceo en La Gomera: Los fondos marinos más desconocidos de las Islas Canarias

3 de enero de 2021

Algo que hago siempre cuando viajamos a un sitio con mar, y La Gomera, por si no lo sabíais, de eso tiene un poco, es no dejar pasar la ocasión de no solo conocer el lugar por encima de la superficie del mar sino también hacerlo por debajo, guardándome como mínimo un día para poder bucear y conocer a ver que se cuece por allí.

Es por ese motivo que fue una tremenda sorpresa cuando puse en Google Dive Center en La Gomera y, así como os lo digo, no me salió absolutamente nada. Pero nada es nada, ojo.

Algo debía estar haciendo mal, pensaba, así que probé con Centros de Buceo en La Gomera, Bucear en La Gomera, y otras tantas combinaciones pero siempre con el mismo resultado.

Como era posible??

Cualquiera de las otras islas del archipiélago canario cuentan con varias decenas de centros de buceo, incluso en La Graciosa, con una población de 728 habitantes hay varios de ellos, y eso sin mencionar el municipio de La Restinga, en el sur de El Hierro, que tiene nada más y nada menos que 17 establecimientos dedicados a explorar sus fondos marinos para un municipio de poco más de 500 habitantes.

Pero no, en La Gomera, no hay. O no los había mejor dicho.

Y es que no desistí en mi búsqueda y finalmente pude contactar, Instagram mediante, con Buceo La Gomera, que me puso un poco al día de la situación.

Que La Gomera no es la isla más turística del archipiélago canario es de sobras conocido y que la gran mayoría de gente que viene hasta aquí lo hace con la intención de mirar hacia arriba, es decir, hacia el Parque Nacional del Garajonay en lugar de hacia abajo también es cierto.

Además, la isla de La Gomera es, posiblemente, la isla más abrupta de todas las Islas Canarias, hecho que hace que las playas escaseen, con lo que la gran mayoría de inmersiones se tienen que hacer desde barco, hecho que encarece la salida considerablemente con lo que o llenas la embarcación de buceadores o no te sale rentable.

En definitiva, un Centro de Buceo en La Gomera, a simple vista, no es un negocio muy lucrativo.

Si que hay algún que otro club de buceo, como el Hupalupa La Gomera, pero centros propiamente dichos dedicados a la actividad profesional no hay. O mejor dicho, no los había hasta que uno de sus socios, Marcos, creyó que era imperdonable esta situación y se lió la manta a la cabeza y arrancó este proyecto en donde puede vivir de su pasión, el buceo, y enseñar a los que hasta La Gomera nos acercamos los sorprendentes fondos que rodean la isla.

Desde el primer momento la verdad es que estuvo dispuesto a organizar algo para cuando llegara a la isla y, una vez en ella, y a pesar de que las condiciones no eran ni mucho menos las mejores, tiró para adelante con la inmersión y allí nos ves, una mañana de un domingo 3 de enero, lloviendo, en el paseo que cierra la Playa de la Cueva de San Sebastián de La Gomera, con la isla de Tenerife enfrente nuestro dispuesto a enseñarme lo que se esconde debajo del nivel del mar.

Además iba a ser una inmersión en Petite Comité, el y yo, así que más no podía pedir.

Angelotes, chuchos y demás vida marina

Después de rodear la parte exterior del espigón, entramos al agua por una playa de cantos rodados y disfrutamos de ese momento en que el agua empieza a distribuirse por dentro del neopreno, aunque cada uno a su manera: para Marcos, de sangre tropical, los 20 grados a los que está el agua en esta época del año es agua fría, mientras que para mi, que la última inmersión que realicé en la costa mediterránea hace unas pocas semanas esta llegó a los 13 grados, estos 20 graditos eran gloria.

Aquí se puede bucear todo el año perfectamente con un trajes 5mm, y ni hablar claro de guantes, capucha o chalequillo interior para darle más milímetros al traje. Esto es vida! Calidad de Vida!

Y ahora ya si, sin tiempo que perder, a vaciar chalecos y a bucear!

Cierto que la visibilidad no era extraordinaria, tal y como me ha comentado Marcos antes de entrar, pero, aquí otra vez, entra en juego aquello a lo que está acostumbrado cada uno: una mala visibilidad aquí son 10 metros, mientras que lo normal son 20 e incluso 30 metros de visibilidad. En ocasiones más. Mientras que para mi una mala visibilidad son 3 o 4 metros, y 15 o 20 una visibilidad de narices.

Con todo, es sobre los 15 metros de profundidad que empezamos a recorrer, en busca de sorpresas, el primer tramo arenoso de la inmersión, siempre con la vista en busca de esas siluetas que nos indiquen que algo se esconde debajo de la arena, sin suerte aparente aunque grandes bancos de roncadores (Pomadasys incisus) hacen este primer tramos de la inmersión entretenido.

De aquí empezamos a seguir el espigón, donde la vida florece en cada recodo, acompañados de las primeras viejas (Sparisoma cretense), los primeros, y siempre agradecidos, peces trompeta atlánticos (Aulostomus strigosus) y tamboriles (Sphoeroides marmoratus).

Foto de Buceo La Gomera
Foto de Buceo La Gomera

La verdad es que una vez dentro del agua, apenas había corriente y la visibilidad, fuera de los bancos de arena, era más que aceptable, y en estas, sin darme cuenta, Marcos se gira hacia mi al cruzar un parche arenoso, se pone la palma de la mano abierta encima de la frente y me señala a la nada. Tardo un poco en reaccionar, -que narices hace este?- pienso, hasta que me viene a la cabeza: Tiburón!!

Y allí estaba, enterrado en la arena, perfectamente camuflado, mi principal objetivo para esta inmersión: el Tiburón Ángel (Squatina squatina), conocido aquí en las islas como Angelote.

Y es que muy poca gente sabe que las Islas Canarias, aquí donde las veis, son uno de los únicos puntos del planeta donde aún existen poblaciones relativamente saludables de esta especie de tiburón, que antes abundaba por lo largo y ancho del mediterráneo y atlántico norte, y que ahora, gracias al hombre, por supuesto, esta en peligro de extinción, en peligro crítico de extinción, para ser más exactos.

Se trata de un tiburón de cuerpo plano y alargado, con unas aletas dorsales en forma de ala y que puede llegar a medir más de 2 metros y medio.

Se entierran en la arena para cazar, tal y como lo vemos nosotros, y su camuflaje es tan perfecto que si no tienes el ojo entrenado puedes pasar perfectamente por encima suyo sin darte cuenta. Es solo cuando sabes que está allí que empiezas a verlo perfectamente, incluso las aletas caudales plegadas a un lado, los ojos, la boca. En definitiva, una maravilla.

Como todos los tiburones, esta especie no supone ningún peligro para el ser humano, y los únicos incidentes que se dan es cuando, en época de reproducción, las hembras se asientan en aguas someras, que aquí en las Canarias accostumbran a coincidir con las playas, lógico, y es allí donde coinciden con los bañistas que las pueden pisar, sin querer, y estas al revolverse soltar algún que otro mordisco, aunque nadie se morirá por ello, y en cambio podrán vacilar eternamente de que sobrevivieron al ataque de un tiburón.

De hecho, la playa de San Sebastián de La Gomera se encuentra mientras nosotros estamos en la isla cerrada precisamente por eso, porque hubo un par de mordiscos accidentales que obligaron a clausurarla temporalemente.

La verdad es que evitar estos accidentes es totalmente factible, sobretodo cuando se sabe perfectamente las épocas reproductivas de esta especie, y sería tan fácil como clausurar de forma preventiva las playas donde más ejemplares se juntan durante estas fechas, sobretodo para evitar el mal trago a los tiburones, que siempre son los peor parados. De esta manera se conseguiría que la población de angelotes no continué disminuyendo y evitar que se extinga una especie que ya salía en algunos escritos de la antigua Grecia.

En nuestro caso estaba enterrado, y yo ya contento, pero es que en la inmersión que ha realizado Marcos después con un alumno que se metía al agua por primera vez, se han cruzado con un ejemplar que podría medir casi dos metros y completamente desenterrado. Os dejo las fotos de esta preciosidad.

Foto de Buceo La Gomera
Foto de Buceo La Gomera

Y ahora ya, con el objetivo cumplido, solo quedaba disfrutar.

Chernes (Polyprion americanus), alguna que otra barracuda (Sphyraena viridensis) o samas (Pagrus auriga) iban haciendo su aparición, en una inmersión la mar de tranquila y disfrutona, que iba alternando los tramos arenosos con las formaciones características de los fondos canarios, fruto de su origen volcánico, ya sea en forma de coladas de lava o de las siempre sorprendentes columnas basálticas, entre los rincones de las cuales se protegían los pequeños pulpos y es que esta época del año está el fondo lleno de benjamines curiosos que sacan la cabeza de sus refugios para ver que narices es eso tan grande y brillante que pasa por allí.

Y era justo ya de vuelta, remontando una de esas coladas características de las que hablábamos cuando, ya en el crestería de esta, y haciendo lo mismo que nosotros pero desde la vertiente contraria, un enorme chucho (Dasyatis pastinaca) casi se daba de morros contra nosotros (o nosotros contra él, según como se mire) y ha tenido que hacer un sprint en la otra dirección del susto que se ha dado, yo creo.

La verdad es que un final perfecto para esta bonita inmersión, que ha durado algo más de 40 minutos y en donde hemos llegado hasta poco más de los 20 metros de profundidad, aunque la mayoría del rato hemos estado entre los 15 y los 18.

Y de esta manera, por el mismo lugar por el que entrábamos casi una hora antes, y con una enorme sonrisa en la cara, salíamos del agua entre historietas de Marcos, en donde me contaba todo aquello que yo quería saber de su isla y de su mar, de sus habitantes y de sus profundidades.

Un día perfecto en las Islas Canarias. Un día más.

Seguimos.

DATOS PRÁCTICOS:

· Buceo en La Gomera: A pesar del poco tiempo que lleva operando a nivel profesional, he de decir que no tiene nada que envidiar con otros centros de buceo de renombre, o incluso podría decir que muchos de ellos se podrían fijar en Marcos y en su capacidad para hacer sentir a sus clientes como uno más, como un tío que está buceando con amigos y no como un billete con patas o mejor dicho, en ese caso aletas.

Además el equipo perfecto, de hecho el jacket era un modelo medio-alto, mejor que el mio, por ejemplo, y todo en un perfecto estado de conservación.

Puedes elegir si bucear con tanques de 12 o de 15 (yo bucee con 12) y si necesitas cualquier cosa estoy seguro que Marcos hará todo lo posible para conseguírtela.

El precio es más que correcto, de hecho yo lo encuentro barato, 25€ por inmersión y con el equipo de alquiler incluido, sobretodo porque no hay mínimo de gente, con una persona, como era mi caso, ya se mete al agua.

Y si las condiciones son las adecuadas, no hay ningún problema en subirse a la embarcación e ir a buscar inmersiones más lejanas, que seguro que no dejan indiferentes a nadie.

Muy recomendable. De hecho yo me quedo con ganas de más, así que tocará volver.

Instagram: @buceo_la_gomera

Teléfono (WhatsApp): 665 55 50 14

5 Días en La Gomera: Descubriendo el Valle de Hermigua y Agulo

2 de enero de 2021

La Gomera cae a plomo sobre el océano atlántico, vertical, teñida de verde y ocre, bajo un fondo negro que recuerda su pasado, ahora ya muy lejano. Solo se salvan unos pocos valles, que llegan pausados al mar, haciendo habitable una isla que dependiendo de por donde la mires parece inexpugnable.

Es precisamente en uno de esos valles sobre el que se levanta San Sebastián de La Gomera, y es hacia allí, hacia uno de esos pocos respiros que da la morfología de la isla, hacia donde se dirige nuestro ferry, que nos ha llevado en esta agradable mañana de enero desde la vecina isla de Tenerife, donde llegamos anoche, hasta nuestro destino, La Gomera, donde pasaremos los próximos 5 días.

La verdad es que es un placer llegar a cualquiera de las islas Canarias por mar, sobretodo cuando luce el sol, el mar está calmado y en el horizonte te acompañan los calderones (Globicephala macrorhynchus), siempre fieles a su cita.

Con todo, son poco más de las 10:30 de la mañana cuando nos subimos a nuestro coche de alquiler, que descansa en el estomago del ferry de Fred Olsen que nos lleva hasta La Gomera, y empezamos a rodar por las calles de esta localidad que hace las funciones de capital, aunque a años luz de lo que todos tenemos en mente cuando pensamos en lugares con ese estatus.

Como hoy dormiremos aquí, nuestro plan para este primer día es ni parar, no ahora, sino empezar a subir y a girar, y es que aquí, la tónica para ir a cualquier sitio es esta: curva curva curva, cuesta cuesta cuesta, y así salen los horarios que salen, y es que el GPS nos marca que para hacer los apenas 33 kilómetros que nos separan de nuestra primera parada del día tardaremos casi una hora.

Pero que eso no os alarme en absoluto, y es que rodar por estas carreteras es todo un placer para los sentidos, entre paisajes superlativos formados por profundos barrancos que se hunden en el mar en las cotas más bajas y densos bosques impenetrables a medida que uno gana altura, quedándote claro que allí, el verde, es el color que manda. Verde esperanza, ni más ni menos.

Primeras vistas del Valle de Hermigua
Pasamos por Hermigua aunque, de momento, no pararemos en ella…

Mirador de Abrante

Durante esta primera jornada nuestra intención era conocer el tercio noreste de la isla, y para ello hemos decidido ir primero al lugar más alejado que teníamos marcado durante el día de hoy y desde allí ir volviendo de nuevo hasta San Sebastián, y ese punto era, para empezar así por la puerta grande, el precioso Mirador de Abrante, sin duda uno de los imprescindibles de la isla.

Y es que si algo tiene esta isla, a parte de barrancos y color verde por doquier, son miradores, aunque otra cosa que también tiene son nubes, y uno y otro juntas son bastante incompatibles, las cosas como son.

Aún así, este es uno de esos miradores que vale la pena ir igualmente esté el día soleado o no y es que el lugar es escandaloso.

Situado, literalmente, sobre un acantilado de más de 600 metros de altura, una pasarela de cristal de 7 metros en voladizo te lleva a poder andar sobre el vació, y poder disfrutar de una de las vistas más espectaculares ya no solo de La Gomera sino de todas las Islas Canarias, con el pueblecito de Agulo a tus pies, el mar, y si tienes suerte, controlando todo lo que ocurre por estos lares, el magnifico Teide, que desde aquí aparece más imponente que nunca.

Aunque como he dicho, eso si tienes suerte pero no ha sido así en nuestro caso y es que si bien el día si nos dejaba ver la isla de Tenerife enfrente nuestro, el Teide se ha puesto su traje de nubes nada más llegar nosotros privándonos de su perfecta silueta.

Además, para más inri, el mirador, que para acceder a él tienes que entrar al restaurante del mismo nombre, estaba cerrado, y nos hemos tenido que conformar con las vistas desde el exterior, eso si, igual de espectaculares sin duda.

Agulo

Con todo, y sabiendo que estas cosas pueden pasar cuando le sumas la temporada baja y una Pandemia mundial, tocaba empezar a deshacer el camino que nos había llevado hasta aquí poniendo al pueblo de Agulo como nuestro próximo objetivo.

Antes de ello, por eso, es interesante aprovechar para parar en el Juego de Bolas, un Centro de Interpretación del Parque Nacional de Garajonay que hay a menos de dos kilómetros del mirador y en donde podremos informarnos de todo lo que queramos y sobretodo hablar con la gente que trabaja en él para que nos aconsejen las mejores rutas a seguir en el Parque Nacional, dependiendo de lo que estemos buscando.

Otra opción que puede ser interesante es la de dejar el coche en él, e ir andando hasta el mirador por un sendero que tiene muy buena pinta, ya que transcurre por una zona de arcilla rojiza muy peculiar. Nosotros, por eso, lo hemos visto a la vuelta con lo que no lo hemos podido recorrer.

Y ahora si, ya en el pueblo de Agulo, lo ideal es aparcar a las afueras y recorrerlo a pie, con tranquilidad y en silencio, y es que si bien se trata de uno de las pueblos más bonitos de La Gomera, no esperéis un Teguise o Betancuria, que va, Agulo es la sencillez, ubicado entre vertiginosos acantilados y el mar, sus estrechas y empinadas calles de suelos empedrados apenas han cambiado en el último siglo, y el estado de conservación de su casco antiguo es envidiable, con sus impolutas casas de fachadas blancas y sus balcones de madera.

Tampoco esperéis grandes casonas ni monumentos, lo dicho, de Agulo destaca su sencillez anclada en el tiempo, y si tuviéramos que destacar una edificación sin duda sería su iglesia, que fue fundada como Parroquia de San Marcos en el año 1739, junto a un descomunal laurel plantada a principios del siglo XVII.

Hermigua y su fértil valle, historia viva de La Gomera

Nuestra siguiente parada, en nuestra vuelta hasta San Sebastián de La Gomera, no puede ser otra que Hermigua y su fértil y extenso valle, que remonta desde la Playa de Santa Catalina hasta las brumosas cumbres de sus barrancos.

Y todo en él, verde, claro y es que se trata de un valle meramente rural, donde las plantaciones de plataneros marcan el paisaje desde la misma orilla del mar.

Un buen lugar para verlo, viniendo desde Agulo, es desde el Mirador de La Punta, desde donde ya nos podemos hacer una idea de él, al observar los bancales que ganan terreno a las empinadas vertientes del barranco de Hermigua y desde donde divisamos otro de los lugares imprescindibles de toda visita a La Gomera: el Pescante de Hermigua.

Fue a finales del siglo XIX que la economía de la isla cambió y pasó de productos no perecederos y fácilmente almacenables como la cochinilla a otros como el plátano y el tomate, que necesitaban ser transportados rápidamente al continente para no perder calidad. En esa época, para transportar las mercaderías entre los distintos municipios se usaba la fuerza de los animales en empinados senderos o como mucho pequeñas embarcaciones, que eran las únicas que podían atracar en un mar tan salvaje como este. De esta manera, como eran necesarias las comunicaciones rápidas, se acomete la construcción de pescantes para dar salida a las mercaderías en tres municipios del norte de La Gomera: Vallehermoso, Agulo y este, Hermigua.

Se trata de enormes estructuras construidas a base de piedra y mortero que sujetaban estructuras de hierro mar adentro, justo allí donde las embarcaciones podían fondear sin riesgo, y que gracias a un motor de vapor se encargaban de elevar y descender toda la mercadería que hiciera falta, ganando esa rapidez que necesitaban para poder mover sus productos.

De esa estructura hoy solo quedan las enormes columnas que siguen resistiendo el envite de las olas , pero se ha convertido en uno de los símbolos de Hermigua y de La Gomera, testigo de un pasado no muy lejano.

Para llegar a él solo se puede hacer a pie por un caminito que transcurre bajo los acantilados de El Peñón, y una vez allí, una bonita piscina situada a los pies del Pescante lo convierten en un precioso lugar para darse un refrescante baño, sobretodo cuando el tiempo acompaña y el sol brilla, aunque he de reconocer que porque no llevaba el bañador encima que sino un chapuzón me hubiera dado y es que a pesar de que el cielo estuviera nublado, y aunque estuviéramos a 2 de enero, allí, en el valle, la temperatura alcanzaba los 25 grados que acompañados de la alta humedad imperante, hacía que la gente llegara a ella con la toalla y la neverita para pasar una tarde agradable y en remojo.

Si se visita la isla en verano, justo detrás de El Peñón, se encuentra la Playa de la Caleta, de arena negra y resguardada de las corrientes y las olas, siendo una de las mejores de la isla, sobretodo de esta vertiente.

Remontando el valle, dirección San Sebastián, y después de cargar las pilas en alguno de sus restaurantes (más adelante os hablo de eso) es obligatorio desviarse hacia la Ermita de San Juan, a la que llegamos recorriendo una pequeña carreterita que a veces parece imposible, entre bancales, plataneros y casonas, que son el ejemplo perfecto de la vida en el Valle, y como el hombre le ha ido ganando metro a metro a esta isla tan poco prolífica en espacios llanos.

Pero si por algo se ha de ir hasta la Ermita de San Juan es para poder disfrutar de las que para mi son las mejores vistas de Hermigua, y más si, como nos pasó, el Teide, ahora si, decide dejarse ver y posar para nosotros. La panorámica es espectacular y se distingue a la perfección la extensión del valle y hasta donde el hombre ha llegado para domarlo. Fruto de siglos y siglos de trabajar estas tierras.

San Sebastián de La Gomera

Con todo, cruzábamos las puertas de la tarde mientras cambiábamos de vertiente, una vez más, para dirigirnos, ahora si, hacia San Sebastián de La Gomera, donde pasaríamos nuestra primera noche en la isla antes de dirigirnos hacia el soleado Valle Gran Rey, ya en la costa oeste.

San Sebastián de La Gomera, capital de la isla, no es una capital al uso, ni mucho menos y es que cuenta con menos de 9.000 habitantes, con lo que en una tarde se puede recorrer perfectamente y eso es precisamente lo que nosotros íbamos a hacer.

Esta estrechamente ligada a la figura de Cristóbal Colón, y es que, no en vano, fue aquí donde recaló antes de su viaje hacia las Américas, el 6 de septiembre de 1492, así como también en dos escalas posteriores. En realidad, a La Gomera también se la conoce como la Isla Colombina, fruto de la estrecha relación de este con la isla.

Uno de sus edificios más representativos, y donde empieza cualquier visita a la localidad, es la preciosa y pintoresca Torre del Conde, levantada en el año 1450 para defender la posición de las incursiones de corsarios ingleses y holandeses, siendo esta la edificación militar más antigua de las islas canarias. Está situada en un precioso parque, en el que el blanco de su fachada resalta sobre el verde del césped que la rodea, creando una bonita estampa y un lugar muy agradable por el que pasear mientras los niños juegan al fútbol y el día llega a su fin.

Justo a continuación nos encontramos con la Plaza de la Constitución, rodeada de bares, cafeterías y quioscos, y tachonada por un inmenso ficus que hace de porche de prácticamente toda la plaza, y desde donde sale la Calle Real, la arteria de la localidad, y en donde se encuentran algunos de los edificios más representativos de San Sebastián de La Gomera como la Casa de la Aguada, en cuyo pozo se dice que Cristóbal Colón se abasteció de agua para sus viajes transatlánticos, la bonita Iglesia de la Asunción o la Casa de Colón, que es donde se hospedó el almirante durante sus escalas.

La verdad es que se trata de un lugar agradable por el que pasear al caer el sol, aunque si se visita durante el día también tiene bonitas playas como la Playa de la Cueva, detrás del Puerto o la misma Playa de San Sebastián, que a pesar de estar entre la localidad y el Puerto, disfruta de bandera azul y además, si nos metemos en ella en invierno con las gafas y el tubo de snorkel, podemos encontrar al tiburón ángel o angelote, totalmente inofensivo, reposando en el fondo arenoso de la bahía. De esto hablaremos más en la siguiente entrada en la que os contaré como es el Buceo en La Gomera.

Y así con calma, como todo lo que ocurre en esta tranquila isla, el día, llegó a su fin, y nosotros, con él, nos despedimos hasta el día siguiente y es que esto, por suerte, no ha hecho más que empezar.

Seguimos??

DATOS PRÁCTICOS

· Dónde dormir en La Gomera: Antes de todo, os diré donde NO dormir: en el Hotel Torre del Conde. Y no porque el hotel esté mal, las cosas como son, el poco tiempo que pudimos estar en él lo vimos bastante decente, pero nos hicieron una jugada que hace que no solo no pueda recomendarlo sino que además haga que os aconseje que NO vayáis.

Os cuento.

Al viajar en plena Pandemia, se han de cumplir una serie de requisitos, como es normal.

Nosotros no vamos sobrados de pasta, más bien totalmente lo contrario, con lo que antes de venir, ya me encargué yo de saber exactamente todo lo que hacía falta para poder disfrutar del viaje, y es que pasaba olímpicamente de jugármela. Uno de ellos, según estaba publicado en el Boletín Oficial de Canarias, era la obligatoriedad de presentar una PDIA (Prueba de Diagnostico de Infección Activa) de Covid19, a escoger entre una PCR, un Test de Antígenos o una TMA. Esta prubea, según decía la legislación vigente, se tiene que presentar tanto a la hora de llegar a Canarias (ya sea via mar o aire) como al hacer el check-in en tu alojamiento turístico. Algo que ya habíamos hecho tanto al llegar a Tenerife como en nuestro hotel de la noche anterior en Puerto de la Cruz.

Pues bien, resulta que la recepcionista del hotel nos dice, nada más ver nuestro certificado, que el Test de Antígenos no es valido, y que solo sirve una PCR. Nosotros, obviamente, le decimos que eso no es lo que dice la ley así que para asegurarse (muy claro no lo tiene y tampoco tiene en su poder ningún documento oficial donde consten los requisitos para entrar) llama al director del hotel, que le dice lo mismo, que no sirven y que no nos podemos quedar allí a no ser que nos hagamos una PCR y esperemos en la habitación los resultados (24/48 horas!!).

Aquí yo ya me empezaba a indignar pero que es la mujer, como no bajábamos del burro y le decíamos que el Test de antígenos era totalmente válido, llamó a la Guardia Civil para que ellos dieran su opinión y allí ya si que fue el colofón: la patrulla que vino no tenía ni puta idea de los requisitos vigentes en materia del Covid19, algo que me parece un escándalo, así que se puso a mirarlo en Google (!¡!¡!¡) pero digamos que muy hábiles tampoco eran así que nos terminaron dando la razón y nos dejaron subir a la habitación.

Pues bien, 10 minutos después volvió uno de los Guardias Civiles, que se lo había tomado como algo personal, por lo visto, con un decreto del mes de octubre (!¡!¡) que no era ni de las Islas Canarias, a decirnos que la del hotel tenía razón, y que solo eran validos los PCR (a todo esto, de comprensión lectora tampoco iba muy sobrado ya que en el texto que él encontró, a parte de estar ya totalmente desfasado, no ponía en ningún lugar eso, pero bueno, el quiso entenderlo así para tener la razón.

En fin, que la cosa aquí ya si que se puso algo más tensa porque nos estaban jodiendo injustificadamente, y nos hacían ir a realizarnos la PCR (y pagar los 150€ por cabeza que cuesta), irnos de la isla o dormir en el coche (según ellos, la prueba solo era necesaria para dormir en un alojamiento turístico, si no lo hacíamos no pasaba nada).

Total, que para que no fuera a mayores, recogimos los bártulos, les dijimos a la Guardia Civil que nos íbamos de vuelta a Tenerife y nos metimos en el siguiente hotel que encontramos y en donde, obviamente, nos aceptaron perfectamente el Test de Antígenos como valido ya que es lo que dice la legislación vigente.

Así que después de todo esto, no puedo recomendar a nadie que se aloje en un hotel en donde no tienen ni idea de lo que se debe hacer y lo que no (la mujer, en una de estas, nos dijo que el toque de queda era a las 1 de la madrugada cuando en realidad era a las 23 de la noche, ni eso sabía) y que por motivos injustificados echan a sus clientes a la calle. Me parece muy poco profesional a parte de un sinsentido cuando en la situación actual, estos, no creo que les sobren, vamos.

Total, que terminaos en el Hotel La Colombina, a unos 300 metros del anterior, y allí pasamos la noche y la mar de a gusto, la verdad. Hotel sencillo, sin pretensiones, pero con un personal muy amable. Y además, nos salió más barato que el otro: Doble con desayuno por 60€ la noche.

Perfecto para estar solo una noche, como íbamos a hacer nosotros.

· Dónde comer en La Gomera: Como es habitual, antes de llegar a un sitio ya nos hacemos una lista con recomendaciones de lugares a los que ir a comer ya sea sacados de otros blogs, de recomendaciones de gente local o incluso de TripAdvisor.

Pero es que si además viajamos a las Islas Canarias, cuya gastronomía es una de nuestras favoritas, el ir a tiro fijo se vuelve obligatorio y es que queremos disfrutar todos y cada uno de los bocados que demos en nuestra estancia en las islas.

Así que siguiendo la tradición de recomendar solo los lugares que hemos probado, aquí van estos dos, que tienen que estar en vuestra lista si o si.

  • Tasca Telémaco: un lugar muy agradable situado en el corazón de Hermigua y en donde la cocina típica de la isla y los productos de calidad son los protagonistas. Dispone de una terraza en donde comer disfrutando de las vistas del valle enfrente tuyo y en donde por las noches, algunos días a la semana, tocan música en vivo por lo que es conveniente que llaméis para saber que días tienen concierto para aseguraros. Nosotros aquí probamos por primera vez el Almogrote típico de La Gomera (una especie de pasta para untar hecha con queso, pimiento rojo, aceite de oliva y ajo) y nos encantó. Obligatorio si la hora de comer te llega o Hermigua.
  • Tasca El Pajar: No os dejéis llevar por las apariencias y es que digamos que este restaurante de San Sebastián de La Gomera es algo, podríamos decir, “difícil de ver” ya que la decoración hace que no se cambia varias décadas y el orden en su interior es un tanto digamos que relativo pero una vez te sientas en su mesa, todo se olvida. Lugar para comer pescado fresco (lo pesa el mismo dueño del local, que te va a dar conversación durante toda la velada, de eso estate seguro) y beber vino en copas. Muy recomendable.

El Making Of de un viaje a La Gomera: Preparativos e Itinerario

Viajar en tiempos de Covid, si algo tiene, es que has de estar dispuesto a improvisar y a adaptarte a los cambios que van surgiendo así, sobre la marcha.

Sin ir más lejos, este viaje.

Y es que estos 5 días en La Gomera empezaron con la forma de unos preciosos y muy baratos billetes de avión para viajar, durante 15 días, a Nueva York en nuestras vacaciones de verano.

Una vez ya petó todo, estos vuelos fueron cancelados y recibir el reembolso, lo utilizamos para comprar otros billetes, también para el mes de agosto, pero a la isla de Tenerife, con la intención de saltar desde allí a El Hierro y pasar una semana buceando y descubriendo la isla.

Pero esta vez fuimos nosotros los que tuvimos que cancelar el viaje, ya que a causa de los meses que habíamos estado de ERTE, no disponíamos de los días suficientes de vacaciones para ello si queríamos ir, como así hicimos, a la Baja California Sur durante el mes de octubre.

<p value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">Sin problemas, pues lo volvemos a cambiar, aunque esta vez solo las fechas, y es que en diciembre, utilizando los días festivos del Puente de la Constitución, podíamos juntar un buen puñado de días de vacaciones y recorrer Tenerife y alguna otra isla más de las que nos quedan por visitar del archipiélago canario y que son dos, El Hierro y La Gomera.Sin problemas, pues lo volvemos a cambiar, aunque esta vez solo las fechas, y es que en diciembre, utilizando los días festivos del Puente de la Constitución, podíamos juntar un buen puñado de días de vacaciones y recorrer Tenerife y alguna otra isla más de las que nos quedan por visitar del archipiélago canario y que son dos, El Hierro y La Gomera.

Pero entonces se va acercando el mes de diciembre y con él llega la segunda ola, o la tercera, ya no se en cual estábamos y primero nos cancelan el vuelo de ida, ya que Vueling, que era con quien los teníamos, reduce drásticamente sus frecuencias diarias y pocos días después, la vuelta.

Aquí ya, sinceramente, no teníamos ni idea de lo que hacer, pero nos sobraban 2 días de vacaciones y lo que teníamos claro era que no los íbamos a perdonar después del año que llevábamos así que rebuscando y realizando un poco de ingeniería vacacional, como yo lo llamo, logramos juntar 6 días a principios de enero, concretamente del 1 al 6 y convencer a la empresa para que nos permitiera usar esos días a cuenta de las vacaciones del 2020. Cambiamos de nuevo las fechas de lo billetes de avión y -voilà– solo queda esperar a ver que pasaba y, por si acaso, no hacerse muchas ilusiones.

Pero el día se va acercando, así que toca decidir y, como os he comentado, solo eran dos las islas que nos quedan por conocer de las Canarias: La Gomera y El Hierro, ambas a tiro de piedra desde Tenerife, que era donde volábamos y como a El Hierro me gustaría ir en verano para hincharme a bucear y, con suerte, tener algún encuentro con las hembras de tiburón solrayo (Odontaspis ferox) que últimamente se acercan por allí en los meses de más calor poco más había que habñar: nos íbamos a La Gomera!

O no, el día 1 lo íbamos a saber…

· Cómo llegar a La Gomera

Sin duda alguna, este es el viaje que hemos preparado con menos antelación y es que, tal y como estaba el patio, no quería contratar nada más que lo indispensable por si a última hora no podíamos ir, pero como hemos dicho, el día se iba acercando y nos habíamos a 31 de diciembre y, literalmente, solo teníamos los vuelos a Tenerife para el día siguiente y nada más así que tocaba ponerse manos a la obra y lo primero era, obviamente, buscar la manera de llegar a La Gomera desde Tenerife.

La Gomera es, junto a El Hierro, las únicas islas del archipiélago que no disponen de vuelos directos desde Barcelona con lo que, para mirar hacía ellas, hemos de mirar siempre hacia la isla de Tenerife primero (también existen vuelos desde Gran Canaria) para desde allí dar el salto a la isla Colombina, ya sea en ferry o en avión.

Nuestro vuelo llegaba el día 1 de enero entrada la tarde y salía el día 6 a las 20 de la noche con lo que no nos coincidían nada bien los vuelos de conexión con La Gomera, operados o bien por Binter o bien por CanaryFly así que decidimos alquilar un coche nada más llegar al aeropuerto de Tenerife y, junto a él, cruzar en ferry al día siguiente hasta nuestro destino, de esta manera podíamos, también, aprovechar las pocas horas que íbamos a pasar en Tenerife y apurar al máximo nuestros días en las islas.

Existen dos navieras que hacen el trayecto desde Los Cristianos, en Tenerife y San Sebastián de La Gomera: Fred Olsen y Armas.

Nosotros estuvimos mirando las dos y más o menos tenían el mismo coste y casi los mismos horarios, pero finalmente nos decidimos por Fred Olsen porque salía un poco antes a la ida y volvía un poco más tarde a la vuelta pero sin más, echar un ojo a la combinación que mejor os vaya y listo.

El precio, con un día de antelación: 163€ ida y vuelta los dos más el coche de alquiler.

· Cómo moverse por La Gomera

Los que nos conocéis sabéis que siempre que podemos alquilamos un coche, más que nada por la libertad que nos da, pero es que en las Islas Canarias creemos que es algo imperativo, y después de haber estado en La Gomera, para esta isla, aún más.

Y es que su orografía hace de que para moverte de un lugar a otro, por cerca que esté, tardes los tuyo, en un continuo subir y bajar, curva para aquí, curva para allá, pero si en coche ya se tarda lo suyo, en transporte público, que lo hay, no me quiero ni imaginar.

Además, para disfrutar de su principal joya, el Parque Nacional de Garajonay, necesitaremos un transporte propio para poder ir a los distintos senderos que queramos hacer y podernos mover de uno a otro, la única manera de poder disfrutar de ese increíble lugar al máximo así que si, obligatorio alquilar un coche.

Nosotros últimamente usamos Cicar, y la verdad es que no podemos estar más contentos: precios súper competitivos, seguro a todo riesgo incluido y una gestión muy fácil tanto a la hora de reservar como a la de recoger y entregar el coche. La verdad es que es una de las pocas compañías de alquiler de coches que recomiendo, y eso es mucho teniendo en cuenta que, directamente, odio a este tipo de empresas.

· Itinerario para un viaje de 5 días a La Gomera

Y ahora ya si, con nuestro medio de transporte asegurado y con el billete del ferry en nuestro poder, tocaba poner nombre y apellidos a lo que íbamos a hacer durante 5 días en La Gomera, y es que a pesar de que ya teníamos más o menos claro lo que queríamos hacer, aún no lo habíamos ordenado.

  • Día 1: Hermigua, Agulo y tiempo para la ccapitál, San Sebastián de La Gomera. Para el primer día en La Gomera, teniendo en cuenta que el ferry llegará, a lo pronto, sobre las 10 de la mañana, la idea es quedarse por el noreste de la isla, y aprovechar para empezar a conocer alguno de sus valles más famosos como el de Hermigua, todo un placer para los sentidos, y acercarnos a alguno de sus muchos miradores como el de Abrante, todo un espectáculo con su pasarela de cristal suspendida a más de 600 metros del suelo y en donde si el tiempo acompaña, tendremos al Teide como telón de fondo. Por la tarde, de vuelta en San Sebastián de La Gomera, es el momento ideal para descubrir lo que esconde la pequeña capital de la isla, con un pequeño centro histórico en donde destaca la Torre del Conde, la edificación militar más antigua de las Islas Canarias.
  • Día 2: Parque Nacional de Garajonay. En verdad la mañana del segundo día en La Gomera yo la dediqué a bucear con el único centro de buceo que hay, a día de hoy. en la isla, Buceo en La Gomera y es que de todas las islas que conforman el archipiélago, esta es la única que no es, aún un referente en este campo. Sinceramente muy recomendable pero si no os va eso, ir directamente y de buena mañana, a descubrir la estrella indiscutible de la isla, el Parque Nacional de Garajonay. Nosotros fuimos a media mañana, después del buceo, y ese día ya nos recorrimos un par de los 18 senderos que hay dentro del Parque y la verdad es que alucinamos. Imprescindible no, lo siguiente.
  • Día 3: Parque Nacional de Garajonay. Y es que con un día se queda corto este lugar, y es por eso que le dedicamos también este tercer día entero a realizar varias de sus rutas. Concretamente ese día hicimos la ruta número 2, la 9 y la que para nosotros fue nuestra favorita, la ruta 12.
  • Día 4: Valle Gran Rey. En la costa oeste de la isla se abre este lugar que se abre al mar y vive de él. Aquí se encuentran las mejores playas de la isla, los mejores restaurantes para comer pescado fresco y marisca y, sin duda, los mejores atardeceres de toda La Gomera. Antiguo reducto hippie con alguno que otro aún atrapado allí, es un lugar con mucho encanto y, sobretodo, con mucho sol, a pesar de que a pocos kilómetros de distancia, en las cumbres del Garajonay, esté cayendo la de san quintín y haga un frío de mil demonios. Además es el lugar perfecto para partir en busca de cetáceos y es que las aguas que rodean La Gomera son uno de los mejores lugares de todas las Islas Canarias para verlos.
  • Día 5: Vallehermoso. Para el último día en la isla, teniendo en cuenta que posiblemente nuestro ferry zarpará al mediodía o poco después, dejamos el lado noroeste de la isla por descubrir, con precioso palmerales desde donde sale uno de los manjares de la isla, la miel de palma, y núcleos de población ocupando las escarpadas laderas que caen a plomo hasta el mar. Para terminar, y antes de desembocar de nuevo en Agulo, uno de los lugares más curiosos de la isla es El Cepo, también llamado Montaña Roja, y desde donde igual nos despediremos de la isla con unas vistas increíbles sobre su norte y la vecina isla de Tenerife en frente.

· Dónde dormir en La Gomera

Y así, con la ruta ya hecha, nos asaltaba la duda de en qué lugar de la isla sería mejor plantar nuestro nido durante las 4 noches que pasaríamos en ella y, la verdad, no fue tarea fácil decidirse.

El motivo es que a pesar de que la isla es pequeña en tamaño, su orografía, escarpada donde las haya, hace que moverse de un lado a otro sea lento, y es que las carreteras, como os hemos comentado, son un sinfín de curvas y de cuestas que no permiten grandes carreras hasta el punto que juntar la distancia que separa, por ejemplo, Valle Gran Rey con San Sebastián de La Gomera, que distan una de la otra en apenas 50 kilómetros, te lleve casi hora y media con lo que teníamos que pensar muy bien donde establecernos.

Al final, después de darle muchas vueltas, tomamos la que según nosotros es la mejor decisión que se puede tomar y aunque era algo que no habíamos hecho en ninguna de las demás islas, en esta nos quedaríamos en dos lugares distintos, concretamente la primera noche la pasaríamos en San Sebastián de La Gomera y las otras tres en Valle Gran Rey.

Para San Sebastián de La Gomera finalmente nos quedamos en el Hotel Colombina, un lugar sencillo, barato y sin grandes lujos pero donde nos atendieron de maravilla y eso es más de lo que hicieron en otros lugares, como os contaré en las siguientes crónicas (spoiler: no os alojéis en el Hotel Torre del Conde).

En cambio, para Valle Gran Rey, al estar allí tres noches, nos alojamos en los Apartamentos Guahedun, que reservamos el día antes de llegar y en donde estuvimos más que a gusto, a tocar de la Playa de Las Vueltas, una de las más bonitas de la localidad, y con unas instalaciones estupendas. Muy recomendable, la verdad.

Y ahora ya con esto, solo queda recorrer, descubrir y maravillarse con todo lo que tiene por ofrecer al visitante la isla de La Gomera, que aunque muchas veces eclipsada por sus vecinas más famosas y concurridas, bien merece un viaje en si solo para ella, y es que si dais el paso de dedicarle toda vuestra atención y el tiempo que realmente se merece, os aseguro que no os decepcionará, como veremos en las siguientes crónicas….

Seguimos?????

Baja California Sur: Bahía Concepción, las mejores playas del Mar de Cortés

9 de octubre de 2020

Existe un lugar, unos 100 kilómetros al norte de Loreto, donde se esconden, según dicen, las mejores playas de la Baja California Sur.

Dicen que, en ellas, las olas llegan como si de un susurro se tratara, que sus aguas son cálidas, cristalinas y que, según como brille el sol, te muestran colores que no sabías ni que existían en la paleta. También dicen que, estas mismas aguas, son el hogar de incontables tortugas marinas, delfines, lobos de mar y de hasta del mismísimo tiburón ballena. Dicen, en definitiva, que se trata del un paraíso oculto en el Mar de Cortés y eso, como comprenderéis, es algo que, nosotros, teníamos que ver con nuestros propios ojos.

Este lugar se llama Bahía Concepción y si lo miráramos desde el espacio, o si nos queda mal, también nos puede servir tirar de Google Earth, veríamos una enorme lengua de mar que se adentra durante varias decenas de kilómetros en la península de la Baja California, al sur de la localidad de Heroica Mulegé, como si de una herradura invertida se tratara y veríamos que, el estrecho que separa una orilla de la otra, a la hora de unirse con el Mar de Cortés, apenas llega a los 4 kilómetros de ancho, motivo por el cual apenas hay corrientes en sus aguas y es que en ocasiones se asemeja más a un lago que no a un mar.

Así que con la intención de descubrir este secreto, nos levantábamos temprano, cuando aún el calor no apretaba lo suficiente como para no dejarte ni respirar, y entre colibrís, desayunábamos en la terraza de nuestro hotel, antes de subirnos al coche y ponernos a recorrer esos paisajes superlativos que tanto nos están gustando durante este Road Trip por la Baja, entre enormes cardones gigantes y la más absoluta nada.

La Mejores playas de la Baja California Sur

Nuestro objetivo, durante el día de hoy, no era otro que poder conocer el máximo numero de esas playas de las que hablan posible, aunque sin volvernos locos, ya que queríamos poder disfrutar de aquellas en las que paráramos durante un rato, sin prisa, y haciendo, siempre, lo que nos viniera en gana.

Sorprendentemente, estas playas de las que hablan, apenas son visitadas por el turismo extranjero, que en esta zona de la Baja California se centra mucho en la pesca y, cuando es temporada, en el avistamiento de ballenas, y son muy frecuentadas, en cambio, por gente local, que se acerca a ellas desde poblaciones cercanas y no tan cercanas, para pasar un día en remojo y en familia, como íbamos a ver durante toda la jornada.

Desde la primera vez que se abre delante ti Bahía Concepción, ya te das cuenta que no tiene nada que ver con todo lo que has visto hasta ahora en la Baja California Sur, y es que es imposible no ir parando cada dos por tres en la cuneta para bajar del coche y maravillarte con lo que tienes enfrente, y es que se trata de una zona salvaje, en donde las únicas edificaciones que nos vamos encontrando son las palapas que la gente ha ido construyendo en la orilla del mar, ya sea para pasar el día, o incluso, como encontramos en alguna de las playas, para vivir.

Pero nada más, y es por eso que, si tienes pensado, como nosotros, pasar el día de playa en playa tienes que llevarte, desde Loreto en este caso, todo lo necesario para ello, y cuando digo todo lo necesario me refiero a liquido, ya sea agua, cerveza o lo que guste, pero en cantidades industriales, y es que en esta zona de la Baja es donde más calor, con diferencia, hemos pasado, y algo de comer, porque los restaurantes, obviamente, brillan por sus ausencia, como mucho, en alguna de las playas, encuentras alguna caravana que te vende ceviche, recién hecho, eso si, y almejas, pero nada más.

Nosotros, ilusos, al salir tan temprano de Loreto, dejamos el avituallamiento para más adelante y tuvimos que llegar hasta casi la entrada de Heroica Mulegé para poder aprovisionarnos y llenar el coche de combustible, y es que no hay ninguna gasolinera desde que abandonas la antigua capital de las californias hasta la siguiente localidad, 135 kilómetros después.

De todas formas, lo dicho, conducir por esta carretera es todo un placer, aunque tienes que ir muy al loro de no despistarte con algunos de los paisajes más increíbles de la Baja California, sino quieres acabar metido, con tu coche, en el fondo del mar.

Y es que incluso desde la carretera puedes ver, perfectamente, como pastan por el fondo del mar las tortugas verdes, que van saliendo a respirar a cada poco, o los enormes bancos de sardinas que se van haciendo y deshaciendo, hacia un lado y hacia otro, huyendo de sus potenciales depredadores y creando, al mismo tiempo, figuras geométricas imposibles de descifrar.

Playa Santispac

Al haber tenido que llegar casi hasta la entrada de Heroica Mulege para cargar la neverita portátil que llevamos de hielo, cerveza y agua, empezaríamos nuestro tour por las mejores playas de Bahía Concepción por la más alejada de Loreto y, muy probablemente, una de las más conocidas de la zona, Playa Santispac.

El Motivo? Salta a la vista.

Se trata de una pequeña bahía en forma de media luna dentro de la misma bahía, donde la fina arena blanca se funde con las aguas cristalinas del mar, y en donde distintos islotes emergen, desperdigados, del Mar de Cortés, creando una estampa sin igual. Además, en un extremo de la playa, una laguna se adentra en los manglares que rodean el arenal y permiten remar marisma hacia adentro para observar la fauna que habita en ellos.

La verdad es que el lugar promete, pero decidimos observarlo solo desde las alturas y seguir hacia otras playas y es que al ser la primera que uno se encuentra al venir desde Heroica Mulege, a esa hora de la mañana ya eran varias las rancheras que habían ocupado la playa y sus palapas, y como de camino hacia aquí habíamos pasado por playas que estaban totalmente desiertas, decidimos seguir en busca de ellas.

Playa Los Cocos

Y así fue como llegamos, unos pocos kilómetros más adelante, a Playa Los Cocos y nos topamos, de golpe, con el paraíso entero para nosotros solos.

Siguiendo un poco la misma tónica que para llegar a las demás, hemos de estar atentos para encontrar las salidas de la carretera que te llevan hasta las playas, y es que la carretera es un sinfín de curvas en una dirección y en otra con lo que te encuentras, la mayoría de las veces, estos desvíos de golpe, sin contar que las indicaciones no son más que un pequeño cartel escrito a mano por lo que hemos de agudizar los sentidos si no nos los queremos saltar.

Para llegar a la Playa Los Cocos, primero tomamos una pequeña pista forestal que cruza, por un lateral, el manglar, hasta que deja atrás una pequeña construcción abandonada para llegar, ahora ya si, a la misma orilla del mar.

En ella, pequeñas palapas dan la sombra necesaria para poder salir del agua de vez en cuando, y es que como he dicho, el calor, aquí, cuando cae, es realmente insoportable.

Además nos sorprende, al hablar con la gente local, que por las fechas en que estamos, nos comenten que este ya no cae con la misma intensidad que durante el verano, que el calor ya ha dejado de apretar, con lo que no nos queremos ni imaginar lo que debe ser esta zona de la Baja California Sur durante los meses en los que más aprieta.

Aquí nos damos los primeros baños en Bahía Concepción, primeras chelas y primeros momentos de tranquilidad en este pequeño paraíso a orillas del mar, aunque la curiosidad nos puede más que la comodidad y en un par de horas nos subimos al coche para continuar y acercarnos a nuestra siguiente parada, aunque breve, la Playa El Burro

Playa El Burro

Y es que este lugar es, a lo sumo, curioso.

El guión es el mismo, playas de arena blanca, aguas de colores imposibles, calmadas y cristalinas, pero con una peculiaridad: en la misma orilla del mar, a escasos centímetros del agua, las palapas que ocupan las otras playas han sido substituidas por cabañas de hasta dos pisos, autenticas casas, una al lado de la otra ocupando prácticamente la totalidad del litoral.

Algunas de ellas, cuando es temporada alta al menos, ahora no, hacen las funciones de restaurantes pero otras son eso, viviendas, que la gente se ha ido construyendo con el paso del tiempo y ahora tienen, ya sea para ellos mismos o para alquilar.

Según nos dijeron, por entre 4.000 y 8.000 US$ al año una de ellas puede ser tuya, así que si alguien quiere pegarse un año sabático alejado de todo y de todos ya sabe por donde empezar.

La verdad es que el lugar es curioso, las cosas como son, y aquí, a diferencia de las otras playas, la soledad escasea, y es que muchas de las casas están ocupadas por sus inquilinos, que se divierten tomando cervezas dentro del mismo mar, en donde clavan las sombrillas y plantan las hamacas, en un intento de esquivar al calor.

Sin embargo, después de verlo y de buscar, infructuosamente, algún lugar para comer, nos subimos de nuevo al coche en busca de nuestra deseada soledad, en busca de nuestra siguiente parada.

Playa El Coyote

Y es que aunque nuestra siguiente playa también tenía una zona edificada en un extremo, el otro es totalmente salvaje, y hacia allí es donde nos dirigimos, hacia la Playa El Coyote, una de las más bonitas que visitaríamos en Bahía Concepción, en nuestra opinión.

La tónica, la misma, con lo que no me voy a repetir, estamos en EL PARAÍSO.

Así que una vez instalados en nuestra palapa de turno, solo nos queda disfrutar.

Una de las cosas más fascinantes de las playas de la Bahía Concepción son sus aguas. Y ya no me refiero a sus color, que lo es, ni a su nitidez, que también lo es, sino que están tan y tan calmadas que parecen, directamente, una piscina. No recuerdo ningún otro lugar a los que hayamos viajado en que hayamos encontrado unas aguas tan quietas como esas, pero es que solo se alteran por tu paso en ellas, sino se trata de un espejo en medio del mar.

Algo a tener en cuenta también, es a la hora de meterse al agua, y es importante que lo recordéis y ya no solo para las playas de Bahía Concepción sino para las playas de la Baja California Sur en general.

Y es que en sus orillas, como fácilmente descubriréis si prestáis un poco de atención, enterradas en la arena se encuentran gran numero de mantarayas, normalmente ejemplares jóvenes que se esconden allí de los posibles depredadores como las orcas o los lobos marinos y que si no nos damos cuenta, y los pisamos, nos podemos llevar un doloroso recuerdo de nuestro baño en el Mar de Cortés, a parte que podemos incluso causarle la muerte al pobre animal con lo que es muy importante meterse en el agua, a parte de que calzados con escarpines o similar, arrastrando los pies por el fondo, para que con las vibraciones que creemos puedan advertir nuestra presencia y largarse antes de que suceda nada. De esta manera nosotros disfrutaremos del baño y ellos de su hogar, que al final es lo que es el mar.

Playa El Requesón

Con todo, las horas iban pasando y aunque no queríamos que el día terminara, este iba llegando a su fin pero no queríamos irnos sin visitar un último lugar que teníamos marcado desde que lo habíamos visto desde la carretera esta mañana, la Playa El Requesón.

Esta es otra de las más visitadas y es que se trata de un lugar de escándalo, una pequeña bahía con una isla cerrándola prácticamente en su totalidad, en medio de un paisaje repleto de cardones que llegan casi a la misma orilla del mar.

Pues bien, por si fuera poco, una lengua de arena une las dos orillas pudiendo cruzar la bahía andando y sin hundirse más allá de las rodillas, siempre que las mareas lo permitan, claro.

En ella encontramos las típicas palapas y en ellas a parejas de jóvenes locales con su ranchera casi metida en el mar, pasando el día entre carantoñas y cervecitas.

Aquí también fue el único lugar donde nos pidieron entrada, concretamente 50 Pesos Mexicanos (2€) a modo de donativo para la conservación del lugar, aunque habíamos leído que en otras playas también piden un pequeño pago, aunque igual solo es en temporada alta, que también puede ser.

Y, por suerte para nosotros, aquí también encontramos una vieja y destartalada caravana, en donde un matrimonio mexico-americano, servían ceviche recién preparado y almejas que cogían directamente del mar, a parte de cerveza fría, que guardaban en una nevera encendida a base de juntar las baterías de dos coches para conseguir suficiente electricidad.

Y de esta forma, charlando con ellos, entre tostas de ceviche y Tecate’s razonablemente frías, poníamos el punto y final a nuestra ruta por las mejores playas de la Bahía Concepción.

La verdad es que el lugar nos había sorprendido y creemos que incluso se le debería dedicar una visita más en profundidad, pero este es el problema de la Baja California, que en cada lugar que paras te quieres quedar, y ni con un año de viaje tendrías suficiente y a todo lo querrías dedicar más y más.

Así que sin mirar atrás, volvíamos a encarar la carretera de nuevo en dirección a Loreto, donde mañana empezaríamos a descubrir lo que escondía su Parque Nacional, pero eso, ya sabéis, es otra historia.

Seguimos??

DATOS PRÁCTICOS

· Dónde dormir en Loreto: Nosotros estuvimos cuatro noches en Loreto y para dormir elegimos el Hotel 1697 Loreto, justo en el centro de la localidad, en la misma Plaza Cívica, y que tuvimos, durante toda nuestra estancia, entero para nosotros.

Y el lugar nos encantó, las cosas como son: se trata de un hotelito pequeño, regentado por un belga aficionado a la cerveza y por una mexicana, que consta de 8 habitaciones distintas que dan a un patio donde una piscina hace las delicias de todos durante las horas de más calor.

No es de los más baratos, las cosas como son, pero nos dimos el capricho: Doble con desayuno para 4 noches, 260€.

Muy recomendable.

· Dónde comer en Loreto: Y es que como Loreto lo tiene todo, hemos de decir que si, también en Loreto se come de maravilla. No pudimos ir a todos los lugares que nos recomendaron ya que principalmente solo cenábamos allí ya que durante el día estábamos descubriendo los secretos de los alrededores pero de los lugares a los que fuimos podemos recomendar absolutamente todos.

  • Mi Loreto: Sin duda alguna nuestro favorito de todos y en donde hubiéramos ido día si, día también. Comida mexicana de toda la vida hecha con mucho cariño y productos de calidad. Además la extrema amabilidad de su personal hacía que no pudiéramos resistirnos a entrar cada vez que pasábamos por delante aunque solo fuera a tomarnos una margarita que, por cierto, son las mejores de la localidad.
  • Playa Blanca Restaurante: situado en la avenida principal, a pocos pasos del centro, se trata del numero 1 de Tripadvisor y destaca por sus platos con el mar de protagonista. Un servicio también estupendo y en donde recomiendo las almejas chocolatas gratinadas. Que placer, por favor.
  • Hotel Oasis: este hotel es el único de Loreto que tiene salida al mar y fuimos a él porque nos lo recomendaron para ir a probar una de las especialidades de la región: la Almeja Totemada. Este plato se hace enterrando las almejas chocolatas en la arena de la playa y haciendo una especie de horno con ella, al mismo tiempo que se van quemando hojas de palma encima para darle el calor necesario para cocinarlas. Las almejas me encantaron, así como las vistas y la tranquilidad del lugar, aunque si no fuera por ello creo que no lo recomendaría ya que sus margaritas dejan mucho que desear y, la verdad, no es barato. Pero lo dicho, para ir un sábado (es el único día que hacen el espectáculo de las almejas Totemadas) y ponerse fino de almejas y ostras creo que vale la pena.
  • El Zopilote Brewing Co.: Este es el restaurante del hotel, en donde el dueño belga de este se ha montado una cervecería artesana. Hay varios tipos de cerveza según producción (yo las probé todas, obviamente) y hacen platillos para acompañar que están buenos y cuyas raciones son más que generosas. También recomendable.

Baja California Sur: Loreto, la joya oculta del Mar de Cortés

8 de octubre de 2020

Aún el día no terminaba de clarear del todo cuando nos sentábamos en la azotea de nuestro hotel para observar la bahía de La Paz en silencio, mientras el olor del desayuno empezaba a ganar la partida a los aromas de la ciudad, y nos despedíamos, por unos días al menos, de este increíble lugar en donde habíamos disfrutado como enanos en las jornadas que habíamos pasado aquí.

Lo que nos tranquilizaba era precisamente eso, que no se trataba de una despedida ni nada parecido, sino más bien de un hasta luego y es que aún teníamos muchas aventuras que vivir en La Paz y sus alrededores, pero sería en uno días, y es que ahora tocaba volver a subirnos al coche para mirar hacia el norte y ver que nos tenía guardado la Baja California Sur menos conocida y este increíble mar que teníamos delante y que empezaba a recibir las primeras luces del día.

El motivo por el que visitábamos La Paz en dos veces y no del tirón, era porque queríamos ganar unos días para ver si teníamos suerte y las autoridades daban por empezada la temporada del tiburón ballena en la bahía, algo que normalmente ocurre desde principio de octubre hasta mayo, pero que este año, con todo el tema de la Pandemia y demás, se estaba retrasando más de la cuenta a pesar de que los tiburones ya hacía días que habían llegado en su migración anual, pero por culpa de la absurda burocracia, a pesar de tenerlos ahí, a tirar de piedra, no nos podíamos meter en el agua con ellos, como mínimo de forma legal.

No tengo ningún problema con las normas de conducta en Parques Nacionales y cosas por el estilo, más bien al contrario, creo que en muchos casos son completamente necesarias para la conservación de estos, pero cuando lo que te impide vivir momentos inolvidables como el poder nadar con el pez más grande del mundo es un simple papel que alguien tiene que hacer en un despacho, la verdad es que me pone de muy mala leche, las cosas como son.

Playa del Tecolote, una porción del Mar de Cortés más salvaje

Y una vez dicho esto, seguimos en donde nos habíamos quedado, y eso era dejando nuestro hotel para dirigirnos hacia uno de los lugares que más ganas teníamos de conocer en este viaje que no era otro que el Pueblo Mágico de Loreto y su Parque Nacional, situados al norte, a unas 4 horas de distancia en coche desde La Paz.

Pero antes, y de ahí precisamente el madrugón, queríamos echar un vistazo a una de las playas más conocidas del norte de La Paz, con permiso, claro está, de Playa Balandra: se trata de la Playa El Tecolote, vecina de Balandra, y a donde llegábamos en poco más de media hora de conducción por la carretera que sale del este de La Paz para encontrarnos con un paisaje infinito, donde el azul del Mar de Cortés se entremezclaba con el del cielo haciendo totalmente imposible adivinar donde empezaba uno y terminaba el otro, con una kilométrica playa por la orilla de la cual se iban desenterrando las rayas a nuestro paso y con el desierto a nuestras espaldas, plagado de enormes cardones por entre los que los correcaminos (Geococcyx californianus) y las liebres de california (lepus californicus) huían de nosotros como si de las serpientes de cascabel se tratara.

La verdad es que el paisaje era increíble, y pensábamos en como un lugar que en muchos otros destinos sería la estrella indiscutible, se queda totalmente en un segundo plano por el hecho, casual, de tener cerca a un lugar que, por el motivo que sea, justificado o no, llama mucho más la atención, en este caso estamos hablando de la Bahía de Balandra (realmente espectacular, como descubriremos unos días después), que atrae todas las miradas de los que hasta aquí se acercan.

Con todo, dejamos de lado las pequeñas construcciones que hay en un extremo de la playa y que hacen de improvisados bares y restaurantes para alejarnos de cualquier presencia humana y disfrutar, aunque solo fuera por unas pocas horas, de la soledad del desierto por un lado y del mar por otro, recortándose, justo enfrente nuestro, el lugar donde habían residido nuestros sueños las dos jornadas anteriores, la Isla de Espíritu Santo.

Espíritu Santo en el horizonte…

La verdad es que era un lugar en donde no nos hubiera importado, en absoluto, quedarnos el día entero, aprovechando para comernos un ceviche recién hecho en alguno de sus chiringuitos y, quien sabe, tal vez alguna margarita que otra al atardecer, y si encima hubiéramos tenido la suerte de coincidir con la luna nueva o los días inmediatamente posteriores, habernos bañado en sus aguas de noche mientras la bioluminiscencia se incendiaba a nuestro paso, y es que este es uno de los mejores lugares de La Paz para apreciar este fenómeno si se dan las condiciones adecuadas. Nada mal el plan, verdad??

Loreto, Pueblo Mágico

Pero nuestros planes, en cambio, pasaban por conducir durante 400 kilómetros a través de la carretera Transpeninsular hasta la preciosa Loreto, la perla del Mar de Cortés, que descansa relajada a orillas de las tranquilas aguas de la Bahía que le da nombre, enclaustrada entre ella y la Sierra de la Giganta, y en donde nos aguardaban nuevas aventuras para los días posteriores aunque eso, a estas alturas, aún no lo sabíamos.

Ya solo llegar a ella, si te gusta conducir, tiene su qué y es que una vez dejas atrás la ciudad de La Paz, el paisaje cambia por completo y los asentamientos humanos se limitan a enormes ranchos en medio del desierto, en donde es más fácil cruzarte con un coyote que con una persona, con lo que es imprescindible salir de la ciudad con el deposito bien lleno de combustible sino quieres tener más aventuras de la cuenta que contar.

De hecho, el primer núcleo importante de población que te encuentras es Ciudad Constitución, a más de 200 kilómetros de La Paz, y entre ellas, la aridez más extrema, rectas de casi 100 kilómetros en donde has de dar buena cuenta de un termo de café para no dormirte y el omnipresente vuelo por encima de tu cabeza de los zopilotes en busca de su ración diaria de desgracia.

Es unos kilómetros más adelante, en Ciudad Insurgentes, en donde nos desviamos de nuevo en dirección otra vez al Mar de Cortés para que el paisaje cambie drásticamente, dando lugar a uno de los tramos más bonitos y espectaculares de todo nuestro Road Trip por la Baja California Sur: aquí las infinitas llanuras por las que hemos circulado durante horas se empiezan a ondular a medida que avanzamos y se cubren de miles y miles de enormes cardones, creando una estampa magnifica de estos cactus tapizando todo lo que la vista alcanza para más adelante, una vez nos encontramos con las primeras estribaciones de la Sierra de la Giganta, discurrir por cañones de tierra quemada en una carreterita que va empalmando una curva tras otra y en donde uno ha de poner los 5 sentidos para no llevarse ningún susto en el pasaporte.

Y es entonces cuando, en una de estas curvas cerradas, vuelve a aparecer, imponente, frente a ti, el Mar de Cortés.

Aquí, de nuevo, la carretera vuelve a cambiar por completo, ahora toca volver a dirigirse al norte, siempre flanqueado de nuevo por el mar y por la Bahía de Loreto, que ya empezamos a descubrir mientras dejamos atrás sus primeras islas al mismo tiempo que no desviamos la mirada de sus aguas, en busca de alguna sorpresa que nos de la bienvenida a este precioso rincón de la Baja California Sur.

Suponemos que es por la paliza que significa llegar hasta aquí desde los destinos turísticos más masificados de la Baja California Sur (Los Cabos y La Paz), pero la localidad de Loreto sigue al margen de todo, y de eso nos damos cuenta nada más llegar a ella, y es que esta nos recibe con sus calles y avenidas prácticamente desiertas, soledad solo alterada muy de vez en cuando por algún transeúnte solitario, que no puede esconder su sorpresa al vernos cargados bajo el terrible calor que a esas horas caía sobre nuestras cabezas, calor que muy probablemente tenía algo que ver con esa soledad y eso a pesar de que la época con las temperaturas más altas, según nos comentan, ya ha pasado, aunque, para nosotros, aún así, era algo que nos costaba de soportar.

Por ese motivo fue que, como teníamos tiempo de sobra (nos íbamos a quedar en Loreto 4 días), decidimos empezar a conocer la localidad más tarde, y esperamos pacientemente a que las temperaturas dieran una tregua desde la piscina de nuestro hotel, en donde eramos los únicos huéspedes, tomándonos una margarita tras otra, impacientes, eso si, para ver que nos escondía este lugar.

Loreto fue el primer asentamiento español en la Baja California y fue desde allí donde se expandieron los jesuitas con la intención de evangelizar a la población original de la península, en su afán de occidentalizar hasta el último rincón del planeta.

De hecho, la Misión de Nuestra Señora de Loreto fue el primer asentamiento de las Californias, siendo fundada por el jesuita Juan María Salvaterra en el año 1697 y es este uno de los mejores lugares para empezar la visita a esta localidad que desde el año 2012 esta considerada como uno de los 132 Pueblos Mágicos de México.

Misión de Nuestra Señora de Loreto

Cuando por fin salimos a la calle, nos encontramos con unas calles no mucho más llenas de gente que al llegar, y en donde se respiraba una tranquilidad absoluta, solo rota por los sonidos de los pájaros que iban de una copa de un árbol a otra en busca de esa sombra que les refugiase un poco, y por alguna conversación de portal, nada más, algunos colibríes retomaban sus quehaceres de flor en flor, y las tiendas que pueblan el centro de Loreto empezaban a subir sus persianas, esperando esos clientes que no se yo muy bien de donde iban a salir, en claro contraste con lo que habíamos vivido en las jornadas anteriores tanto en Los Cabos como en La Paz.

Junto a la Misión, y a muy poca distancia de ella, la Plaza Cívica se levantaba como el centro de todo, y desde allí, adoquinadas calles cubiertas por completo por frondosas copas, invitan a pasear absorbiendo los aromas de Loreto, devolviendo las sonrisas que te regalaban sus habitantes e intentando comprender el motivo por el que esta joya pasaba desapercibida por mucha gente, si a nosotros, en tan solo unas pocas horas, ya nos había ganado por completo.

Es siguiendo una de estas calles de postal que te lleva hacia una de las arterias de la ciudad que no podía ser otra que su Malecón.

Y es que Loreto no es solo conocida por ser la capital histórica de las Californias, como reza orgullosa en la fachada de su Ayuntamiento, sino que se levanta a orillas de otra de las maravillas del Mar de Cortés, y que es el principal motivo por el que nos hemos acercado hasta aquí, que no es otro que la Bahía de Loreto y el Parque Nacional del mismo nombre.

El Parque Nacional Bahía de Loreto

Creado en el año 1996, abarca casi 200.000 hectáreas en donde se concentran hasta 30 especies de mamíferos marinos diferentes, siendo el lugar de todo México con mayor numero de especies y eso, amigos, es mucho decir.

Lo forman las aguas de la Bahía junto con 5 islas principales, como son Coronados, Isla del Carmen, Danzante, Monserrat y Santa Catalina, junto con otros tantos islotes, todas ellas de origen volcánico, aunque lo que hace de estas aguas realmente especiales es que es uno de los mejores lugares en el mundo para ver al animal más grande de la tierra, la Ballena Azul, que acude cada año a estas aguas ricas en nutrientes entre los meses de febrero y marzo para deleitar a toda la gente que hasta aquí se acerca.

Desgraciadamente para nosotros nuestra visita no coincide con esos meses aunque las aguas e islas que forman el Parque Nacional esconden tesoros que se pueden visitar durante todo el año, así que son una visita más que obligada para cualquier viaje que se precie por la Baja California Sur, como descubriríamos más adelante.

Con todo, en apenas unas horas, Loreto, la joya oculta del Mar de Cortés, se estaba haciendo un hueco en nosotros a pesar de que a esas alturas aún no sabíamos lo grande que iba a ser, mientras el sol se escondía sobre el Golfo de California y la gente iba retomando sus vidas, llenando las calles de alegría y de sonrisas y nosotros, mudos observadores, nos íbamos acercando más y más. Y claro, pasó lo que tenía que pasar, aunque eso, amigos, lo veremos en próximos episodios…

Seguimos??

DATOS PRACTICOS

· Cómo llegar a Loreto: Loreto, a pesar de ser una localidad relativamente pequeña, tiene un Aeropuerto Internacional que principalmente opera con algunas ciudades de Estados Unidos y algún vuelo semanal desde el DF. Esto es debido, sobretodo, a que es uno de los lugares con mejor fama para la pesca deportiva de toda la Baja California y eso atrae a estadounidenses durante gran parte del año.

Con todo, la mejor forma de llegar a Loreto en nuestro caso es, como he dicho durante la entrada, por carretera, siendo esta, además, un atractivo en si mismo.

Eso si, guardar para ello, desde La Paz, unas cuatro horas mínimo y, sobretodo, salir de esta con el depósito de combustible bien lleno ya que las gasolineras en las ciudades están casi una encima de la otra pero fuera de ellas brillan por su ausencia.

· Dónde dormir en Loreto: Nosotros estuvimos cuatro noches en Loreto y para dormir elegimos el Hotel 1697 Loreto, justo en el centro de la localidad, en la misma Plaza Cívica, y que tuvimos, durante toda nuestra estancia, entero para nosotros.

Y el lugar nos encantó, las cosas como son: se trata de un hotelito pequeño, regentado por un belga aficionado a la cerveza y por una mexicana, que consta de 8 habitaciones distintas que dan a un patio donde una piscina hace las delicias de todos durante las horas de más calor.

No es de los más baratos, las cosas como son, pero nos dimos el capricho: Doble con desayuno para 4 noches, 260€.

Muy recomendable.

· Dónde comer en Loreto: Y es que como Loreto lo tiene todo, hemos de decir que si, también en Loreto se come de maravilla. No pudimos ir a todos los lugares que nos recomendaron ya que principalmente solo cenábamos allí ya que durante el día estábamos descubriendo los secretos de los alrededores pero de los lugares a los que fuimos podemos recomendar absolutamente todos.

  • Mi Loreto: Sin duda alguna nuestro favorito de todos y en donde hubiéramos ido día si, día también. Comida mexicana de toda la vida hecha con mucho cariño y productos de calidad. Además la extrema amabilidad de su personal hacía que no pudiéramos resistirnos a entrar cada vez que pasábamos por delante aunque solo fuera a tomarnos una margarita que, por cierto, son las mejores de la localidad.
  • Playa Blanca Restaurante: situado en la avenida principal, a pocos pasos del centro, se trata del numero 1 de Tripadvisor y destaca por sus platos con el mar de protagonista. Un servicio también estupendo y en donde recomiendo las almejas chocolatas gratinadas. Que placer, por favor.
  • Hotel Oasis: este hotel es el único de Loreto que tiene salida al mar y fuimos a él porque nos lo recomendaron para ir a probar una de las especialidades de la región: la Almeja Totemada. Este plato se hace enterrando las almejas chocolatas en la arena de la playa y haciendo una especie de horno con ella, al mismo tiempo que se van quemando hojas de palma encima para darle el calor necesario para cocinarlas. Las almejas me encantaron, así como las vistas y la tranquilidad del lugar, aunque si no fuera por ello creo que no lo recomendaría ya que sus margaritas dejan mucho que desear y, la verdad, no es barato. Pero lo dicho, para ir un sábado (es el único día que hacen el espectáculo de las almejas Totemadas) y ponerse fino de almejas y ostras creo que vale la pena.
  • El Zopilote Brewing Co.: Este es el restaurante del hotel, en donde el dueño belga de este se ha montado una cervecería artesana. Hay varios tipos de cerveza según producción (yo las probé todas, obviamente) y hacen platillos para acompañar que están buenos y cuyas raciones son más que generosas. También recomendable.

· Qué hacer en Loreto: Pues sinceramente, sería más fácil hablar de qué no hacer en Loreto porque en esta localidad dejada de la mano de dios hay infinidad de cosas por hacer. Nosotros estuvimos 4 días pero si hubiéramos estado dos semanas no nos hubiéramos aburrido ni un solo día.

  • Avistamiento de Ballenas: Como he dicho antes, la actividad estrella de este lugar es el avistamiento del animal más grande del planeta, la Ballena Azul, que pasa aquí los meses de febrero y marzo aunque no solo de esta especie de cetáceo vive Loreto y es que en sus aguas, durante todo el año, se pueden ver orcas, ballenas de aletas, calderones y grandes grupos de distintas especies de delfín, y cuando me refiero a grandes grupos hablo de miles de ellos nadando a la vez.
  • Tours por el Parque Nacional Bahía de Loreto: Todas las islas que conforman el Parque Nacional pueden ser visitadas, y ello significa un día de aventuras en el mar, en donde te cruzaras, de bien seguro, con lobos marinos, tortugas, mobulas, ballenas, infinidad de aves y los mencionados delfines, cuyo avistamiento está prácticamente asegurados. Nosotros realizamos dos Tours distintos por el parque, uno a la Isla Coronados y otro a la Isla del Carmen que os contaremos en próximas entradas del Blog.
  • Buceo en el Parque Nacional Bahía de Loreto: Yo me quedé con las ganas de bucear en el Parque Nacional pero hay varias decenas de puntos de inmersión que harán las delicias de los que hasta aquí se acerquen y, lo mejor de todo, aún hay muchos más por descubrir y es que como decíamos, todo es aún posible en Loreto.
  • Visitar la Bahía Concepción: Situada unos 100 kilómetros al norte de Loreto, en esta bahía de aguas calmas y cristalinas se encuentran uno de los secretos mejor guardados de la Baja California Sur: las mejores playas que hayamos visto en nuestro Road Trip. Nosotros visitamos algunas de ellas uno de los días que pasamos en Loreto y no defraudó. Lo subiremos, también, en próximas entregas.
  • Visitar la Sierra de la Giganta: Y si por algún extraño motivo te cansas de mar, la vecina Sierra de la Giganta te regalará excursiones salvajes en busca de misiones perdidas, pinturas rupestres o petroglifos. Nosotros no la pudimos visitar por el calor extremo que aún hacía pero lo tenemos, sin duda pendiente.

Buceo en La Paz: Barcos hundidos en el Mar de Cortés

7 de octubre de 2020

Después del escandalosamente épico día que pasamos ayer en el Parque Nacional del Archipiélago de Espíritu Santo, no podía esperar ni un minuto más para poder meterme de nuevo en el agua y, esta vez, explorar sus fondos marinos y es que si desde la superficie ya habíamos alucinado, bucear en esas aguas tenía que ser lo más y es que, no en vano, La Paz es una de las capitales del buceo de todo México y es que bañando sus aguas el Mar de Cortés, todo lo que se puede decir de ellas es poco.

No olvidemos que estamos en Acuario del Mundo, tal y como dijo Jacques-Yves Cousteau.

Así que puntual, mientras Adri se quedaba durmiendo en la habitación con la intención de recuperar un poco de sueño y de fuerzas de estos primeros días tan trepidantes que llevábamos de viaje y, sobretodo, para tostarse luego en la piscina del hotel, me presentaba, de nuevo, en las oficinas de Dive in La Paz donde me recibía la sonrisa de Alexia y me presentaban a la que iba a ser mi guía durante el día de hoy, Andrea, me probaba el equipo y, ahora si, y sin tiempo que perder, nos dirigíamos a la marina donde nos estaba esperando la panga que nos tenía que llevar, en unos 45 minutos de tranquila navegación, hasta las costas de Espíritu Santo, donde tendrían lugar las dos inmersiones que íbamos a realizar.

Son muchos los puntos de inmersión que hay en La Paz y alrededores y algunos de ellos tienen renombre mundial, como es el caso de El Bajo, un pináculo de roca que emerge de las profundidades y en donde antes podías tener espectaculares encuentros con enormes escuelas de tiburón martillo aunque, desgraciadamente, la sobrepesca ha mermado seriamente su población y aunque hoy en día aún se pueden ver ejemplares de este enorme tiburón, es más una cuestión de suerte con lo que ir hasta allí, que está a más de dos horas de navegación, es algo para lo que tienes que estar muy motivado y no era mi caso y es que tienes muchas posibilidades de pasarte las dos o tres inmersiones que vayas a realizar navegando por el azul sin ver absolutamente nada y eso es algo que, teniendo solo un día para bucear en La Paz (en principio), no estaba dispuesto a asumir.

Los puntos de buceo se deciden en función de los participantes y se intenta que nadie repita, es por eso que uno de los más populares, que no es otro que Los Islotes, donde ayer estuvimos alucinando con Adri en nuestro fabuloso tour de snorkel, no iba a ser posible (aunque más adelante nos íbamos a resarcir de este hecho) porque el grueso del grupo que buceaba hoy ya lo hizo ayer y fue ese, precisamente, el lugar de su primera inmersión con lo que, de mutuo acuerdo, se decidió dedicar el día a explorar algunos de los barcos hundidos que hay en los alrededores de la isla de Espíritu Santo, algo que me encantaba porque el buceo en pecios es uno de mis favoritos y no podía esperar ni un segundo más para meterme en el agua y empezar a soltar burbujas.

Buceo en pecios en La Paz y en el Mar de Cortés

Cuando se habla de bucear en barcos hundidos, o en pecios, como se le llama en España, que no os venga la cabeza la imagen de trágicos naufragios con cientos de desaparecidos y es que, a pesar de que si los hay, muchos de los pecios en los que se bucea están puestos allí para crear arrecifes artificiales y así atraer a buceadores de todo el mundo a ellos.

Algunos de ellos son barcos que ya han cumplido su vida con creces surcando los mares y desvalijarlos cuesta más dinero que hundirlos en el mar, otros si que son barcos que tuvieron algún percance o que incluso se hundieron pero que reflotaron por motivos varios y los trasladaron a otro lugar más adecuado e incluso hay otros que, por ejemplo, fueron incautados por la policía o el ejercito y que, al no poder reclamar nadie su propiedad, se terminaron cediendo a organizaciones medioambientales para su hundimiento.

Ese era el caso de los dos barcos que íbamos a bucear hoy, el Lapas 03 y el Fang Ming, dos barcos con una historia y un final idéntico y que hoy en día hacen las delicias de centenares de buceadores que hasta ellos se acercan año tras año.

Estos dos barcos fueron incautados en las costas del Golfo de California transportando a inmigrantes ilegales procedentes de China a finales de los 90, con apenas tres años de diferencia uno del otro.

Con el tiempo, estos barcos fueron desvalijados de todos los elementos contaminantes que tuvieran a bordo, se limpiaron de arriba a abajo de posibles peligros para los buceadores (sobretodo aquellos elementos con lo que uno se puede enganchar, algo fatal debajo del agua) y se hundieron, a no mucha distancia el uno del otro para que pasaran el resto de sus días en el fondo del mar.

Si eres un buceador avanzado (Titulación Advance Open Water o equivalente), puedes bajar hasta los 40 metros de profundidad, pero a pesar de eso, se acostumbran a buscar localizaciones que estén comprendidas entre los 20 y 15 metros ya que a mayor profundidad, más se comprime el aire con lo que el tiempo de fondo que uno tiene cuando hace un buceo recreativo profundo no daría para explorar los entresijos de estas moles de acero. Como quien dice, bajarías, los verías y ya casi tendrías que subir sin poder recorrer sus salas de maquinas, camarotes y demás curiosidades que es en el fondo lo que llama la atención del buceo en barcos hundidos, algo que si que puedes realizar siempre y cuando tengas la especialidad de Buceo en Pecios, sino te tendrás que conformar con verlos desde fuera.

Con todo, después de un briefing en donde Andrea monta las parejas de inmersión y nos cuenta un poco como irá esta, es el momento de echarnos al agua, realizar las últimas comprobaciones del equipo y, ahora ya si, soltar todo el aire del jacket para cambiar de dimensión.

Dive Site: Lapas 03

La primera inmersión la realizamos en el Lapas 03 por un motivo muy sencillo, para algunos, como es mi caso, es la primera vez que buceamos con la gente de Dive in La Paz y una cosa es la experiencia que uno diga que tiene y las inmersiones registradas en el Log Book y otra la realidad con lo que la primera inmersión siempre tiene que ser la más sencilla de las que se van a realizar, para que tu guía vea como te desenvuelves en el agua y asegurarse que todo lo que has dicho es verdad.

En este caso yo buceo con Bill, un americano de unos 60 años de edad que también va por faena y con quien en un momento nos presentamos en el fondo, a unos 20 metros de profundidad, para encontrarnos con la mole del Lapas 03 reposando en el fondo arenoso, una agua a nada más y nada menos que 29 grados, sin apenas corriente y con una visibilidad más que aceptable.

El Lapas 03 reposando en el fondo del Mar de Cortés

El porque esta inmersión es la más sencilla de las dos se ve rápidamente y es que se trata de un barco prácticamente del todo abierto, con una gran bañera en la parte central, 36 metros de eslora, un calado de unos 7 metros, y solo cuenta con un habitáculo en la popa que corresponde a la cabina de mando.

La vida allí abajo es abrumadora, con grandes escuelas de peces de arrecife, peces globo, así como varios ejemplares de Pez ángel de Cortez (Pomacanthus zonipectus) con esa cara que me flipa y que parece que lleve una máscara puesta. Sin duda es uno de los más bonitos peces que te puedes encontrar.

Sin embargo, las reinas de esa inmersión no estaban en el barco sino en el arenal en donde reposa, y es que nada más bajar, y al hacerlo los primeros, un par de tortugas verdes (una de ellas de gran tamaño) nos daban la bienvenida aunque rápidamente ponían espacio de por medio dejándonos bien claro que no querían saber nada de nosotros.

También alguna raya se desenterraba para largarse de allí con lo que nos dimos por aludidos y nos centramos en el pecio, por la cubierta del cual estuvimos buscando esos rincones que tanto gustan a morenas para esconderse, hasta que llegamos a la cabina de mando, en la que entramos uno a uno, intentando mantener la mejor flotabilidad posible para no levantar la arena del fondo y hacer esta impracticable.

Fue una inmersión rápida, y es que apenas llegamos a los 40 minutos de fondo pero, cosas del directo, uno de las integrantes del grupo chupaba aire como si no hubiera un mañana y Andrea, como marca el procedimiento, nos invitó a subir a todos a la vez, y aunque Bill y yo nos hicimos un poco los remolones por el fondo, contemplando como sacaban la cabeza y se escondían luego a nuestro paso las decenas y decenas de anguilas de jardín que pueblan los alrededores del Lapas 03, finalmente nos subimos dando por finalizada mi primera inmersión en el Mar de Cortés.

Dive Site: Fang Ming

No muy lejos de allí se encontraba nuestro siguiente punto de inmersión, que como he dicho antes era otra barco hundido, el Fang Ming. Su historia es muy similar a la del Lapas 03 aunque adquiere un tinte más dramático si tenemos en cuenta el estado en que estaban los 157 inmigrantes chinos que encontraron hacinados en sus bodegas el día que la Armada de México lo localizó, a la deriva, después de casi dos meses en alta mar, sin apenas agua ni víveres para subsistir.

Entre inmersión e inmersión se tiene que dejar lo que se conoce como el intervalo de superficie y como prácticamente se encuentran uno al lado del otro, nos tomamos todo con mucha calma, dándonos algún que otro baño en las cálidas aguas del Mar de Cortés hasta que Andrea nos dijo que había llegado el momento, nos equipamos y, ahora con las parejas más equilibradas (yo seguiría yendo con Bill pero la aspiradora que antes se había terminado su aire en apenas 30 minutos iría con otro grupo que se quedaría en los alrededores del pecio y así nosotros podríamos alargar algo más la inmersión) nos sumergimos de nuevo en el azul.

En esta ocasión, y como ocurre a veces en inmersiones sobre fondos arenosos, la visibilidad había empeorado un poco (nada grave) pero la mole del Fang Ming rápidamente apareció delante nuestro, como si del holandés errante se tratara, para mostrarnos toda su amplitud. Pensar que se trata de un barco que, con sus 60 metros, casi dobla en eslora al Lapas 03 y con un calado también más grande (13,5 metros) pero si hay algo que diferencia este barco del anterior es que, en este caso, se han habilitado su interior para poder perderse en sus distintos pisos y explorar todos los rincones que uno pueda imaginar.

Aún así, nuestra primera parada fue la cubierta de proa, y es que ese lugar es el elegida en muchas ocasiones por grandes tortugas marinas para descansar y reposar, aunque, por desgracia, y a pesar de que es muy común encontrárselas, en este caso o fue así.

De todas formas, uno ya se puede hacer a la idea de las dimensiones del buque, que sigue teniendo enormes cabos que le caen por la borda, dando ese aspecto fantasmal que tienen los barcos hundidos y que tanto me gusta.

Para hacer más atractiva la inmersión, se le practicó en el casco, bajo la linea de flotación, una hendidura por la que los buceadores podemos penetrar y, de esta manera, cambiar nuestro mundo azul y colorida por la penumbra de los entresijos de acero de esta mola, aunque en ningún momento llegas a estar inmerso en la oscuridad total ya que se le practicaron aberturas en vertical en le casco para que pudiera entrar la luz y no hacer necesario el tener que avanzar con linterna ni nada parecido, aunque he de reconocer que si la hubiera llevado conmigo le hubiera dado utilidad, sobre todo a la hora de poder alumbrar esos recovecos que quedan a lejos de la luz y en donde uno se puede encontrar cualquier sorpresa en forma de animal.

Entrando en el casco del Fang Ming

Después de recorrer el nivel inferior y el de cubierta, a donde sale por un conducto que puedes cruzar y que te comunica de un nivel a otro, sales a la gran bañera que ocupa la parte central del buque, desde donde accedes a otro habitáculo que, al cruzar, te deja a la cabina de mando del capitán, con sus ventanas características y a donde puedes acceder por una puerta lateral que da a la cubierta.

La verdad es que es una gozada ir descubriendo a tu paso toda la vida que ha encontrado en el Fang Ming un hogar, desde peces diminutos, diferentes tipos de crustáceos, morenas verdes, pargos de todo tipo y tamaño, y coral, sobretodo coral negro, que ya se ha ido adhiriendo sobre le acero de este barco que tuvo un final de vida trágico pero que ahora, en una segunda oportunidad, es toda una explosión de ella.

Sin duda una gran inmersión, mucho más completa que la de su vecino Lapas 03, que alargamos hasta los 50 minutos mientras paseábamos por la cubierta, a ver si se decidían a hacer acto de presencia sus habitantes más ilustres, las tortugas, algo que, finalmente, no ocurrió.

Con todo, y con una sonrisa de oreja a oreja, desembarcamos en una bahía cercana de la isla de Espíritu Santo para comer, compartir impresiones y maravillarnos un poco más con lo que esconde este archipiélago, que sin duda ha llegado para quedarse en nosotros y a donde, en unos pocos días, vamos a volver, a pesar de que no entraba en nuestros planes iniciales pero de eso también se trata, de dejar lugar para la improvisación, y es que un lugar como este, no se puede dejar escapar así como así.

Mañana, por eso, dejamos por unos días La Paz y nos vamos hacia otro secreto de la Baja California Sur: Loreto y su Parque Nacional, hogar de , entre otros, el animal más grande del planeta, la Ballena Azul…

Seguimos??

DATOS PRACTICOS

· Dónde dormir en La Paz: La oferta hotelera en La Paz es muy amplia y comprende desde pequeñas pensiones o posadas a resorts en algunas playas y marinas de la región.

Nosotros, para los días que íbamos a pasar en la ciudad, que eran unos cuantos ya que íbamos a hacerle dos visitas, elegimos un hotel situado algo alejado del centro pero que nos convenció por sus instalaciones y los comentarios que leímos sobre el en Booking.com: el Hotel Hblue.

Se trata de un hotel de 6 pisos, con unas instalaciones nuevas y más que decentes, y que terminó por convencernos por una piscina infinita que tiene en su azotea con vistas al Mar de Cortés, el mejor lugar para asimilar todas las cosas maravillosas que vivimos cada día que pasamos en La Paz y en donde me puse fino filipino de margaritas y es que el barman se los marcaba que daba gusto, y en enormes vasos en los que casi podías nadar.

Como anécdota tuvimos que cambiar de habitación la primera noche por tener a dos maquinas del sexo en el piso de arriba, que desde que llegaron a media tarde hasta que ya no pudimos más (unas 7 u 8 horas después) estuvieron dándole a la mandanga y moviendo (y rompiendo) todos los muebles que podía haber en esa habitación, que justo era la que teníamos encima nuestro, dejándome hundido en la miseria aunque el echo de que nos cambiaran la habitación por la suite de la azotea y a escasos tres pasos del bar donde mi amigo ya me preparaba las margaritas con tan solo una mirada, hizo que me resarciera un poco.

Muy recomendable, eso si, como decimos algo alejado del centro (unos 15 minutos andando) y de noche las calles pueden estar algo oscuras aunque eso es algo que se soluciona con un UBER y adiós problema.

Uno 60€ / noche la doble con desayuno.

· Dónde comer en La Paz: Obviamente, en una ciudad del tamaño de La Paz y con su importancia turística, los lugares donde uno puede comer son muchísimos, con lo que solo podemos hablar de los que nosotros probamos en los días que pasamos en ella y que repetiríamos, dejando de lado esos que no nos terminaron de convencer por un motivo u otro.

  • J&R Ribs Costillería: Pequeño local enfrente de la Catedral de La Paz, en donde el protagonista indiscutible son los costillares de cerdo, uno de los mejores que hemos comido nunca. Solo apto para carnívoros ya que no hay mucha cosa más en la carta que no sea costillas, costillas y costillas.
  • El Mezquite Grill: Otro restaurante solo apto para carnívoros y en donde, según nos dijeron, sirven los mejores trozos de carne de La Paz. No se si serán los mejores ya que solo probamos esos en nuestros días en la capital paceña pero lo que si tengo claro es que están de escándalo. Algo alejado del centro aunque se puede llegar perfectamente andando.
  • Tacortería: Precioso restaurante en pleno malecón y en el que podemos encontrar grandes clásicos de la gastronomía mexicana así como buenos cortes de carne y papas rellenas. Una delicia de comida y de lugar.
  • Marisquería Los Laureles: También ubicado en el Malecón, una marisquería mexicana de las de toda la vida, con mesas y sillas de plástico, gente local y todo el pescado y marisco que puedas comer. Como no podía ser de otra manera el ceviche es su especialidad aunque yo me comí un pulpo ranchero del que poco se habla. Buenas Margaritas, importante.

· Cómo llegar a La Paz: La Paz, como buena capital de estado que es, dispone de un aeropuerto internacional que la conecta con la mayoría de grandes ciudades mexicanas y con algunas estadounidenses. Con todo, su principal conexión es con el DF, desde donde salen varios vuelos diarios de compañías como AeroMexico, Volaris o Viva AeroBus.

Si hemos de llegar a ella por tierra, como hicimos nosotros, la carretera Trans-Peninsular te deja en San José del Cabo en apenas dos horas mientras que si lo que queremos es desplazarnos hacia el norte, la misma carretera (de hecho es la única que hay) nos llevaría hasta Tijuana, eso si, después de recorrernos caso 1.500 kilómetros de puro desierto solo salpicado por algunos pequeños núcleos de población.

Muy importante el tema de la gasolina en estos casos, y es que fuera de las ciudades prácticamente no hay gasolineras con lo que podemos estar perfectamente 200 kilómetros sin cruzarnos con ninguna y os aseguro que no debe ser nada agradable quedarse tirado en medio de la nada y es que por no haber, no hay ni cobertura. Avisados estáis.

· Bucear en La Paz y en el Mar de Cortés con Dive in La Paz: Al igual que habíamos hecho el día anterior, para mis primeras inmersiones en el Mar de Cortés confiamos en la gente de Dive in La Paz y, una vez más, no defraudaron.

Desde el equipo alquilado, en un estado perfecto de conservación, pasando por la panga que te lleva a los lugares de buceo, el capitán de esta y los guías, todos de 10, las cosa como son y volvería con ellos una y mil veces para que me llevaran a descubrir los secretos de este mar.

El coste de los dos buceos, en los que te entra absolutamente todo (desde el alquiler del equipo, a la comida de después de bucear) es de 160$, reduciendo ese precio a medida que vas realizando más inmersiones con ellos.

En mi casó bucee con ellos dos días, este, y otro más hacia el final del viaje y aún así me quedé con ganas de conocer otros lugares como La Reina, en donde en ocasiones puedes encontrarte con rayas gigantes oceánicas o el pecio Salvatierra, otro barco hundido, este si, a consecuencia de un naufragio, así que un día más no hubiera estado nada mal. Teniendo en cuenta que luego iría a bucear a Cabo Pulmo, pero esto, señores, ya es harina de otro costal.

Lo dicho, ni lo dudéis si tenéis pensado bucear en La Paz, contactar con ellos por correo o por WhatsApp, y Alexia os contestará encantada y os ayudará en todo lo que pueda.

Baja California Sur: Espíritu Santo y Los Islotes, el mejor lugar del mundo para nadar con lobos marinos

6 de octubre de 2020

Sinceramente, no tengo ni la más remota idea de como escribir esta entrada.

Hace apenas una hora hemos llegado al hotel y aquí estoy, en nuestra habitación de la planta sexta del Hotel Hblue de La Paz, tomándome una margarita de las que me hace el barman del hotel con tan solo verme entrar por la puerta y con el Mar de Cortés de fondo, hacia donde se me va la vista por inercia a cada poca rato y es que, en él, hemos vivido, sin duda alguna, uno de los mejores días que recuerdo de viaje y eso, quien me conoce, sabe que no es poco.

Así que como mi cabeza no da para más empezaré por donde se empiezan las cosas, es decir, por el principio y este principio lo hemos de buscar a media tarde de ayer, cuando llegábamos a la ciudad de La Paz después de visitar el Pueblo Mágico de Todos Santos y nos recibía una ciudad más grande de lo esperado, las cosas como son, pero aletargada, sin hacerse agobiante, más bien todo lo contrario, todos los caminos de la cual conducían, irremediablemente, a su artería principal, que no es otra que su precioso malecón, y es que toda la ciudad mira, con toda la razón de ser, hacía el Mar de Cortés.

Después de unos días en Los Cabos, tocaba quitar de telón de fondo al inmenso Océano Pacífico para tener por fin a nuestros pies el mar que el oceanógrafo Jacques Cousteau bautizó como el acuario del mundo y en donde, si todo iba bien, nos íbamos a pasar ya, prácticamente, todos los días que nos quedaban de viaje hasta tener que volver, de aquí aún bastantes días, por suerte, a Barcelona.

Con todo, nuestras primeras horas en esta ciudad las pasamos subiendo y bajando el mencionado malecón, mientras el día, poco a poco, iba llegando a su fin y se despedía sobre el golfo de California mostrándonos sus colores imposibles, mientras las preciosas fragatas nos daban la bienvenida, vestidas con sus mejores galas, para reafirmarnos que justo era ese el lugar en el que teníamos que estar y eso que, aún, no teníamos ni idea de lo que se nos venía encima.

Tour a Los Islotes y al Parque Nacional del Archipiélago Espíritu Santo

Y es que para abrir la lata habíamos elegido para nuestro primer día en La Paz y en el Mar de Cortés uno de los tours más imprescindibles de esta zona de la Baja California Sur y para ello iríamos de la mano de la empresa Dive in La Paz, con los que llevábamos ya algunas semanas hablando para organizar todo y en la sede de la cual nos presentábamos puntuales a las 8 de la mañana para hacer las presentaciones de rigor, cargar todos los bártulos y dirigirnos al muelle, a escasa distancia de donde tienen el local, en el centro de La Paz.

Iba a ser un tour en petite comité y es que tan solo éramos Adri y yo junto con nuestra guía, Alejandra, el capitán del barco y otra turista, china, un poco muy rara, pero que brillaría por su ausencia y es que, aunque parezca alucinante, ni le gustaba el mar, ni sabía apenas nadar, con lo que se sentó en un rincón de la panga en la que navegaríamos y solo se levantó, prácticamente, a la vuelta, casi diez horas después, para recoger su bártulos y largarse. Sin comentarios.

Pero entremos en materia y es que, como hemos dicho antes, a esas alturas, aún no teníamos ni la más remota idea de lo que nos esperaba y eso que nos pudimos hacer una idea cuando, apenas salir de la marina, cuando no hacía ni 2 minutos qué habíamos soltado amarras, ya nos cruzábamos con una familia de delfines nariz de botella (Tursiops truncatus) pescando, alrededor de la cual pudimos dar varias vueltas antes de poner rumbo hacia nuestro destino, que no era otro que el Archipiélago Espíritu Santo.

Este archipiélago se encuentra al sur de La Paz y se tarda como alrededor de tres cuartos de hora en llegar a él, momento que aprovechamos para saber más de este Parque Nacional, formado por 2 islas principales y 7 islotes y que cuenta con más de 20 bahías y ensenadas en sus aproximadamente 105 km² de superficie. Es precisamente este hecho el que le da esa forma característica que se puede distinguir perfectamente desde el aire, como si le hubieran ido haciendo cortes y en ellos hubieran puesto alguna de las playas más bonitas que uno se puede imaginar. Eso se debe a que su origen es totalmente volcánico, y al ir colapsando las distintas capas de estratos se han ido creando estas formas imposibles y fascinantes a la vez.

Junto con otras islas del Golfo de California, esta reconocido como Patrimonio Mundial de la Unesco y eso hace que reciba cada año miles de visitas, por lo que es necesaria una más que correcta política de conservación que implica a todos los actores afectados, no solo a nivel gubernamental, sino también a todas esas empresas prestadoras de servicios que tienen que capacitarse año tras años para poder operar en él y que se toman muy en serio las reglas del Parque, y es que una parte muy importante de su sustento viene de él con lo que no se la pueden jugar.

La verdad es que oír eso reconforta, solo así se pueden preservar lugares como este, y a pesar de que algunas de las normas nos fastidian, no lo vamos a esconder, es la única manera de poder hacer duradero un lugar como Espíritu Santo y que no solo se conserve sino que mejore con los años, algo que parece se está consiguiendo.

Con todo, mientras Alejandra nos va poniendo en contexto, uno no puede dejar de tener un ojo puesto en el mar y es que, como nos dijeron nada más aterrizar, aquí, todo, absolutamente todo, es posible y es que el Mar de Cortés es el hogar de aproximadamente el 35% de toda la población mundial de cetáceos, ojo al dato, y aunque no nos encontremos en la mejor época para verlos (esta va de diciembre a marzo aproximadamente), hay algunas especies que residen aquí todo el año como las ballenas de aleta (rorcual) o las orcas, uno de nuestros sueños y que esperemos poder cumplir, sin mencionar distintas especies de delfines, como ya habíamos podido comprobar.

Otro de los platos fuertes de este lugar son los enormes bancos de mobula munkiana y cuando hablo de bancos me refiero a que es posible encontrar a miles de estos ejemplares nadando juntos. Cuando esto ocurre (la primavera es la época ideal para ello aunque puede verse durante todo el año) tiñen el mar de negro pero sobretodo uno sabe de su existencia por un comportamiento que tienen y que aún no ha sido descifrado y es que algunos de estos ejemplares emergen de la superficie para dar un salto en el aire batiendo sus aletas, como si se dispusieran a ponerse a volar. Hay muchas teorías sobre ello, algunos dicen que lo hacen para desparasitarse, otros que si saltan para alardear enfrente de las hembras, aunque la verdad es que es un tema que no está claro aún pero sea el motivo por el que sea, el espectáculo está asegurado.

Con todo, y después de cruzar el canal que separa la península de la Baja California con el archipiélago, nos vamos encontrando con los primeros islotes y, en ellos, con las primeras muestras de la increíble fauna que habita estas islas.

Y es que en ellas nos encontramos con una gran sorpresa con la que no contábamos pero que nos ha hecho especial ilusión y es que si ayer, al atardecer, ya nos sorprendieron las preciosas fragatas (Fregata magnificens) sobrevolando el Mar de Cortés, ave que esperábamos encontrar y poder observad de cerca en nuestro viaje a las Galápagos que tuvimos que cancelar y substituir por este, hoy ha sido otra ave, que yo solo asociaba a las Islas Encantadas pero que, por lo visto, cada vez se ve en mayor numero por la Baja California y que nos ha dejado una gran sonrisa en la cara: el piquero de patas azules (Sula nebouxii).

Fragata en pleno vuelo
Fragatas macho en Isla Gaviotas

Estas aves, también llamadas pájaro bobo, posiblemente por su forma tan peculiar de andar, son uno de los símbolos de las Islas Galápagos y su principal característica radica en el color azul chillón de sus patas, que proviene de su dieta y que tiene un importante papel a la hora de su reproducción ya que el macho muestra sus patas a la hembra en un baile de exhibición en toda regla y tras el que, con suerte, se la llevará al huerto.

Piquero de patas azules

Los Islotes, el mejor lugar del mundo para nadar con lobos marinos

Con todo, íbamos dejando atrás uno tras otro los islotes que componen este archipiélago y es que nuestra primera parada tenía nombre y, sobretodo, protagonistas y es que en el extremo más alejado de Espíritu Santo, sobresalen del mar dos enormes moles de roca que reciben el nombre de Los Islotes y que son uno de los culpables de haber puesto este lugar en el mapa y, señores, razones no le faltan.

Y es que allí vive la mayor colonia (y la más saludable) de lobo marino de California (Zalophus californianus) que hay en la Baja California Sur, donde conviven más de 500 ejemplares de entre los que destacan, para nuestro gozo, un numero muy elevado de crías y juveniles y es que se trata de una colonia de reproducción, en las que se lleva a cabo el apareamiento, el parto y el amamantamiento de las crías y es el lugar donde los enormes machos, que pueden llegar a pesar hasta 400 kilos, se reproducen una y otra vez con su harén, algunos de los cuales están compuesto por hasta 30 hembras (existe un enorme dimorfismo sexual ya que las hembras apenas alcanzan los 120 kilos de peso) con lo que eso conlleva: una explosión de vida que tiene lugar entre los meses de junio, julio y agosto, meses en los que el baño y el buceo en la lobera están prohibidos, ya que los machos se pueden poner muy territoriales entre ellos y puede llegar a ser peligroso si no se respetan las distancias.

Es por eso que los meses que les siguen, que coinciden con el ultimo trimestre del año y, sorpresa, con nuestra visita a la lobera, son los mejores para realizar esta actividad ya que las crías, que ya se separan de sus madres, empiezan a explorar por su cuenta los alrededores de la lobera y sienten una enorme curiosidad por esos extraños humanos que vienen a verlos de vez en cuando.

Sin duda es una de las actividades estrella de este viaje y era por eso que estábamos ansiosos por meternos al agua, sobretodo cuando paramos motores y, de repente, empezaron a saltar decenas de lobitos marinos de las rocas, cuyas siluetas veías como se acercaban a nuestra embarcación, frenéticos, pasando por debajo de ella, saltando, haciendo piruetas frente a nuestros ojos, incrédulos y expectantes, esperando el momento en que Alejandra y nuestro capitán nos dieran el ok para podernos meter al agua.

Y es que, la verdad, la visibilidad era perfecta, el mar estaba plano como una balsa de aceite y no había ninguna otra embarcación alrededor, solo nosotros, decenas y decenas de lobos marinos esperándonos y, por delante, uno de los momentos más especiales que hemos vivido en nuestros viajes.

Bueno, también estaba nuestra compañera china, con la que Alejandra batallaba para que, tan solo, se dispusiera a bajarse de la embarcación con lo que al ver que nosotros no podíamos esperar más en seco y después de pedir permiso al capitán, nos echamos al agua y empezamos a nadar en dirección a un puente de roca que hay en el extremo de Los Islotes y en donde nos habían chivado que se acumulaban los más pequeños de la casa para encontrarnos con un espectáculo que ni en nuestros mejores sueños: imaginaros meter la cabeza debajo del agua y que, de repente, veas como se dirigen hacia ti decenas de estos entrañables animales hasta el punto de incluso tocarte, curiosos, con esa cara que tienen de no haber roto nunca un plato y que interactúan claramente contigo, mirándote fijamente a los ojos, intentado descifrar que narices eres, hasta que se confían y entonces ya no se cortan un pelo, mordiéndote las aletas, la cámara (como se ve perfectamente en uno de los vídeos que grabamos), acercando su cara a la tuya, jugando contigo como si de perritos se trataran.

Sinceramente, había dejado nuestras expectativas por el suelo.

Y es que poder formar parte de eso, ver como, en primer plano, jugaban entre ellos, como cachorritos recién nacidos (que es, básicamente, lo que son) mordiéndose en el lecho marino que allí apenás alcanza los 5 o 6 metros de profundidad, o jugando con las pobres (y resignadas) estrellas de mar, que se iban quitando unos a otros como si de un juguete se tratara, mostrándotelo y luego llevándoselo en el momento en el que lo intentas agarrar.

Mágico.

Y si a mi me pareció increíble, pues imaginaros a Adri, no daba abasto con todo, pues chillando de emoción que estaba, jugando con uno y con otro, intentado que todos y cada uno de ellos se llevaran su ración de juegos y a mi que me encanta verla allí, en su salsa, disfrutando como nunca, sin duda estando en el mejor lugar en el mundo donde, en ese momento, podía estar. La verdad es que es por estas cosas por las que viajamos y si a esa ecuación le sumas un año de mierda como este 2020, poder vivir eso, la verdad, que no tenía precio.

No se cuanto tiempo estuvimos pero lo que si que se es que se nos pasó volando y que podríamos haber estado, perfectamente, todo el día, allí, sin aburrirnos ni un solo segundo y es que cuando no eran unos eran otros pero las fiestas que te hacían era para recordar.

De vez en cuando se acercaba algún gran macho, eso si, marcando el limite de su territorio (lo hacen dejando una hilera de burbujas que hace como de frontera por la cual, obviamente, mejor no pases al mismo tiempo que sueltan una especie de ladridos). Las crías la verdad es que a los machos les importan más bien poco, pero sus rocas son sus rocas, y allí nada ni nadie se puede acercar, al igual que ocurre con sus hembras, que son solo suyas y mejor no prestarles demasiada atención si no son ellas las que se te acercan.

La verdad es que es una actividad totalmente segura si uno no se pasa de listo e intenta hacer lo que no debe, algo que se consigue usando simplemente un poco de sentido común y es que uno ha de estar un poco loco para intentar tocarle las narices a esos enormes machos que no te dan bola e intentar molestarlos, sería algo así como meterle el dedo en el ojo a un tiburón o tocarle las pelotas a un león que toma el sol en el Serengetti.

Además, las normas del Parque hacen que sea totalmente obligatorio realizar la actividad con chaleco salvavidas, no porque nadie se ahogue, sino porque de esta manera se aseguran que nadie se sumergirá, limitando la movilidad de los participantes al mismo tiempo que se preservan, de esta manera, los corales y se consigue tener a todo el grupo más controlado y evitar así sustos y problemas para todos.

Obviamente eso es un coñazo, pero son las normas y aunque no nos gusten, es responsabilidad nuestra seguirlas, si queremos seguir disfrutando de momentos como esos.

Dejando atrás Los Islotes

El Archipiélago de Espíritu Santo, el paraíso en el Mar de Cortés

Y hablando de normas, hay otra que dice que no se puede estar más de hora y media en Los Islotes con lo que, después de apurar hasta el último minuto, y muy a nuestro pesar, abandonamos el lugar para acercarnos a reponernos de tantas emociones y asimilar un poco lo que había ocurrido en alguna de las tantas y tantas playas que hay en Espíritu Santo, para seguir maravillándonos, en esta ocasión con una de las playas más bonitas que hayamos visto nunca, bañada por unas aguas de un azul casi imposible, y rodeada de roca quemada en donde solo crecen los enormes cactus con los que ya nos hemos familiarizado pero que crean una combinación que nunca antes habíamos visto y que no nos cansaríamos de contemplar.

En concreto desembarcamos en la Playa del Embudo, pero cualquiera de las que íbamos cruzando era de las que quitan el hipo, poniendo de golpe en nuestra lista de tareas a realizar una excursión a fondo de este archipiélago, algo que ya queríamos hacer antes de venir pero que, a consecuencia de la pandemia, aún no era posible y es que hay empresas que organizan tours de varios días en kayak de mar en los que vas yendo de una playa a otra, durmiendo en campamentos levantados en ellas, y que te permiten disfrutar de este paraíso de noche y de día y conocerlo a fondo recorriendo, también, algunos de sus senderos, algo que tampoco podíamos realizar en estos momentos por las restricciones vigentes a consecuencia del maldito Covid19.

Además, cada rincón de esta isla tiene alguna peculiaridad, algo que descubrimos nada más dejar nuestro escondite en la Playa de Embudo y recalar en una enorme bahía en la que las protagonistas no eran otras que las tortugas, que se contaban a decenas y es que se trata de un lugar de alimentación de la tortuga verde, en el que está prohibido bañarse y mucho menos desembarcar, pero en donde pudimos vivir un espectáculo puestos de pie en la panga, viendo como iban sacando una tras otra la cabeza de la superficie, y viendo como por debajo nuestro se deslizaban, veloces, las sombras de decenas de estos animales, mientras nos maldecíamos por no podernos meter a nadar con ellas.

Con todo, y al ver nuestra cara de contrariados por no podernos mojar, Alejandra decidió que nos dirigiéramos a otra bahía en donde nos volvimos a poner el snorkel y, ahora ya si, sin los molestos chalecos, pudimos apreciar el fabuloso estado de conservación de los corales que rodean la isla y, ahora si, tuvimos nuestro premio en forma de una preciosa y nada tímida tortuga verde con la que pudimos quitarnos la espinita anterior y disfrutar de estos fabulosos animales nadando con ella durante un buen rato.

La verdad es que el día había sido increíble, no podíamos pedir más, aunque de vuelta a la península seguíamos oteando el horizonte en busca de alguna señal que nos hiciera desviar de nuestro camino, ya no por lo que esta nos pudiera deparar, sino por que no queríamos que el día terminara jamás.

Hay lugares en el mundo que a uno se le quedan grabados a fuego, y este, el Parque Nacional de Espíritu Santo, había sido uno de ellos.

Tanto, que aún no habíamos llegado de nuevo a tierra firme y ya estábamos planeando una nueva visita a Los Islotes, aunque para ella aún quedaban unos días, con lo que tendréis que esperar.

Bueno, en verdad quedaban unos días para que Adri volviera al Parque Nacional, porque en lo que a mi respecta, mañana, tengo una cita con él de nuevo, aunque esta vez para explorarlo desde las profundidades del mar.

Seguimos, no?

DATOS PRACTICOS

· Dónde dormir en La Paz: La oferta hotelera en La Paz es muy amplia y comprende desde pequeñas pensiones o posadas a resorts en algunas playas y marinas de la región.

Nosotros, para los días que íbamos a pasar en la ciudad, que eran unos cuantos ya que íbamos a hacerle dos visitas, elegimos un hotel situado algo alejado del centro pero que nos convenció por sus instalaciones y los comentarios que leímos sobre el en Booking.com: el Hotel Hblue.

Se trata de un hotel de 6 pisos, con unas instalaciones nuevas y más que decentes, y que terminó por convencernos por una piscina infinita que tiene en su azotea con vistas al Mar de Cortés, el mejor lugar para asimilar todas las cosas maravillosas que vivimos cada día que pasamos en La Paz y en donde me puse fino filipino de margaritas y es que el barman se los marcaba que daba gusto, y en enormes vasos en los que casi podías nadar.

Como anécdota tuvimos que cambiar de habitación la primera noche por tener a dos maquinas del sexo en el piso de arriba, que desde que llegaron a media tarde hasta que ya no pudimos más (unas 7 u 8 horas después) estuvieron dándole a la mandanga y moviendo (y rompiendo) todos los muebles que podía haber en esa habitación, que justo era la que teníamos encima nuestro, dejándome hundido en la miseria aunque el echo de que nos cambiaran la habitación por la suite de la azotea y a escasos tres pasos del bar donde mi amigo ya me preparaba las margaritas con tan solo una mirada, hizo que me resarciera un poco.

Muy recomendable, eso si, como decimos algo alejado del centro (unos 15 minutos andando) y de noche las calles pueden estar algo oscuras aunque eso es algo que se soluciona con un UBER y adiós problema.

Uno 60€ / noche la doble con desayuno.

· Dónde comer en La Paz: Obviamente, en una ciudad del tamaño de La Paz y con su importancia turística, los lugares donde uno puede comer son muchísimos, con lo que solo podemos hablar de los que nosotros probamos en los días que pasamos en ella y que repetiríamos, dejando de lado esos que no nos terminaron de convencer por un motivo u otro.

  • J&R Ribs Costillería: Pequeño local enfrente de la Catedral de La Paz, en donde el protagonista indiscutible son los costillares de cerdo, uno de los mejores que hemos comido nunca. Solo apto para carnívoros ya que no hay mucha cosa más en la carta que no sea costillas, costillas y costillas.
  • El Mezquite Grill: Otro restaurante solo apto para carnívoros y en donde, según nos dijeron, sirven los mejores trozos de carne de La Paz. No se si serán los mejores ya que solo probamos esos en nuestros días en la capital paceña pero lo que si tengo claro es que están de escándalo. Algo alejado del centro aunque se puede llegar perfectamente andando.
  • Tacortería: Precioso restaurante en pleno malecón y en el que podemos encontrar grandes clásicos de la gastronomía mexicana así como buenos cortes de carne y papas rellenas. Una delicia de comida y de lugar.
  • Marisquería Los Laureles: También ubicado en el Malecón, una marisquería mexicana de las de toda la vida, con mesas y sillas de plástico, gente local y todo el pescado y marisco que puedas comer. Como no podía ser de otra manera el ceviche es su especialidad aunque yo me comí un pulpo ranchero del que poco se habla. Buenas Margaritas, importante.

· Cómo llegar a La Paz: La Paz, como buena capital de estado que es, dispone de un aeropuerto internacional que la conecta con la mayoría de grandes ciudades mexicanas y con algunas estadounidenses. Con todo, su principal conexión es con el DF, desde donde salen varios vuelos diarios de compañías como AeroMexico, Volaris o Viva AeroBus.

Si hemos de llegar a ella por tierra, como hicimos nosotros, la carretera Trans-Peninsular te deja en San José del Cabo en apenas dos horas mientras que si lo que queremos es desplazarnos hacia el norte, la misma carretera (de hecho es la única que hay) nos llevaría hasta Tijuana, eso si, después de recorrernos caso 1.500 kilómetros de puro desierto solo salpicado por algunos pequeños núcleos de población.

Muy importante el tema de la gasolina en estos casos, y es que fuera de las ciudades prácticamente no hay gasolineras con lo que podemos estar perfectamente 200 kilómetros sin cruzarnos con ninguna y os aseguro que no debe ser nada agradable quedarse tirado en medio de la nada y es que por no haber, no hay ni cobertura. Avisados estáis.

· Tour de Los Islotes y el archipiélago Espíritu Santo: En La Paz son infinidad los prestadores de servicios que ofrecen tours a Los Islotes y al Parque Nacional de Espíritu Santo pero, como siempre, es muy importante mirar bien con quien los hacemos principalmente para asegurarnos una experiencia agradable para nosotros y, sobretodo, para aquellos animales que vamos a ver.

En estos casos es, y tiene que seguir siendo, un requisito indispensable que practiquen un turismo responsable y que sigan las normas y conductas que marca el Parque Nacional, aunque algunas veces eso no nos guste, como por ejemplo ocurre en Los Islotes con el hecho de que sea obligatorio el realizar snorkel con el chaleco salvavidas. No os fíes nunca de alguien que os diga que os podréis saltar las normas, descartar esos centros rápidamente. Igual conseguiréis una foto mejor, no digo que no, pero estaríais contribuyendo a que con el tiempo las normas sean aún más estrictas o que, directamente, prohíban realizar la actividad por no poder controlar la afluencia de turistas y sus actitudes, sin olvidar que estaremos haciendo un flaco favor a la fauna local, que es precisamente lo que nos lleva hasta allí.

Con todo, y después de hablar con varias empresas, finalmente nos decidimos por Dive in La Paz y la verdad es que fue una decisión totalmente acertada y es que no solo hicimos este Tour con ellos sino varios, que ya veremos en próximas entradas.

Este en particular, tiene un coste de 95$ por persona, saliendo de la marina a las 8 de la mañana y llegando de nuevo, en nuestro caso, sobre las 17 de la tarde aunque normalmente se llega un poco antes, pero al estar tan a gusto y solo nosotros, pudimos alargarlo un poco más.

Mención a parte se merece Alejandra, nuestra guía y una autentica jefaza con la que el tiempo nos pasó volando y aprendimos un montón. Pedir por ella si vais, no os arrepentiréis.

Baja California Sur: Todos Santos, Pueblo Mágico

5 de octubre de 2020

Ni 48 horas después de haber aterrizado en Los Cabos, después de, eso si, el mejor inicio de viaje que recordamos si tenemos en cuenta que en estas pocas horas que llevábamos en la Baja California ya habíamos sido testigos del nacimiento de varias decenas de tortugas marinas en las costas del Pacífico, habíamos nadado con tiburones en alta mar y habíamos compartido embarcación con enormes lobos marinos que reclamaban si cuota de pescado, abandonábamos la comodidad de nuestro hotel en San José del Cabo para empezar con nuestro Road Trip por la Baja California Sur propiamente dicho: era el momento de empezar a moverse.

Y la verdad es que ya teníamos ganas y es que después de lo que vimos el primer día cuando nos alejamos del núcleo urbano de Los Cabos para dirigirnos hacia el Rancho Carisuva y que nos permitió ver las primeras pinceladas del paisaje sudcaliforniano, nos apetecía coger carretera y manta para atravesar esos parajes superlativos, tan distintos a cualquiera de los que habíamos visto en nuestros viajes.

Y dicho y hecho, y es que aún no eran las 8 de la mañana que ya estábamos devorando kilómetros por la carretera que une Los Cabos con Todos Santos, nuestro plato fuerte para el día de hoy.

Esta carretera, que para muchos sería simplemente el medio para unir el punto A con el punto B, se convierte en un reclamo en si mismo si la disfrutas con calma, y es que, como hemos dicho antes, discurre por parajes espectaculares, donde se unen las quemadas colinas que llegan de la imponente Sierra de la Laguna, que con sus más de 2.000 metros se convierte en el punto más elevado de toda la Baja California y, al mismo tiempo, en una vigía perpetua que nos acompañará durante toda esta primera etapa de nuestro Road Trip con el imponente Océano Pacífico que, reclamando su cuota, estalla en mil pedazos a lo largo de los poco más de 100 kilómetros que nos separan de Todos Santos.

Un paisaje tapizado de enormes cardones, uno de los emblemas de la Baja, esos cactus que todos tenemos en mente de cuando veíamos al coyote perseguir al correcaminos de pequeños por el televisor, y que aquí se convierten en realidad y es que es tierra de coyotes, por supuesto, como también lo es de correcaminos, aunque el mito cae por los suelos cuando ves al primero cruzar por delante tuyo y es que uno se había hecho en su imaginación una imagen muy equivocada y es que apenas levantan 30 centímetros del suelo, cuando aquí uno los hacía algo así como un avestruz, verdad??

También es tierra de, o aire mejor dicho, de zopilotes, esas dantescas aves, tan presentes en todo México y Centroamérica, que sobrevuelan la tierra quemada de este continente en busca de su próxima presa, porque aquí, siempre, hay una próxima presa que caerá, por mil motivos distintos, y pasará a formar parte del menú de estas aves carroñeras, poco agraciadas de ver por lo que simbolizan, pero omnipresentes, estés donde estés, en esta península que detrás de su innegable belleza esconde una realidad salvaje donde solo sobrevive el más fuerte o a veces ni eso: el gran dilema de la naturaleza, como puede esconder dentro de tanta belleza semejante dureza y fatalidad.

Playa del Cerrito, el paraíso del surf

Si vamos sin prisa por llegar a Todos Santos, algo que se convierte casi en obligación, no es mala idea parar en alguna de las playas que vamos encontrando a nuestro paso y entre ellas, la más famosa es, sin duda, la Playa del Cerrito.

Se trata de una playa infinita, salvaje, donde los amantes del surf encontraran alguna de las mejores olas de toda la Baja y en donde los que no tengan ni la más remota idea de surfear, ni tampoco la intención de aprender a hacerlo, encontraran una playa kilométrica en donde tendrán más probabilidades cruzarse con alguna tortuga desovando o con alguna ballena en el horizonte que con otro ser humano.

O al menos eso es lo que nos encontramos nosotros y es que apenas nos cruzamos con un vendedor de artesanía que esperaba en la sombra que alguien apareciera por aquí y es que, no en vano, el turismo por aquí, como en el mundo entero, en plena pandemia por Covid19, no vive sus mejores tiempos y para toda esa gran cantidad de gente que vive al día, eso es una autentica catástrofe.

Sin duda un muy buen lugar para desconectar del ajetreo de Cabo San Lucas y, con tiempo, una buena alternativa a sus bulliciosas playas para pasar un par de días alejado de todo y de todos, en alguna de las villas que hay desperdigadas por la costa. Eso si, hablo por hablar pero, baratas no tienen pinta de ser pero oye, todo es mirarlo.

Nosotros aún teníamos un largo día por delante y visto que no había ninguna palapa abierta para tomarnos una Pacifico bien helada y mirar de combatir un poco el tremendo calor que hacía decidimos poner pies en polvorosa y acercarnos hasta el plato fuerte del día de hoy que no era otro que el Pueblo Mágico de Todos Santos, para muchos el pueblo más bonito de la Baja California Sur, situado en las faldas de la Sierra de la Laguna pero con los ojos puestos al Océano Pácifico.

Todos Santos, Pueblo Mágico

Antes de seguir, y para los que no lo sepan, voy a explicar, por eso, que es esto de Pueblo Mágico y es que aquí, en México, está a la orden del día.

En verdad no es otra cosa que un programa del Gobierno de México para la dinamización turística que lo que hace es otorgarle esta coletilla a ciertas localidades del país que, por un motivo u otro, tiene algo que ofrecer fuera de lo común. La definición oficial es la siguiente: Un Pueblo Mágico es un sitio con símbolos y leyendas, poblados con historia que en muchos casos han sido escenario de hechos trascendentales para nuestro país, son lugares que muestran la identidad nacional en cada uno de sus rincones, con una magia que emana de sus atractivos; visitarlos es una oportunidad para descubrir el encanto de México.

En todo el país hay 121 Pueblos Mágicos y de ellos, en la Baja California Sur se encuentran dos: Todos Santos y Loreto, otra parada de nuestro Road Trip.

Sin duda por su proximidad a Los Cabos, Todos Santos es el más visitado de los dos y la verdad es que se entiende, nada más llegar a él, el motivo, y es que sus calles y plazas parecen ancladas en el tiempo, sumidas en un letargo solo alterado por algún que otro turista que, como nosotros, no nos queríamos perder este lugar.

Fue fundada por los jesuitas españoles en el siglo XVIII, cuando levantaron la Misión de Santa Rosa de Todos los Santos, concretamente en el año 1733. Luego, cuando los jesuitas fueron expulsados de la Baja California llegarían los franciscanos y más tarde los dominicos, hasta que en 1840 la misión fue abandonada a consecuencia de las múltiples epidemias que la azotaban y de los conflictos con los indígenas, con los que nunca hubo buena relación. Con el tiempo, el templo fue recuperado, adoptó el nombre con el que ahora se conoce: Nuestra Señora del Pilar de Todos Santos y la población alrededor se fue asentando, sobretodo gracias a la fertilidad de su tierra y a la abundancia de agua proveniente de la Sierra de la Laguna, que hizo que se convirtiera en un punto importante del cultivo de la caña y que en el pueblo florecieran los hoteles, las oficinas públicas, así como teatros y demás lugares de ocio para la población.

Es precisamente este templo el mejor lugar para empezar la visita a la localidad, y es que se encuentra en la cabecera de su preciosa Plaza de Armas, alrededor de la cual están los edificios históricos más representativos de Todos Santos y las ya famosas enormes letras de colores con el nombre de la localidad, que dan al oasis de Todos Santos, y que son el lugar perfecto para dejar constancia de nuestro paso por la localidad.

Nosotros nos encontramos completamente solos en esta preciosa Plaza de Armas, rodeada de palmeras y cocoteros, y presidida por un kiosco circular, presente en la mayoría de pueblos mexicanos, y aunque el calor era horroroso (rozaban los 34 grados) no pudimos estarnos de explorar sus alrededores, entre los que, además de la ya nombrada misión, se encuentra el Teatro y Cine General Manuel Márquez de León, construido en 1944 y que vivió sus años de esplendor con la época dorada del cine mexicano.

Las calles aledañas, con sus casas pintadas de mil colores, están llenas de galerías de arte así como de tiendas de artesanías y joyerías y es que Todos Santos se convirtió en un punto neurálgico donde muchos artistas de renombre fijaron su residencia a medida que se iba dando a conocer el lugar, sobretodo estadounidenses, y le dieron esta fama que ya se ha quedado y que hace que, entre otros eventos, haga que se celebre cada año en la localidad distintos festivales relacionados con el arte y la cultura, como el Festival de Arte de Todos Santos, que se celebra la primera quincena de marzo, el Festival de Cine, que se celebra a continuación o el de Música, que se celebra en enero y que se lleva a cabo en el lugar, probablemente, más conocido de toda la localidad: el Hotel California.

Hotel California ¿Mito o Realidad?

Y es que si realmente hay un lugar que queríamos conocer si o si de Todos Santos es el mítico Hotel California, situado a tiro de piedra de la Plaza de Armas.

En su día, cuando preparábamos este viaje, estuvimos planteándonos pasar una noche en el mítico establecimiento pero finalmente desechamos la idea ya que decidimos no hacer noche en Todos Santos pero si lo hubiéramos hecho, por poco que hubiéramos podido, hubiera sido allí.

El Hotel Califonria abrió sus puertas en el año 1948 de la mano de un inmigrante chino que lo gestionó durante varias décadas, aunque se le pierde la pista en los años 70 y 80, que son precisamente los años en los que se popularizó una canción que debe de estar en los puestos más altos de las más escuchadas de la historia: Hotel California de la banda The Eagles.

La letra, sin duda, daba pie a que se generaran todo tipo de rumores al respecto y es que, no en vano, para llegar a él, según la canción, tenías que cruzar una carretera que cruzaba la oscuridad del desierto, se oía la campana de una misión cercana, y el nombre, claro, sobretodo el nombre: Hotel California.

Por todo eso, la pareja de canadienses que compró el hotel en el año 2000, sin decirlo de forma directa, por supuesto, lo utilizó como reclamo y la leyenda del lugar fue adquiriendo tal magnitud que los mismos miembros de la banda tuvieron que desmentirlo e incluso demandaron a los propietarios del hotel a los que les pidieron que dejaran de utilizar el nombre del grupo para publicitarse e incluso una indemnización económica para reparar los daños causados.

Sea lo que sea, importa bien poco: el Hotel California, con The Eagles o sin ellos, es un lugar de visita obligada para todo aquel que pise Todos Santos y que, pleitos judiciales aparte, sigue teniendo esa aura legendaria que hacen que todo aquel que pasa por aquí se tenga que detener a fotografiarse junto al cartel que hay en sus arcos de entrada, el gran reclamo del lugar.

Hoy en día, a parte del hotel en si, en su interior hay un restaurante donde poder comer y una terraza abierta en la que tomarse un trago mientras uno espera que haga aparición otra de las leyendas del lugar, que habla de un fantasma en forma de preciosa chica que se le aparece a algunos clientes mientras beben y que les invita a una ronda a su salud. Sin duda una leyenda creada, pondría la mano en el fuego, con alguien que se le fue de las manos el tequila o el mezcal y que no tenía con que pagarlos.

En nuestro caso, después de recorrer el hotel y un gran mercado de artesanía que hay justo al lado, decidimos tomarnos una genial margarita en el local de enfrente antes de continuar con nuestro camino y es que, no en vano, aún nos quedaban unos 80 kilómetros hasta llegar a La Paz, donde nos estableceríamos por unos días para descubrir alguno de los secretos que nos tenía el Mar de Cortez guardados pero eso, como no, ya será otra historia…

Seguimos??

DATOS PRACTICOS:

· Dónde dormir en Todos Santos: A pesar de que inicialmente queríamos pasar una noche en Todos Santos, finalmente no lo hicimos ya que creímos que era un pueblo para ver de paso, debido a su tamaño y como no nos sobraban días que dijéramos, nos venía ideal para llenar el día en que nos dejáramos Los Cabos por La Paz, como así hicimos y, la verdad, he de reconocer que creo que fue una decisión muy acertada.

De todas formas, si se quiere hacer una noche en esta preciosa localidad, no faltarán alojamientos, entre ellos el mítico Hotel California, que cuenta con 11 habitaciones a partir de unos 150 US$ la noche.

· Dónde comer en Todos Santos: He de reconocer que nosotros llegamos con dos sitios en mente y que nos encontramos ambos cerrados con lo que decidimos seguir hasta La Paz y comer ya una vez allí pero no puedo dejar de recomendarlos porque son sitios que nos recomendaron locales con lo que confío en que bien se debe comer. Uno es el Mirador Ocean View Restaurant, situado en lo alto de una colina a mano izquierda justo al entrar en Todos Santos desde Los Cabos, lo que lo hace especial son las excepcionales vistas que hay de toda la costa del pacifico, que son, sin duda, el gran atractivo de este local. Nuestra idea no era ir a comer en verdad, sino ir a tomarnos algo y disfrutar de sus vistas pero nos dijeron que la comida esta de lujo también. Abren a las 13:00 de la tarde.

El otro restaurante que nos recomendaron es el Tacos y Mariscos El Sinaloense, situado a la salida de Todos Santos dirección La Paz, es un restaurante especializado en mariscos frecuentado por locales y regentado por una familia de lo más encantadora. La verdad es que nos apetecía mucho ir a probar sus tacos de pescado y sus ceviches porque nos lo recomendaron dos personas distintas pero coincidió nuestra visita con el día de descanso semanal. Tocará volver. Que pena.

· Y la mejor Margarita es? La Margaritas, los que me conocéis, es sin duda el cóctel que más me gusta y lo único, prácticamente, que me saca de la cerveza y claro, aquí, en México, pues uno se pone las botas. Es por eso que me veo en la obligación de avisaros que aquí, en Todos Santos, probé una de las mejores Margaritas del viaje: fue en el Tequila Sunrise Bar & Grill, justo enfrente de la fachada del Hotel California, y a parte de que ya el local es digno de visitar y que los camareros son encantadores, lo dicho, las Margaritas están de escándalo. No lo dudéis y tomaros una a mi salud. Y por cierto, también es un lugar muy recomendable para comer. Tomar nota.

· Qué hacer en Todos Santos: No solo de galerías de arte y del Hotel Calirfornia vive Todos Santos, para nada y es que el enclave en el que está situada da para mucho más que eso.

Los aficionados al Off Road, tienen en sus alrededores innumerables caminos para explorar en buggys y quads que pueden alquilar en distintos establecimientos que hay ubicados en la entrada del pueblo y también hay empresas que ofrecen rutas a pie por la cercana Sierra de la Laguna, hogar de, entre otras especies, el león de montaña, también conocido como Puma.

Sin embargo, si miramos hacia la costa, a parte del surf, que puedes practicar o incluso aprender (en las mismas playas te encuentras gente para enseñarte), hay una actividad que destaca por encima de las demás y es la de participar de un campamento tortuguero, algo así a lo que nosotros hicimos en el Rancho Carisuva unos días atrás.

De octubre a abril, llegan a las playas de alrededor de Todos Santos, centenares de tortugas marinas con la intención de anidar. Llegan tortugas olivaceas (las mismas que nosotros liberamos en Los Cabos), tortugas verdes (aquí llamadas prietas, por presentar un tono más tirando a marrón) y la estrella de todas, la enorme tortuga laúd, que puede llegar a medir 2 metros y pesar más de 600 kilos.

El campamento Tortugueros La Playita organiza todo tipo de actividades tanto de dia como de noche para todos aquellos que quieran colaborar, ya sea un día, como actividad de paso o semanas incluso, como voluntarios, para monitorear los nidos, patrullas las playas de noche para descubrir los lugares donde las tortugas anidan y ayudar a que las crías lleguen sanas y salvas al mar una vez concluido todo el proceso.

Bajo mi punto de vista, una de las mejores actividades que se pueden hacer en Todos Santos.

Baja California Sur: Nadando con tiburones en Los Cabos

-Tiburón!!

Gritó Miguel para sacarnos de nuestro letargo aunque poca falta hacía, lo había visto todo perfectamente: estaba como a unos 50 metros de la embarcación, cuando esa botella que llevaba ya dos horas flotando a la deriva por el pacifico arrastrada, como nosotros, por la corriente de California, se hundió y a su alrededor se levantó un chapoteo que, aunque no fuera un experto en la materia, ni mucho menos, sabía que solo podía decir una cosa, lo habíamos encontrado.

O mejor, dicho, nos había encontrado él.

Íbamos a nadar, por fin, con tiburones.

El día, por eso, había empezado varias horas atrás en la Marina del Cabo San Lucas, donde, nada más llegar, la colonia local de lobos marinos que habitan sus aguas, nos daba la bienvenida con un coro de reproches cuando, el guarda de seguridad del puerto, los echaba del muelle desde donde reclamaban su ración de pescado a los pescadores que llegaban a puerto después de sus salidas matutinas.

Para nosotros era la primera vez que veíamos a estos animales en estado salvaje y contrastaba con la cotidianidad con la que lo vivían los pescadores allí presentes, que ni los miraban, hartos como estarían de que esos bichejos les quitaran sus capturas.

Habíamos quedado a las 8 de la mañana con la gente de Cabo Shark Dive para empezar la aventura, y aunque a estas alturas Adri aún no lo tenía claro del todo, la idea estaba clara: íbamos a embarcarnos en el Rodalo II y a navegar hasta que empezara la depresión del Cabo, justo allí donde la plataforma terrestre cede hasta los más de 1.500 metros de profundidad y allí intentar atraer la atención de algún escualo para, cuando fuera el momento, meternos al agua con él…o con ellos, quien sabe.

La verdad es que desde el primer momento Miguel, quien iba a ser nuestro guía, nos transmitió una confianza enorme y sobretodo una pasión desmesurada por lo que hacía, pasión que se contagiaba a los tres que íbamos a ir con él: nosotros dos y una chica del DF que se unió a última hora.

Junto con él, su joven ayudante, que sería el encargado del chumming, que más adelante os contaré lo que es y el capitán, que desde su posición privilegiada iba oteando el horizonte para ver si, a parte de los deseados escualos, aparecía algún otro invitado sorpresa a la fiesta y es que allí, en Los Cabos, todo es posible.

Lo bueno de ser un grupo reducido era que, a parte de la complicidad que se logra, teníamos mucho más margen de maniobra y lo aprovechamos para sacarle a Miguel una primera parada que no entraba en los planes, en la conocida Roca Pelicano, en donde según nos contó, en esta época del año se daba un espectáculo precioso al juntarse enormes bancos de sardinas que lo cubrían todo como si de nubes se trataran, y la posibilidad de hacer un primer baño y meternos dentro ellas era algo que no podíamos dejar escapar y quien sabe, igual con suerte incluso podríamos ver en acción a algún lobo marino poniéndose las botas a base de sardinas.

Fue un visto y no visto, pero suficiente para darnos cuenta de lo que escondía Baja California debajo la superficie y es que, junto con una visibilidad perfecta (octubre y noviembre son los mejores meses del año para bucear) las nubes de sardinas nos cubrían por completo, abriéndose paso solo en el último instante y creando un túnel por el que podíamos pasar. La verdad es que fue la bomba, y esto no había hecho más que empezar.

De camino hacia mar abierto, se pasa por lo que se conoce como el Land’s End que es lo que vendría a ser el extremo más al sur de la Baja California y donde se termina el Océano Pacifico y empieza el Mar de Cortés. Lo forman un seguido de islotes que emergen del mar verticales e imponentes y el famoso arco, que aguanta las embestidas de huracanes sin inmutarse, aunque lo que realmente llama la atención es la colonia de lobos marinos que viven en uno de estos islotes, escandalosos a más no poder, y que tendría que ser la primera de muchas de las que veríamos en este viaje.

Y ahora si ya, sin tiempo que perder, a alejarnos de tierra todo lo posible, teníamos una cita con nuestros queridos amigos los tiburones.

El plan era sencillo, alejarnos hasta ese punto donde las corrientes hacen acto de presencia y, con ellas, todos los animales pelágicos que las siguen: desde tiburones de distintos tipos como el silky (sedoso), el martillo, el mako o el azul, hasta mobulas, delfines, orcas, ballenas, es decir, cualquier gran mamífero acuático que os venga la cabeza es probable que, en una época u otra, pase por aquí y eso es precisamente la gracia de todo esto, que al final nunca sabes lo que te vas a encontrar y aunque si que es cierto de que depende de la época en que vayas tienes más probabilidades de encontrarte unos u otros, como decía antes, aquí, todo es posible.

En las fechas en que estábamos, teníamos muchos números de encontrarnos con algún que otro tiburón sedoso, tal vez algún martillo aunque como veis en el cuadro que hay a continuación no es la mejor época para verlos o con algún mako, que a pesar de que acostumbran a aparecer más entrado el invierno, en los días anteriores ya habían hecho acto de presencia alguno que otro.

El premio gordo serían las orcas, residentes todo el año en estas aguas aunque escurridizas y tal vez alguna ballena de aleta (rorcual) aunque la época buena para ver ballenas será de aquí un par de meses, entrado el mes de diciembre, cuando centenares de ballenas jorobadas harán acto de presencia debido a su migración anual y llenarán el horizonte de sus espectaculares saltos.

Pero nosotros a lo que hemos venido aquí es a bañarnos con tiburones y es por eso que los nervios estaban a flor de piel, estás en mar abierto, con el océano más grande del planeta apenas empezando delante tuyo y en serio que vamos a tener la suerte de coincidir con un tiburón?? Pues aquí es donde entra el chumming que no es otra cosa que atraerlos mediante una especie de caldo de pescado.

Os cuento.

Justo en la popa de la embarcación se encuentra una bañera repleta hasta arriba de restos de pescado. Hablamos de cabezas de atunes, de espinas de dorados, de barracudas, etc, una buena mezcla de restos y vísceras que se llena bien de agua para que esta se impregne de la sangre y de su olor. Y os aseguro que olor hace un rato.

Luego, una vez en el punto indicado, mediante una válvula, se va dejando que, poco a poco, toda esta agua llena de sangre y de vísceras vaya cayendo al mar mientras nosotros vamos a la deriva, con la corriente: lo que se hace es dejar un rastro que lleve hasta nosotros para que todo aquel tiburón que pase por allí, lo pueda seguir.

Al mismo tiempo, del extremo de un cabo, se ata una cabeza de atún o de cualquier otro pez de tamaño considerable que será con lo que se llevará al tiburón en la dirección que crean oportuna, en este caso Miguel, para acercarlo hasta nosotros una vez nos hayamos metido al agua.

Para los puristas, que quede claro que no se alimenta a los animales, como mucho se les da la cabeza una vez ha finalizado la interacción, con lo que para nada alteran sus hábitos alimenticios y si además a eso le sumas que no son animales residentes, sino que están de paso, lo más probable es que el tiburón o los tiburones con los que te cruces sea la primera y la ultima vez que compartirán un trozo de mar de esta manera con humanos.

Eso si, una vez todo el potingue en el agua y el cebo flotando en el mar, solo puedes hacer que esperar que tengas suerte y armarte de paciencia, porque lo normal es que tarden de una a dos horas en llegar.

A nosotros, la verdad, es que la espera se nos hizo muy corta dándole al pico con Miguel y además nos vino a visitar una enorme mobula aunque no tuvimos tiempo de meternos con ella en el mar aunque no importaba, lo mejor estaba por llegar.

Por eso en el momento en que vi que la botella se hundía y que Miguel gritaba tiburón! toda la tranquilidad que llevábamos encima después de dos horas a la deriva en el océano pacifico se esfumó: empezaba el Rock and Roll!

Y con él las preguntas: Que será? Será grande? Vendrá solo o acompañado? Nos va a dejar interactuar con él o se cansará de nosotros enseguida y se largará?

Mientras todas esas preguntas iban resonando en nuestra cabeza, íbamos preparándonos para meternos en el agua nada más Miguel, que se mete antes para ver como reacciona el tiburón, nos diera la señal y entonces si, al lio!

La verdad es que el momento en que pasas de la embarcación al mar, sabiendo que tienes más de kilómetro y medio de profundidad bajo tus pies y que hay un tiburón (o varios) danzando por los alrededores es algo inquietante, sobretodo si, como en mi caso, te metes el primero en el agua pero a decir verdad, todo se te pasa cuando sumerges la cabeza en el agua y lo ves, a pocos metros de ti, una preciosidad de tiburón sedoso macho, de unos dos metros de longitud, nadar armoniosamente a tu alrededor. Es alucinante.

A todo esto, la corriente, obvio, te va moviendo a una velocidad que le sorprendería a más de uno con lo que es impepinable agarrarse al cabo de corriente para no irte a pasear por el océano pacifico y una vez estás agarrado, relajarse viendo el espectáculo, que es por lo que hemos venido hasta aquí.

Solo era uno, y en ocasiones hasta lo agradecíamos porque la verdad es que curioseaba entre nosotros hasta el punto de que Miguel más de una vez y de dos lo toco con su cámara y no me quería imaginar si tuviera que estar pendiente de varios de ellos que te vienen por todas partes, como ocurre en los meses de Julio, cuando se llegan a juntar medio centenar de estos tiburones alrededor de la embarcación aunque, por otro lado, quien pudiera, joder.

Con todo no tengo ni la más remota idea de cuanto tiempo estuvimos en el agua, tal vez media hora, tal vez más, lo que se es que pasó volando, y al mismo tiempo que nosotros cogíamos confianza el hacía lo mismo, creando momentos únicos que siempre más vamos a recordar hasta que Miguel nos mandó subir de nuevo a la embarcación, el tiburón se quedó con su cabecita de atún de premio y encendimos motores para, flipando en colores como aún estábamos, volver a tierra firme que con la tontería, y sin darnos cuenta, nos habíamos alejado de verdad.

Sin duda una experiencia que recomiendo por todo el conjunto y es que es como realizar un Safari pero en alta mar, sin saber que te vas a encontrar y que no, viviendolo con esa misma adrenalina, pero con el premio de que cuando encuentras a los animales, en este caso a los tiburones, te puedes meter en el mar con ellos, algo que no haría en el Masai Mara al encontrarme con un grupo de leones, te lo aseguro.

Y lo que decíamos, que aquí en Los Cabos todo puede pasar, como que en medio de alta mar te encuentres a una pareja de enormes tortugas verdes echando un pinchito (ya es casualidad) o que antes de entrar a la bahía, y sin casi darnos cuenta, dos enormes machos de leones marinos, que se las saben todas ya, se suban a la embarcación para ver que pueden rascar de los restos de pescado que hayan sobrado y os aseguro que la primera impresión con estos bicharracos de más de 400 kilos es echarte para atrás.

La verdad es que llevábamos apenas 24 horas en la Baja California y ya habíamos liberado a decenas de diminutas tortugas recién nacidas al mar, nos habíamos bañado con un precioso tiburón sedoso y nos habían abordado dos enormes leones marinos para pedirnos, muy educadamente, las sobras del día: se podía pedir más??

Por la tarde, cuando el sol ya dejó de caer a plomo sobre nuestras cabezas, y para mirar de ordenar un poco tanta emoción, recorrimos el centro de San José del Cabo tomando una cerveza tras otra, mezclándonos con la gente que, como nosotros, aprovechaba que la temperatura daba un respiro para pasear, jugar en la plaza, hacer turcos con el skate, en definitiva para vivir la cotidianidad de ese lugar que para nosotros era otro mundo, y es que aún estábamos aterrizando como quien dice en ese mundo que prometía y de verdad.

Y esto era solo el comienzo.

Seguimos??

DATOS PRACTICOS

· Dónde dormir en San José del Cabo: Elegimos la tranquilidad de San José del Cabo para pasar las dos noches que íbamos a pasar en Los Cabos y concretamente elegimos para ello el Hotel Tropicana Inn. Se trata de un bonito hotel situado a escasos pasos de la preciosa y llena de vida Plaza Mijares, en el centro histórico de la localidad.

Es un hotel abierto alrededor de una piscina con la que combatir el calor y que dispone de aparcamiento gratuito en las instalaciones, algo a valorar si vais (como tenéis que ir) en coche de alquiler.

Además el restaurante es más que recomendable.

Dos noches sin desayuno = 139€

· Dónde comer en San José del Cabo: La oferta gastronómica que hay entre Cabo San Lucas y San José del Cabo es interminable y para todos los gustos y bolsillos, aunque, las cosas como son, vas a pagar más que en cualquier otro estado de México e incluso más que en cualquier otra localidad de la Baja California pero es lo que tiene vivir mirando al gigante del norte, que todo adquiere unos precios acordes.

Nosotros tan solo estuvimos dos días allí pero podemos decir que todos los lugares donde fuimos a comer os los podemos recomendar, aunque nos quedaron muchos otros por probar que tenían una pinta increíble pero de los que no podemos hablar.

De los que si podemos hablar son estos:

  • Restaurante Tropicana Inn (San José del Cabo): Se trata del restaurante del hotel y donde comimos el primer día nada más llegar por agotamiento pero hemos de reconocer que comimos la mar de bien y que incluso volvimos, dos semanas después, antes de coger el avión de vuelta a casa y el culpable de ello son sus costillares, con una salsa secreta que los convierte en uno de los mejore que hemos comido y los que nos conocéis sabéis que no son pocos. Buenas Margaritas también y ojo con las raciones que son más que abundantes.
  • Mariscos Las Tres Islas (Cabo San Lucas): Situado en las afueras de Cabo San Lucas, se trata de una recomendación que nos dieron y la verdad es que cumplió con creces. Sitio local y para locales, mariscos y pescados en un ambiente distendido y en donde te descuides sales rodando. Muy recomendable.
  • La Lupita Taco y Mezcal (San José del Cabo): Es uno de los sitios de moda de San José del Cabo y eso se nota en la afluencia de turistas y en el precio de la carta pero aún así vale la pena. Música en directo, mil tacos para escoger (desde los clásicos hasta los más modernos) y una carta de mezcal que hará que salgas de allí viendo doble, lo digo por experiencia. Recomendable reservar y así poder coger una buena mesa.

· Cabo Shark Dive: La verdad es que, si te gusta el mar y las emociones, vale mucho la pena sea la época del año que sea ya que, como he dicho, cada una tiene sus sorpresas guardadas.

Eso si, no es una actividad barata ya que si haces snorkel estamos hablando de 175$ por persona para una actividad de medio día sin comida. Pero repito, en mi opinión, vale la pena y los volvería a pagar. También está la opción e ir de observador, es decir, sin meterte en el agua y entonces sale por 95$ aunque no le veo mucha gracia en ello, las cosas como son.

No solo hacen este tour sino que, dependiendo de la época del año, hacen otros como las salidas, de varios días, a Bahía Magdalena para ver a los marlins cazar las bolas de sardinas, algo que bajo mi punto de vista debe ser realmente espectacular y que ya está en la lista para próximas visitas.

Aquí tenéis su WEB.

Podéis hablar con ellos por teléfono o por WhatsApp sin problema para preguntar todas vuestras dudas pero ya os digo, no os arrepentiréis.

Teléfono: +52 624 151 7166